3 de octubre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Dionisio "el Areopagita". M. 95. 
Martirologio Romano: Conmemoración de san Dionisio Areopagita, que se adhirió a Cristo al escuchar al apóstol san Pablo hablando ante el Areópago, y fue primer obispo de Atenas.
Presidente del Areópago de Atenas. Fue convertido por san Pablo en Atenas (At 17,34), y según antiguos escritos fue el primer obispo de Atenas. Se dice que murió quemado vivo en Atenas. Esto es lo que se sabe de cierto, aunque le han atribuido muchos escritos, que han pasado a la historia de la Patrística como “Pseudodionisio”, ya que no se sabe nada seguro. También le han equivocado con san Dionisio, obispo de París, de lo que le viene su popularidad en la Edad Media, y el que se le atribuyera el presunto tratado “De la Jerarquía Celeste” donde los ángeles se reparten en nueve jerarquías o coros. 
Según el relato de Vicente de Beauvais, Dionisio observó en Atenas el eclipse solar que se produjo con la muerte de Cristo. Impresionado por el fenómeno, lo explicó con el advenimiento de un “Dios desconocido” a quien elevó un altar. Según san Juan Damasceno, después de la conversión de Dionisio, éste visitó a María en Jerusalén, e incluso asistió, junto a san Timoteo, primer obispo de Éfeso, en sus últimos momentos, en compañía de los apóstoles. 

Santa Cándidas. II - III. 
Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, santa Cándida.
Formaba pare de un grupo de mártires de la vía Ostiense en Roma, cuyo cuerpo fue trasladado a la iglesia de Santa Práxedes de Roma, por orden del papa san Pascual I. Posiblemente sea la misma santa Cándida que se celebra en Milán como mártir y virgen. 

San Fausto y compañeros. M. 257.  
Mártires en Alejandría
Martirologio Romano: En Alejandría de Egipto, conmemoración de los santos Fausto, Cayo, Pedro, Pablo, Eusebio, Queremón, Lucio y otros dos, los cuales, primero bajo el emperador Decio y después bajo Valeriano, por orden del prefecto Emiliano, muchos sufrieron junto al obispo san Dionisio como confesores de la fe; entre ellos Fausto alcanzó, bajo el emperador Diocleciano, también la palma del martirio
Es un grupo de cristiano de Alejandría de Egipto que fueron exiliados a Libia, durante la persecución de Decio y juzgados de nuevo y martirizados en Alejandría durante el imperio de Valeriano. Eusebio era un diácono, que sobrevivió, fue obispo de Laodicea y murió en el 269. Queremón, que había sufrido durante la persecución de Decio, fue enviado al exilio; de Lucio no se sabe nada. Hay alguna confusión sobre la identidad de algunos de estos mártires.  

San Hesiquio. M. c. 380. 
Martirologio Romano: En Majuma en Palestina, conmemoración de san Hesiquio, monje, que fue discípulo de san Hilarión y su compañero de peregrinaje
Monje que fue discípulo de san Hilarión de Gaza, en Majuma, cerca de Gaza en Palestina. Siguió a su maestro de un eremitorio a otro y cuando san Hilarión huyó a Sicilia, estuvo tres años buscándolo. A la muerte de Hilarión (371) se llevó sus restos a Majuma donde murió después de una larga vida llena de méritos. 

Ruinas de Bagai (Argelia)
San Maximiano de Bagai. M. 404. 
Martirologio Romano: Conmemoración de san Maximiano, obispo de Bagai, en Numidia, que, apaleado repetidas veces por los herejes, fue precipitado desde lo alto de una torre, dejándolo por muerto, pero recogido por unos transeúntes, se recuperó y no dejó de luchar por la fe católica.
Era un donatista africano que se convirtió al catolicismo y fue elegido obispo de Bagai en Numidia, pero como su nombramiento desagradase al pueblo convenció a los padres del concilio de Milevi a aceptar su renuncia. Los donatistas, a los cuales había quitado la basílica de Calvianum, le hirieron gravemente y lo arrojaron de una torre, pero Maximiano se salvó y marchó a Italia, donde obtuvo un decreto de justificación del emperador Honorio.

San Cipriano de Toulon. M. 546. 
Martirologio Romano: En Toulon, en la Provenza, de la Galia, san Cipriano, obispo, discípulo de san Cesáreo de Arlés, que defendió en varios sínodos la fe ortodoxa sobre la gracia, enseñando que nadie puede llegar a lo divino si antes no ha sido llamado por la gracia de Dios.
Primero fue monje en San Víctor en Marsella y después obispo de Toulon (Tolón). Fue un gran adversario del semipelagianismo que defendió en varios sínodos la fe ortodoxa sobre la gracia, enseñando que nadie puede llegar a lo divino si antes no ha sido llamado por la gracia de Dios. San Cesáreo de Arles, su maestro, escribió su biografía. 

San Adalgoto de Chur. Beato. M. 1165. 
Martirologio Romano: En Chur, entre los helvecios, beato Adalgoto, obispo, discípulo de san Bernardo en Claraval, que fue un buen ejemplo de disciplina monástica.
Ingresó en la abadía de Claraval, cuando era abad san Bernardo; en el 1150, fue nombrado abad de los benedictinos de Dissentis y obispo de Coira (Suiza), donde fundó un hospital para los pobres; fue un excelente pastor.  
 
San Francisco de Borja. (1510-1572). 
Martirologio Romano: San Francisco de Borja, presbítero, quien, muerta su mujer, con la que había tenido ocho hijos, ingresó en la Orden de la Compañía de Jesús y, pese a haber abdicado de las dignidades del mundo y rehusado las de la Iglesia, resultó elegido prepósito general, y fue memorable por su austeridad de vida y oración
Falleció en Roma el 30 de septiembre. Su festividad se celebra en España el 3 de octubre y tiene Memoria Litúrgica. (Ver) 30 de Septiembre. MEMORIA FACULTATIVA