9 de agosto de 2015

Santa TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ (Edith Stein). (1891-1942).


Martirologio Romano: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith) Stein, virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas y mártir, la cual, nacida y educada en la religión judía, después de haber enseñado filosofía durante algunos años entre grandes dificultades, recibió por el bautismo la nueva vida en Cristo y la desarrolló bajo el velo de religiosa, hasta que, en tiempo de un régimen hostil a la dignidad del hombre y de la fe, fue desterrada y encarcelada, muriendo en la cámara de gas del campo de exterminio de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia.


Nació en Breslau, entonces pertenecía a Alemania y hoy es Wroclaw (Polonia), Edith Stein era la última de siete hijos de una rica familia judía. Cuando murió su padre, ella llevaba a la madre a la sinagoga, pero ésta pronto se dio cuenta de que su hija la acompañaba por puro compromiso. Efectivamente, a los 21 años se declaró atea. Dotada de una inteligencia brillante, ingresó en la universidad de Gotinga donde estudió psicología con William Stern, con quien pensó hacer el doctorado, pero no se sintió satisfecha, así que fue filósofa con un particular interés por la fenomenología (conoció al padre de la fenomenología Husserl, del que fue su discípula predilecta y con él hizo su tesis doctoral). 
En 1915, en plena I Guerra Mundial, se inscribió en la Cruz Roja Internacional y fue destinada a un hospital de soldados heridos en Mährisch-Weisskierchen, Austria, donde dejó una estela de grandeza humana. En 1917 marchó a Friburgo como profesora adjunta de Husserl. Pero ella notó que la fenomenología no respondía a las cuestiones últimas de la vida. Entre tanto participó activamente en agrupaciones feministas que luchaban por la igual dignidad de la mujer, para conseguir el derecho al voto y la igualdad de oportunidades en el campo educativo y profesional. También colaboró en otras asociaciones de carácter pedagógico, con la pretensión de que se realizase una profunda reforma educativa, teniendo en cuenta las peculiaridades de las mujeres. También participó en programas de alfabetización de algunos sectores de la población más desfavorecidos. 
Escuchó unas conferencias sobre temas religiosos a Max Scheler, vio con sus ojos el testimonio cristiano de algunas familias amigas suyas; la esperanza cristiana que vio en la viuda de Reinach, profesor amigo de Husserl... "Fue para mí el primer descubrimiento de Cristo en el misterio de la Cruz". En una ocasión se pasó toda la noche leyendo la vida de santa Teresa de Jesús, y, al cerrar el libro, dijo: "Esto es la verdad".
Fue bautizada en 1922, en la catedral de Colonia y adoptó el nombre de Teresa. De todas partes le pidieron conferencias sobre temas religiosos, que dieron grandes frutos. Estudió a santo Tomás; tuvo contactos con Heidegger y Przywara; visitó a Husserl, que siguió con respeto sus pasos. Siguió como profesora. Impresionó su vida interior: "Por la mañana, decía, lo mejor es tomar las riendas y gritar: ¡despacio! Mis primeras horas pertenecen al Señor". Para animarse y evitar el nerviosismo, tenía este lema: "Mi vida empieza de nuevo cada mañana y termina cada noche". En el 1933, ingresó en el convento carmelita de la ciudad de Colonia, tomando el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Allí estudió la doctrina de san Juan de la Cruz. Escribió un tratado: “La mística de la cruz”. También escribió otros libros de carácter autobiográfico, estudios filosóficos, obras de carácter social y de carácter teológico-espiritual. 
A causa de la subida del nazismo fue trasladada al convento de Echt en Holanda. En 1942, la Gestapo fue a buscar a Edith. Dos días después fue trasladada a Auschwitz, con su hermana Rosa, también convertida al catolicismo. La Cruz Roja holandesa publicó una nota: "Edith Stein, nacida en Breslau, fue asesinada el 9 de agosto de 1942 en Auschwitz, con gas". Había escrito: "Abrazo la Cruz, con todo mi corazón. Con Jesús recorreré el Vía crucis hasta el Calvario. Después gozaré del Lumen Gloriae". 
Con su beatificación en Colonia el 1 de mayo de 1987, la Iglesia rindió honores, por decirlo con palabras del Sumo Pontífice Juan Pablo II, a "una hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo". Fue canonizada por el mismo papa el 11 de octubre de 1998, y un año más tarde, declarada co-patrona de Europa. FIESTA.