27 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Rufo. M. 295. 

Martirologio Romano: En Capua en Campania, san Rufo, mártir
Mártir junto con Carpóforo, en Capua, durante la persecución de Diocleciano. Según sus Actas, poco fiables, Rufo era diácono y de Carpóforo no se sabe nada. Rufo no fue discípulo de san Apolinar, como sostienen algunos hagiógrafos. 

Santos Marcelino, Mannea, Juan, Serapio y Pedro. M. c. 303. 
Oxirinco
Martirologio Romano: En Costanza en Scitia, hoy Rumanía, santos mártires Marcelino, tribuno, y Mannea, conyuges, y Juan, su hijo, Serapio, clérigo, y Pedro, soldado
Según sus Actas, autenticas, toda la comunidad cristiana de una pequeña ciudad (Oxirinco en Egipto) fue llevada a Thmuis en Mesia, hoy Costanza en Rumanía, en la orilla del mar Negro y fue decapitada; formaban parte el tribuno Marcelino, su mujer Manea y sus hijos Juan y Babila;  Serapión, clérigo, y el soldado Pedro, un obispo, dos clérigos y ocho laicos.
Fueron denunciados al Prefecto de la Tebaida egipcia, porque se opusieron a sacrificar a los ídolos. Todos fueron conducidos encadenados delante del prefecto de Thmuis. éste intentó persuadirles para que obedecieran la ley, pero los detenidos permanecieron incólumes y por tanto fueron condenados a morir devorados por las fieras en la arena. El prefecto intentó de nuevo salvar sus vidas preguntándoles: “¿No os avergüenza de honrar a un hombre condenado a muerte y sepultado hace cientos de años por Poncio Pilato?”. Esta provocación no hizo ningún efecto en los condenados. 
Según el autor de las Actas, el obispo Melecio, pronunció una profesión de fe en la divinidad de Jesucristo, cláramente inspirada en las definiciones dogmáticas emanadas del Concilio de Nicea del 325. Al final los intrépidos cristianos fueron decapitados porque las fieras no les hicieron nada y el fuego no consiguió quemarles.

San Narno de Bérgamo. M. c. 345. 
Martirologio Romano: En Bérgamo, en la provincia de Liguria, san Narno, que es considerado primer obispo de la ciudad.
Se piensa que fue el primer obispo de Bérgamo y que fue consagrado por san Bernabé. En realidad fue el tercer obispo de Bérgamo (334-345) y lo consagró san Ambrosio de Milán.  
El lugar de su nacimiento es incierto, algunos dicen que Castione, que Ogna, que Villa d'Ogna pero se piensa que fue Ogna (Bergamo) y se dice que se construyó la iglesia primitiva de Alessandria, que fue dedicada a Santa Grata. Se piensa que tal vez fuera maltratado en su juventud, durante la persecución de Diocleciano. 
Murió en su casa en Bérgamo, y fue enterrado en la cripta de la iglesia de Alessandria, dedicada al Martirio de la San Alejandro. Hoy en día está enterrado en la catedral de Alessandria

San Licerio de Couserans. (500 - c.540/8).
Martirologio Romano: En Couserans, de la Aquitania, san Licerio, obispo, que, oriundo de Hispania, fue discípulo de san Fausto de Riez y con sus oraciones libró a la ciudad de ser destruida por los visigodos.
Nació en el Pirineo leridano; se trasladó a Francia y fue discípulo de san Fausto de Riez; en el 506 fue elegido obispo de Couserans (Ariège), no lejos de Auch y que luego se llamó Saint Lizier. Fue un santo y prudente padre espiritual, que liberó a su pueblo de las calamidades de unos tiempos revueltos, entre otras cosas libró a la ciudad de ser destruida por los visigodos. 

San Báculo de Sorrento. M. 660. 
Había nacido de la familia de los Brancaccio, de origen napolitano, y renunció a todo para dedicarse al estudio y a la piedad. Fue obispo de Sorrento y después de Castellmare y Stabia. Fue un exorcista prodigioso, y luchó para erradicar el paganismo de su  diócesis. 

San Juan de Pavía. M. 813. 
Martirologio Romano: En Pavía, de la Lombardía, san Juan, obispo.
Obispo de Pavía (801-813). Se dice que gobernó la iglesia de Pavía con ciencia y virtud y después de su episcopado se durmió dulcemente en el Señor.

San Gebardo de Constanza. (949-995).
Martirologio Romano: En el monasterio de Peterhausen, que él había fundado, en Suabia, sepultura de san Gebhardo o Gebardo, obispo de Constancia.
Nació en el seno de una familia aliada de los carolingios y de los capetos. Era hijo de Ulrico de Breganza. Fue educado en la escuela de la catedral de Constanza. Con el parecer del emperador Otón II, fue elegido Obispo de Costanza (979-995). Fundó en las cercanías de la ciudad la gran abadía benedictina de Petershausen (983), en la que dejó como reliquia la cabeza de san Gregorio Magno, que recibió en Roma del Papa. Fue enterrado en este monasterio.   
Sus restos fueron elevados como reliquia el 27 de agosto de 1134, lo que en la época equivalía a la actual beatificación. Patrón de Constanza.

San Guarino de Sión. (1065-1150). 
Martirologio Romano: En el monasterio de Aulps, en Saboya, muerte de san Guarino, obispo de Sión, que, siendo monje de Molesmes en tiempos de san Roberto, fundó este cenobio, que dirigió santamente y agregó a la Orden del Císter.
Nació en Pont à Mousson. Benedictino de Molesmes en tiempos del abad san Roberto; fue abad cisterciense de Saint Jean d'Aulps, en Chablais (Ginebra) y pidió que ésta fuese afiliada a los cistercienses de Claraval. A pesar de su edad avanzada, Guarino trabajó intensamente en el progreso espiritual y material de su monasterio: y por esto san Bernardo de Claraval lo felicitó en dos cartas. 
Fue elegido obispo de Sión, en Valais (1138-1150) por Inocencio II. Como obispo dio pruebas de gran celo en la administración de su diócesis. Sus reliquias se encuentran en la iglesia de Plan d'Avau.

Ángel Conti de Foligno. Beato. (1226-1312). 
Martirologio Romano: En Foligno, de la Umbría, beato Ángel Conti, presbítero de la Orden de Eremitas de San Agustín, insigne por sus penitencias y humildad, y de suma paciencia al recibir ofensas
Natural de Foligno, en el seno de la noble familia de los Conti. En los años de 1293 a 1297 se encontraba en Gubbio. Con 20 años se hizo sacerdote agustino y como el beato Ángel de Sansepulcro fue amigo de san Nicolás de Tolentino. Fundó tres casas agustinas en Umbría entre los cuales se encuentra el de San Agustín en su ciudad natal. Fue insigne por su mortificación y humildad, y pacientísimo en tolerar las injurias. Murió en Foligno y sus restos reposan en la iglesia de San Agustín de esta ciudad.