10 de septiembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:



Santos Sóstenes y Víctor. M. 302. 
Mártires en Calcedonia, durante la persecución de Diocleciano. 
En las poco fiables “Actas de santa Eufemia”, aparecen como los dos verdugos encargados de torturarla, y que ella los convirtió con su oración y ejemplo. 

Santas Menodora, Metrodora y Ninfodora. M. 306. 
Mártires durante la persecución de Maximiano Galerio en las termas píticas o las aguas termales de Bitinia. Estos hechos fueron ciertos, pero luego se añadieron otros sucesos que son pura leyenda.
Según Metafastre, las tres hermanas habiendo abandonado su país de origen en Bitinia, llegaron a establecerse en Pitia, no lejos de una fuente: era la época de la persecución de Maximiano Galerio. Denunciadas al gobernador Frontón por su fe cristiana, fueron llevadas delante del tribunal, interrogadas y torturadas. Primero fue martirizada Menodora, ante la vista del cadáver de la hermana, no desistieron Metrodora y Nifodora, como esperaban los jueces, sino que las reforzó en su coraje de confesar la propia fe y por ello también fueron martirizadas.

San Agabio de Novara. M. 447. 
Martirologio Romano: En Novara, región de la Liguria, en Italia, san Agabio (antes Agapio), obispo.
Segundo obispo de Novara en Piamonte (417-438). Fiel discípulo de san Gaudencio fue designado por su maestro como sucesor en la sede novarense; dio honrosa repultura a san Gaudencio en la basílica que se encontraba a extramuros de la ciudad. 
La figura de Agapio es representada como pastor sabio que, dedicado a la oración y el ayuno, fue un firme prelado en la dirección de sus fieles hasta su muerte. Edificó lugares de culto, edificios que son el signo evidente de la cristianización del vasto territorio de su diócesis. Tuvo una especial devoción por la Eucaristía. Sus restos reposan en la catedral de Santa María de Verona.

San Teodardo de Tongres. M. c. 670. 
Martirologio Romano: Cerca de Spira, en la Renania, de Austrasia, en Germania, pasión de san Teodardo, obispo de Tongres y mártir, que fue asesinado yendo a visitar al rey Childerico.
Discípulo del abad san Remaclo en las abadías de Malmédy-Stavelot; le sucedió, en el 653, como abad y, en el 663, como obispo de Tongres-Maastricht. Pidió ayuda al rey Childerico en su lucha contra los que no respetaban los derechos de la Iglesia. 
Durante un viaje, en el que iba a visitar al rey para defender su iglesia, murió asesinado, por un grupo de bandidos en el bosque de Bienwald (Spira, en la Renania de Austrasia en Germania). Fue director espiritual de su sucesor, san Lamberto de Lieja. 

San Autberto de Avranches. M. c. 725. 
Martirologio Romano: En Avranches, de Neustria (hoy Francia), san Autberto, obispo, promotor del culto a san Miguel Arcángel en el monte Tumba (hoy Saint-Michel de Tombelaine-sur-Mer).
Obispo de Avranches; fundó la iglesia abacial del monasterio de Mont-Saint-Michel "in periculo maris" en la costa normanda. Según la leyenda en el 708 vio en sueños al arcángel Miguel que le ordenó consagrar un santuario en la cima de una isla rocosa de la bahía de Avranches, en los límites de Normandía y Bretaña. Hizo cavar una cripta que era una reproducción de la gruta del monte Gargano, donde el arcángel se había manifestado de la misma manera en el 492. Allí lo sepultaron. 

Jacobo Cagnot. Beato. (1753-1794). 
Martirologio Romano: En aguas marítimas, frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Jacobo Gagnot, presbítero de la Orden Carmelitana y mártir, que, durante la Revolución Francesa, por razón de su sacerdocio fue inhumanamente embarcado en una mísera nave, donde, ayudando a los enfermos concautivos, desfalleció.
Natural de Frolois. Ingresó como fraile carmelita en el convento de Nancy en 1774, trocando su nombre civil por el de Hubert de Saint-Claude. En 1791 fue exclaustrado y se vio obligado a vivir con una familia que le acogió en Nancy. En marzo de 1793 fue encarcelado por el Comité revolucionario que le catalogó como de «fanático-peligroso». Fue condenado a la deportación el 24 de marzo de 1794.
Dos días más tarde escribe a su madre: «Cuando se considera todo esto con los ojos del mundo no hay nada más espantoso ya que, en efecto, uno es arrojado fuera de su patria sin saber lo que vendrá, expuesto al hambre, a la sed, a la desnudez… Pero cuando se considera todo eso con los ojos de la fe, cuando uno reflexiona que el Señor nos ha encontrado dignos de sufrir por su santo nombre, que somos perseguidos por causa de la fe, todo eso nos alienta y nos anima con un santo celo para defender la religión católica, apostólica y romana en la que nosotros hemos nacido y en la que queremos morir». El P. Gagnot murió el 10 de septiembre en la nave prisión a la edad de 41 años en Rochefort. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.

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