12 de septiembre de 2014

SANTÍSIMO NOMBRE DE LA VIRGEN MARÍA.


Martirologio Romano: Santísimo Nombre de la Virgen María: en este día se recuerda el inefable amor de la Madre de Dios hacía su santísimo Hijo y es propuesta a los fieles la figura de la Madre del Redentor para que sea devótamente invocada.



El dulcísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María. En este día se recuerda el inefable amor de la Madre de Dios hacia su santísimo Hijo, y su figura de Madre del Redentor es propuesta a los fieles para su veneración.
 “El Señor ha hecho vuestro nombre
tan glorioso, que no se caerá
de la boca de los hombres”.
(Jdt. 13, 25).
Los elogios más sublimes corresponden a María, a la cual todas las generaciones llaman bienaventurada, y Aquel que "hizo en Ella cosas grandes y cuyo nombre es santo" quiso darle íntima participación de esa misma santidad para consuelo y gozo de quienes invocaren su dulce nombre. Nombre que ha de ser loado, en todo el mundo, porque infunde valor y fortaleza.
El nombre de María deriva de “Mariam”, que posteriormente fue Miriam, el nombre de Nuestra Señora en hebreo, y lo lleva, como precedente del Antiguo Testamento, la hermana de Moisés y de Aarón; pero los investigadores más conscientes no han llegado, por cierto, a un acuerdo respecto a las raíces, derivaciones y significado de ese apelativo. 
Por regla general, se cree que tiene que ver con la palabra «rebelión», aunque en el Antiguo Testamento no se hace ningún uso de la etimología de este nombre. Existe la certeza de que el nombre de María no tiene nada que ver con «amargura», «mar» o «estrella» como han propuesto algunos autores. 
Una comisión convocada por el papa Benedicto XIV (1740-1758) recomendó que se eliminara esta fiesta del calendario general, sin embargo ha subsistido a pesar de las varias reformas del calendario desde ese papa hasta la actualidad. 
La fiesta del santo nombre de María fue concedida desde Roma, en el 1513, a una diócesis de España, Cuenca. Suprimida por san Pío V, fue repuesta por Sixto V y después extendida en el 1671 al reino de Nápoles y a Milán. El 12 de septiembre de 1683, habiendo Juan III Sobieski con sus polacos vencido a los turcos que asediaban Viena y amenazando la cristiandad, el beato Inocencio XI, en acción de gracias, extendió la fiesta a la Iglesia universal y la fijó en el domingo de la Octava de Navidad. El santo papa Pío X la situó en el 12 de Septiembre. MEMORIA FACULTATIVA.

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