28 de agosto de 2015

San JULIÁN DE BRIOUDE. M. c. 304.


Martirologio Romano: En Brivet, en el territorio de los arvernios, en Aquitania, san Julián, mártir. La tradición refiere que habiendo ido, por consejo de san Ferreol, a aquel territorio en tiempo de persecución, alcanzó allí la palma del martirio.

Nació en Vienne, en el Delfinado y fue legionario de la Sexta Legio Gallicorum. San Ferreol fue su tribuno, su superior mayor dentro de la milicia romana. Pasado algún tiempo, Julián se bautizó, dejó la milicia y se hizo anacoreta, dedicándose desde entonces a la oración y la penitencia. 
Cuando la persecución de Diocleciano llegó a su punto más alto de virulencia, Julián al sentirse perseguido huyó aterrorizado; no quería la muerte (según otra leyenda, el cónsul residente en Vienne, Crispino, inició la persecución, y fue su amigo san Ferreol, quién aconsejó a Julián que buscase refugio). Durante un tiempo se escondió en casa de una viuda. En este lugar reflexionó sobre su fe y su coraje... se sintió un cobarde incapaz de dar su vida por Cristo. Su conversión fue radical, venció sus temores y se entregó a las autoridades confesándose cristiano; murió decapitado en Brioude. Su cabeza la arrojaron  al río Aller. Unos cristianos recuperaron sus restos y se los llevaron a su antiguo tribuno Ferreol, el cual, viendo el coraje de su antiguo subalterno, confesó también su condición de cristiano. El martirio no se hizo esperar. 
Se dice que es el único Julián que haya padecido martirio, así los demás pueden ser una duplicación. Sus restos fueron enterrados juntos. Su devoción se extendió por todo el Camino de Santiago.