2 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:

Capilla de san Máximo


San Máximo de Padua. s. II.  
Martirologio Romano: En Padua, en la región de Venecia, san Máximo, obispo, considerado sucesor de san Prosdócimo.

San Rutilio. M. c. 217.  
Martirologio Romano: En África, conmemoración de san Rutilio, mártir. Durante mucho tiempo escapó de la persecución, huyendo de un lugar a otro y, a veces, salvándose del peligro por dinero, pero, arrestado finalmente de improviso y presentado al presidente, fue torturado con grandes suplicios y arrojado por fin al fuego, recibiendo la corona de un glorioso martirio.
Durante la persecución de Severo Alejandro (222-235), tuvo que ocultarse del pueblo en una pequeña localidad en el norte de África, y se vio obligado a comprar con dinero su anonimato, y el poder estar exento del sacrificio, pero fue descubierto y murió valerosamente confesando a Cristo en la hoguera. Esta historia la cuenta Tertuliano en “De fuga in persecutione”.   

San Esteban I. Papa (254- 257). M. 257. 
Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Calixto, san Esteban I, papa, que prohibió rebautizar a los herejes que buscaban la plena comunión con la Iglesia, para que no quedase oscurecida la unión bautismal de los cristianos con Cristo, que debe realizarse una sola vez.
Natural de Roma. Perteneciente a la gens Julia. Fue elegido Pontífice, sucediendo a san Lucio I, después de una vacante del solio pontificio de unos 60 días. A los comienzos de su pontificado no se vieron sacudidos por la hostilidad del emperador Valeriano. En su breve pontificado se ocupó sobre todo de la cuestión del bautismo administrado a los herejes; apeló a la tradición apostólica para sostener la práctica romana, pero encontró la oposición de san Cipriano de Cartago, es decir que el Papa era partidario que los apostatas no fueran bautizados de nuevo, como pretendía san Cipriano. En esta controversia reafirmó conscientemente la preeminencia de la sede romana, reivindicando su antigüedad y la autoridad por el hecho de proceder del apóstol san Pedro. 
La tradición afirma que fue decapitado mientras celebraba la eucaristía; pero documentos más antiguos lo nombran como obispo o confesor; en efecto, no fue mártir y fue enterrado en el cementerio de San Calixto. Le sucedió san Sixto II.  

Santa Céntola. M. 304. 
Martirologio Romano: En la región cercana a la actual ciudad de Burgos, en Hispania, santa Céntola, mártir.
Junto con Elena. Según la leyenda Céntola era hija de un alto oficial de Toledo, que para huir de la persecución del padre, se refugió en Siero (Valdelateja, Burgos). Por ser cristiana fue llevada ante un tribunal que no consiguió doblegar su fe, y fue entregada al prefecto Egilsio para que la castigase con mayores penas para que cambiase su actitud, pero ni las promesas ni las lisonjas consiguieron que renegase de su fe, por ello fue cruelmente torturada. Elena, también de noble linaje, animaba a Céntola para que permaneciese firme, y cuando torturaron a Elena, Céntola la animaba. Ambas fueron decapitadas. 

San Sereno de Marsella. M. 606. 
Martirologio Romano: En Marsella, en la Provenza, de la Galia, san Sereno, obispo. Cuando el papa san Gregorio I Magno envió a san Agustín y sus compañeros a evangelizar Inglaterra, les dio hospitalidad, y mientras se dirigía a Roma, descansó piadosamente en el Señor en Biandrate, cerca de Vercelli.
Obispo de Marsella. Mantuvo correspondencia con san Gregorio Magno, que le recomendó a los misioneros romanos que viajaban a Inglaterra; dos veces le reprochó sus tendencias iconoclastas; fue huésped de san Agustín de Canterbury. Durante un viaje a Roma murió. 

San Betario de Chartres. M. c. 623. 
Relicario de san Betario
Martirologio Romano: En Carnuto (hoy Chartres), en Neustria, san Betario, obispo.
Se dice que nació en Roma y que llegó a Carnuto (hoy Chartres) conde el obispo le dio una ermita cerca de Blois. Fue capellán del rey Clotario II. Obispo de Chartres (595-623) y participó en el concilio de Sens. También se relata que cuando los burgundios invadieron la ciudad, quemándola y asesinando a muchos, él fue apresado. Su bondad y buenhacer conmovieron el corazón del rey Teodorico de Borgoña que liberó a sos presos y reparó los daños que se había hecho a la ciudad y sus gentes. Betario vivió en paz entre su rebaño que nunca olvidaron su etapa como solitario. 
Ha dado su nombre a la parroquia de Saint-Bohaire en la diócesis de Blois. La iglesia parroquial conserva la urna con sus reliquias. Su biografía es dudosa. 

Santa Alfreda. (795 - 835). 
Su padre, Offa, era rey de la Mercia. Fue prometida en matrimonio a san Etelberto, rey del Anglia oriental, pero el rey Offa, quería el reino de su yerno, y para ello, lo mandó asesinar e hizo desaparecer su cadáver, tomando posesión de su reino. La hija Etheldreda, no se sabe, si voluntariamente u obligada por su padre se encerró en el monasterio benedictino de Croyland. Se santificó, durante 40 años, en la oración y la penitencia. Cuando murió, su nombre fue unido al de su marido Etelberto, honrado como mártir. 

Juana de Aza. Beata. (c.1140 - 1202).  
Martirologio Romano: En Caleruega, población igualmente de Castilla, conmemoración de la beata Juana, madre de santo Domingo, que, llena de fe, hizo grandes obras de misericordia en favor de los pobres y necesitados.
Madre de santo Domingo de Guzmán. Era la segunda hija del gran condestable de Castilla, Félix de Caleruega, había nacido en Aza y se había casado con Félix de Guzmán, gobernador de Caleruega, hacia el 1165. Por matrimonio era la señora de Caleruega. Tuvo tres hijos que eligieron la carrera Eclesiástica (santo Domingo de Guzmán, el beato Manés de Guzmán y el venerable Antonio de Guzmán y Aza) pero ella quiso que se perpetuase el apellido de la familia, por eso se marchó en peregrinación al monasterio de Silos, para orar ante la tumba de santo Domingo que le hiciera tener un tercer hijo que perpetuase el apellido. Lo tuvo, Domingo, pero no en el sentido que ella quería. 
Uno de sus biógrafos dice: “fue madre honesta, casta e intachable, prudente y muy compasiva con los pobres y afligidos, brillando por su virtud y buena fama sobre todas las mujeres de la comarca”. No se sabe mucho de su vida, sino que educó a sus hijos santamente. Se le atribuyeron dones taumatúrgicos en vida, que forman parte de su leyenda. Murió en Caleruga. Sus restos están enterrados en la iglesia de Caleruega. A petición del rey Fernando VII, el culto de la beata Juana fue confirmado por el papa León XII en 1828.

Federico Campisani. Beato. (1250/60-1335). 
Nació en Siracusa, en el seno de una noble familia de  Campisano. Desde niño se sintió atraído por la escucha de la Palabra de Dios y tan pronto como pudo, tomó el hábito franciscano como un penitente. 
Se retiró como  solitario ermitaño en la península de la Magdalena, el nombre de una iglesia dedicada a la santa penitente, que luego se convirtió en el lugar donde el beato Federico vivió en la zona de Contrada Isola Plemmirio. Con la visión de la inmensidad del mar y la mítica Ortigia, vivió una vida llena de virtudes y de milagros que se produjeron a través de su intercesión. Se nos habla de la liberación de los endemoniados, la curación de varias enfermedades y de que resucitó a los muertos, tenía el don de la profecía. 

Francisco Tomás Serer. Beato. (1911-1936). 
Martirologio Romano: En Madrid, en España, beato Francisco Tomás Serer, presbítero de los Terciarios Capuchinos de la Virgen de los Dolores y mártir, que en la persecución mereció derramar su sangre por Cristo.
Nacido en Alcalalí (Alicante), hijo de Antonio y Dolores. Estudia con los Terciarios Capuchinos, hace  el noviciado, y emite sus primeros votos en1928, ordenado sacerdote en1934. En el verano de 1935 hace un viaje de estudios por Bélgica y Francia, y luego comienza estudios de Medicina en la Universidad central de Madrid. Era un religioso muy amable, piadoso, inteligente. Muy prudente, de pocas palabras.
Durante la persecución se refugia en una casa de la capital, donde espera al superior, Fr. León; al no llegar éste, sale a buscarlo, y es asesinado. Su cadáver aparece al día siguiente junto a los muros del Reformatorio del Príncipe de Asturias, en Madrid.