19 de agosto de 2015

San JUAN EUDES. (1601-1680).


Martirologio Romano: San Juan Eudes, presbítero, que durante muchos años se dedicó a la predicación en las parroquias y después fundó la Congregación de Jesús y María, para la formación de los sacerdotes en los seminarios, y otra de religiosas de Nuestra Señora de la Caridad, para fortalecer en la vida cristiana a las mujeres arrepentidas. Fomentó de una manera especial la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, hasta que en Caen, de la región de Normandía, en Francia, descansó piadosamente en el Señor.



Natural de Ri (Normandía), primogénito de siete hermanos y según sus biógrafos, brusco, testarudo sin el don de la simpatía, pero que cumplía con una gran fuerza espiritual su deber. Sus padres habían hecho el voto de consagrar a Dios al primer hijo que tuvieran. Después de estudiar con los jesuitas de Cahors, sus padres, a pesar del voto, le propusieron un matrimonio ventajoso, y él se negó optando por el sacerdocio. En 1625 fue ordenado sacerdote del Oratorio de Pedro De Bérulle en París. Cayó gravemente enfermo y fue a reponerse al pueblo de Aubervilliers, pasando luego al oratorio de París, donde ejerció un fecundo apostolado de la predicación, catequesis, confesionario y dirección pastoral. 
Regresó a Caen, Normandía, solicitado por la peste que la devastaba (1631), se prodigó generosamente, logrando evitar la muerte por contagio cuando se encontraba en Cahors. En este tiempo tuvo ocasión de pensar sobre el giro que tenía que tomar su vida. Conoció a María des Vallées, que será para él una valiosa ayuda (la conoció cuando le pidieron su parecer sobre su supuesta posesión diabólica, y Juan demostró todo lo contrario, sino unos dones extraordinarios que la adornaban). Durante 15 años será una inspiradora feliz de todas las iniciativas que salieron de su imaginación.
Luego reemprendió las misiones propiamente dichas (de 1632 a 1675), hasta que en el 1639 fue nombrado superior del Oratorio de Caén, continuando su obra en las misiones populares y en las conferencias especiales dedicadas al clero tanto en Normandía como en Bretaña.
 Pero el Señor le empujaba a emprender la obra de formación del clero en los seminarios, de la que no se ocupaba explícitamente el Oratorio. Por ello, dejando este Instituto en 1643, fundó la Congregación de Jesús y María (Eudistas); esto es, de sacerdotes seculares dedicados a la predicación en la campiña y a la dirección de los seminarios. Pese a las dificultades iniciales, fue apoyado por Olier, por toda la compañía del Santísimo Sacramento, dirigida por el padre De Condren, y por san Vicente de Paúl. Fue acusado de llevarse del Oratorio dinero para su nueva fundación y Juan pudo demostrar la falsedad de la calumnia. Durante su existencia no logró la aprobación papal de la nueva Congregación, posiblemente por su falta de prudencia y de tacto, ya que fue un hombre que hacía las cosas rápidamente, sin planificación, quiso abarcar más de lo que podía.
En 1636 hizo este voto al Señor: "Me ofrezco y me entrego, me consagro y dedico a Vos, oh Jesús mi Señor, como hostia y víctima para sufrir en mi cuerpo y en mi alma, según vuestro agrado y mediante vuestra santa gracia, toda clase de penas y tormentos, incluso el derramamiento de mi sangre y sacrificio de mi vida con cualquier género de muerte. Y esto sólo para vuestra gloria y por vuestro puro amor".
Además fundó en 1644, la obra de Nuestra Señora de la Caridad o del Refugio, que se transformará en el Instituto del Buen Pastor de Angers, para la recuperación de las muchachas extraviadas; la fundó junto con Magdalena Lamy; de esta congregación saldría con el tiempo, la Congregación del Buen Pastor fundada por santa María de Santa Eufrasia Pelletier. Luego desarrolló desde 1641, el culto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la fundación de la Orden Tercera del Admirable Corazón de María. Escribió: “El Reino de Cristo”. “El Corazón admirable de la Madre de Dios”. Fue muy perseguido por los jansenistas. "La ciencia de la devoción consiste en no tener apego exclusivo a ninguna práctica o ejercicio particular de piedad".
Tras 48 años de misiones para la recristianización de la campiña, murió a los 79 años en Caén, después de renunciar al cargo de superior general de su Congregación y de superar tormentosas tribulaciones en los últimos años. Las regiones evangelizadas por él en el siglo XVII aún siguen ostentando la huella de la fe, a diferencia de las otras hoy descristianizadas de Francia. Consiguió que se declarara fiesta litúrgica la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús (1670) y al Corazón de María. Fue canonizado en 1925 por SS Pío XI y su fiesta fue incluida en el calendario de la Iglesia de occidente en 1928. MEMORIA FACULTATIVA.