25 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Geruncio de Itálica. M. c. 100. 
Martirologio Romano: En Itálica (hoy Santiponce), cerca de Hispalis, en la provincia hispánica de Bética, san Geruncio, obispo, que, según la tradición, murió encarcelado.
Misionero y mártir, que, según la leyenda, fue discípulo de los Apóstoles y según cuenta la tradición fue el primer obispo de Itálica (hoy Sevilla), y murió en la cárcel a causa de su fe. Parece que murió en tiempos de Diocleciano. En el Breviario mozárabe se le conmemora con un himno especial. 

S. Eusebio de Roma
Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y  Peregrino. M. 192. 
Martirologio Romano: En Roma, en el sexto miliar de la vía Aurelia, deposición de los santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino, mártires
S. Vicente
Las noticias tradicionales dicen que estos cuatro santos vivieron en Roma en tiempos del emperador Cómodo (180-192). Se convirtieron a Cristo y distribuyeron sus bienes entre los pobres; y cuando el Emperador exigió actos públicos de culto a los dioses romanos, los cuatro no sólo se negaron, sino que intensificaron su difusión de la fe. Con su predicación convirtieron a un senador, Julio, quien también repartió sus bienes entre los pobres; pero el juez Vitelio lo condenó a muerte. El grupo de Eusebio recogió el cuerpo de Julio y le dio sepultura, pero el juez Vitelio se cebó con ellos, los hizo arrestar y someter a crueles tormentos; luego de algunos hechos habituales en este género de historias, fueron muertos a golpes de látigo con puntas de plomo. Sus cuerpos fueron sepultados en la sexta milla de la Vía Aurelia.

S. Peregrino
El único hecho seguro es que el papa Nicolás I buscó las reliquias de los santos Eusebio y Ponciano, mártires romanos, y las trasladó a Vienne en el 863. Su pasión, que nombra a algunos cristianos como Peregrino, Julio, Antonino, no es digna de fe. 
La memoria de estos mártires había sido retirada del Martirologio Romano por dudosa, por lo que en muchos santorales de los últimos años no se la encontrará; sin embargo la última revisión del 2004 los volvió a incluir.

San Ginés "el Mimo"M. c. 285. 
Cómico, que fue mártir en Roma, durante la persecución de Diocleciano. Se dice que era un mimo, y que tenía que hacer una representación con una farsa para hacer escarnio del bautismo de los cristianos, y que se convirtió en escena cuando le resultó evidente que aquello que estaba ridiculizando en público era verdad. Repetía: "Aunque me matéis mil veces, no me podréis arrancar a Jesucristo de la boca ni del corazón". Al declarar con valentía su nueva fe, al comprender que habla en serio y que ya no actuaba, fue torturado y decapitado. Parece que es un desdoblamiento de san Ginés de Arles.
Inspiró las obras de Lope “Lo fingido verdadero” y la de Cancer Rosete y Martinez Meneses “El mejor representante”. En Francia la tragedia “Saint Genest” de Rotrou, fue quizás por influencia española. 

San Ginés de Arles. M. 303.
Martirologio Romano: En Arlés, de la Provenza, san Ginés, mártir, que todavía catecúmeno y desempeñando el oficio de escribano, al negarse a actuar contra los cristianos buscó la salvación en la huida, pero, detenido por los soldados, fue bautizado con su propia sangre.
Mártir en Arlessur-Rhone, durante el mandato de Valerio Máximo. Nació en Arles. Era catecúmeno y de profesión escribano público dentro del ejército, cuando se le encargó que redactara el edicto de persecución de los cristianos, declaró que era cristiano y huyó; le pidió al obispo que lo bautizara, pero el prelado, desconfiando de su edad y de los peligros que corrían, no se lo administró. Fue apresado y decapitado en Trinquetaille, junto a una columna, de esta manera recibió el bautismo de sangre. 
Según la leyenda, tomó su cabeza y la arrojó al Ródano, que viajó por el mar hasta llegar al puerto de Cartagena. Durante el medioevo se pensó que la cabeza de san Ginés se encontraba en Cartagena. Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación. 

San Severo de Agde. M. c. 500. 
Martirologio Romano: En Agde, en la Galia Narbonense, san Severo, abad del monasterio que él mismo fundó en esta ciudad.
Abad en Agde, fue venerado por su caridad hacia todos. Sus restos se encuentran en la iglesia de Saint-Sever de Agde.

San Menas de Constantinopla. M. 552. 
Martirologio Romano: En Constantinopla, san Menas, obispo, que, ordenado por el papa san Agapito, restableció la comunión temporalmente rota con el papa Vigilio y dedicó la gran iglesia, construida por el emperador Justiniano, en honor a la Divina Sabiduría.
Nació en Alejandría, y fue ordenado presbítero por el papa san Agapito I; luego fue superior del hospicio de San Sansón en Constantinopla; en el 536, fue elegido patriarca de esta ciudad y consagró el templo de Santa Sofía construido por el emperador Justiniano. Condenó el origenismo, pero suscribió los decretos del emperador Justiniano sobre "Los tres Capítulos" y por ellos fue excomulgado por el papa Vigilio en el 551; Menas se sometió y, al poco tiempo, murió en plena comunión con el obispo de Roma.
En su pontificado colocan los historiadores el famoso milagro del niño que, habiendo comulgado, y arrojado por los judíos en un horno, salió milagrosamente ileso de las llamas.

Santa Ebba de Coldingham. M. 683. 
Hermana de san Oswaldo y Oswy, reyes de Northumbría; éste último quiso desposarla con el rey de los escoceses, a fin de contar con un aliado de confianza contra los paganos de Mercia. Pero Ebba rechazó la proposición; recibió el velo de manos de san Finián de Lindisfarne. 
Oswy le regaló a su hermana mayor tierras a orillas del río Dervent, donde fundó el primer monasterio de Ebchester, y después fundó el monasterio doble de Coldingham en la costa de Northumberland, cerca de Berwick, y fue la primera abadesa. La organización de la abadía se parecía a la de Whitby; se dice que fue una abadesa santa, pero no tuvo mucho éxito como administradora. Ejerció como abadesa durante 30 años, pero no siempre consiguió mantener el celo y la disciplina. Se dice que un monje irlandés le profetizó la destrucción del monasterio por la relajación de sus moradores; y a pesar de todos los intentos de la abadesa no consiguió un centro de verdadera espiritualidad. Después de su muerte el monasterio se incendió. 

Pablo Juan Charles. Beato. (1743-1794). 
Martirologio Romano: En un viejo navío anclado ante la costa de Rochefort, en Francia, beato Pablo Juan Charles, presbítero y mártir, que siendo prior en la Orden Cisterciense, en el furor de la Revolución Francesa fue conducido por los perseguidores, por el hecho de ser sacerdote, desde el monasterio de las Sept Fonts a la cárcel naval, en donde murió consumido por el hambre y la enfermedad.
Nació en Millery (Côte-d'Or). Era prior del monasterio cisterciense de Sept-Fons, cuando asumió la dirección de la comunidad, porque el abad encargado se había refugiado en casa de su familia. Con 19 monjes ocupó el convento de los capuchinos de Montluçon, y llevó la vida monástica, ejercitándo muchas obras de caridad, a pesar de sus escasos recursos, todo esto les atrajo el reconocimiento de la municipalidad.  
El rechazo a prestar juramento constitucional por parte de los monjes, obligó a la autoridad municipal a aplicarles el decreto de evacuación de las casas religiosas, a pesar del amor que les profesaba la población. 
Los monjes se dispersaron. Dom Pablo Juan fue arrestado en 1793 y enviado a Rochefort. Detenido sobre la nave negrera "Deux Associés", estimado y amado por los compañeros de prisión, murió de hambre, con 51 años, y fue sepultado en la isla de Madame. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.