17 de agosto de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:




San Mirón. M. c. 250. 
Martirologio Romano: En Cizico, en el Helesponto, san Mirón, presbítero y mártir, que, según una tradición, durante el imperio de Decio y bajo el prefecto Antípatro, fue decapitado tras sufrir muchos tormentos.
Presbítero que afrontó con gran coraje a sus perseguidores cuando fueron a destruir su iglesia, fue martirizado en Cizico de Helesponto, después de sufrir muchos tormentos, durante la persecución de Decio, y siendo prefecto de Helesponto, Antípatros.

San Eusebio. M. c. 310. 
Martirologio Romano: En Sicilia, muerte de san Eusebio, papa, valeroso testigo de Cristo, que fue deportado por el emperador Majencio a esa isla, donde dejó la patria terrena para merecer la patria celestial. Trasladado su cuerpo a Roma, fue enterrado en el cementerio de Calixto.
Griego de origen y era hijo de un médico. Sucedió a san Marcelo I en la Sede de Pedro y ejerció el pontificado durante unos meses. Durante su pontificado se ocupó de los “lapsi”, como eran llamados los que habían abjurado de la fe cristiana durante las persecuciones. Un tal Heraclio y sus seguidores se opusieron al Pontífice; muy probablemente Heraclio era uno de los que habían apostatado y quería ser admitido nuevamente en la comunión de la Iglesia sin penitencia alguna. Parece que los «lapsi» o apóstatas intentaron introducirse por la fuerza en las reuniones de los fieles. El tumulto fue tan grande, que el emperador Majencio desterró a san Eusebio y a Heraclio de la ciudad. El Pontífice se trasladó a Sicilia, donde murió poco después. Como el destierro fue una consecuencia de la firmeza con que exigió el cumplimiento de los cánones, el pueblo cristiano le veneró como mártir en una época. San Dámaso le da también el título de mártir. Bautizó a san Eusebio de Vercelli. Su cuerpo está enterrado en las catacumbas de San Calixto. 

San Anastasio de Terni. M. 553. 
Obispo de Terni en el momento de la invasión de Totila; se dice que era natural de Siria y que había sido anacoreta en Perugia. Los bolandistas afirman que hay una confusión entre un ermitaño mártir y un obispo de Terni.
Según cuenta la leyenda, una noche el santo se apareció a un campesino de Castro San Geminiano ordenándole que fuera a Terni y en la iglesia de la Virgen buscara su cuerpo sepultado a la izquierda de la entrada. El campesino en un principio no hizo caso, pero como el santo continuara apareciéndosele, el campesino accedio pero su búsqueda fue infructuosa. Poco después, como se hubiera sepultado a un difunto en la misma iglesia, se encontró el sepulcro de Anastasio, abierto, apareció el cadáver vestido de pontifical. Se comunicó el hecho al obispo de Spoleto, que convencido del milagro le erigió un altar.   

San Carlomán(707-755). 
Hijo mayor de Carlos Martel; a la muerte de su padre heredó Austrasia, Suabia y Turingia, en plena soberanía pero sin el título de rey. Promovió la fundación de la abadía de Fulda, Loebbes, Stavelot y otras; ayudó a san Bonifacio de Maguncia en su obra de evangelización de Alemania y se esforzó por remediar la injusticia cometida por su padre con la apropiación de bienes eclesiásticos. Con el consejo de san Bonifacio abdicó en su hermano Pipino y se retiró al convento benedictino de Soratte, de la mano del papa san Zacarías, y después a Montecasino en el 747, donde trabajó en la cocina y como pastor de ovejas de la abadía. Consiguió la paz ente su hermano Pipino y los lombardos. Murió en Vienne. 

San Ierón. M. 885.  
Martirologio Romano: En Frisia, en el territorio de la actual Holanda, san Ierón, sacerdote y mártir, que se narra fue asesinado por algunos paganos normandos
Irlandés que marchó de misionero a Holanda donde murió mártir. Fue decapitado por los normandos en Noordwyck, cerca de Leyden. Sus restos fueron trasladados a la abadía de Egmond, de la cual, junto con san Adalberto es su patrón principal. 
También está san Hiero de Escocia (m. 856) fue probablemente un héroe escocés. Trabajó en Frisia como misionero en el siglo IX, donde fue asesinado durante una incursión vikinga. Sus huesos fueron descubiertos milagrosamente en la del siglo X, como consecuencia de lo cual es el patrón para encontrar objetos perdidos.

Nicolás Politi. Beato. (1117-1167). 
Martirologio Romano: En Arcaria, cerca de Milazzo, en Sicilia, beato Nicolás Politi, eremita, que llevó una vida de máxima austeridad, viviendo en una cueva.
Nació en la ciudad de Adernò (hoy Adrano, en Catania, Sicilia), en el noble linaje de los Politi. En el día de su casamiento, impuesto por sus padres, huyó, iniciando con tan solo 17 años la vida eremítica. Hasta que se hizo monje laico en el monasterio basiliano de Rogato, donde vivió el resto de su vida. Cada sábado, recorriendo un escarpado sendero, iba desde la gruta donde moraba en el monte Calanna, en Arcadia, cerca de Milazzo, en Sicilia,  al monasterio para confesarse y recibir la Eucaristía.
El 12 de agosto Nicolás volvió a la gruta exhausto. Poco después un ángel le reveló que su alma partiría hacia el cielo dos días después de la fiesta de la Asunción. El martes 15 de agosto se acercó al monasterio para confesarse y recibir por última vez la Eucaristía. Saludó a todos los monjes, confiándose a sus plegarias. Al alba del día 17 de agosto Nicolás, después de una noche de oración, con la cruz entre los brazos, fue recibido por el Señor. 

San Donato de Ripacándida. (1179-1198). 
Nació en Ripacándida, junto a Rapallo (Italia), en el seno de una humilde familia. Con 14 años dejó Ripacándida para retirarse  como monje benedictino de Monte Vergine. Pero no se le admitió hasta que no cumplió los 15 años de edad. Regresó en el tiempo establecido y fue encargado del cuidado de los animales y de la vigilancia de las viñas y los campos. Pronto sobresalió por su virtud y las personas que tuvieron la fortuna de tratar con él, sintieron y percibieron que un alma elegida vagaba por la tierra. Con 18 años murió en el monasterio benedictino de San Onofrio en Salerno.

Noel Hilario Le Conte. Beato. (1765-1794). 
Martirologio Romano: En el mar frente a Rochefort, en Francia, beato Noel Hilario Le Conte, mártir, que siendo clérigo de la catedral de Bourges y encargado de la música, fue confinado en una nave durante la persecución por odio a la religión, muriendo, por Cristo, aquejado de enfermedad.
Nació en Chartres, y era hijo de un jardinero. Sin que se sepa en qué concretas circunstancias, el hecho es que fue admitido en el coro bajo de la catedral de Bourges. Trabajó también en el archivo musical de dicho cabildo, y el 6 de julio de 1787 es nombrado para una de las ocho vicarías de residencia, fundadas en las capillas de la catedral. La capellanía para la que él fue nombrado estaba destinada a clérigos que supieran música. 
Llegada la Revolución él no era más que clérigo tonsurado. Por alguna razón desconocida, deja Bourges y se instala en Moulins, presentando un certificado de las autoridades del distrito de Bourges en que se dice que Le Conté desea vivir en Moulins. No se le molesta en más de un año, pero en noviembre de 1793 es recluido y destinado a la deportación, sin duda por haberse negado a prestar el juramento constitucional. En diciembre se decide su ida a Rochefort, donde estaba ya el 13 de abril siguiente, y queda detenido en el barco “Le Borée”. Pasa luego a “Les Deux Associés”, donde muere el 17 de agosto de 1794 y es enterrado en la isla de Aix. Sus compañeros de cautiverio alabaron el espíritu de piedad y la sincera fe católica de este joven clérigo. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.