31 de agosto de 2015

Beato PEDRO TARRÉS CLARET. (1905-1950).


Martirologio Romano: En Barcelona, España, beato Pedro Tarrés Claret, presbítero.

Nació en Manresa, (Barcelona), en el seno de una familia de trabajadores. Durante sus estudios de Medicina en la universidad de Barcelona, gracias a una beca, concedida por unos médicos que lo estimaban mucho, fue miembro de la “Federació Jovens Cristians” perteneciente a la Acción Católica. Para Pedro el secreto de la vida espiritual de los militantes estaba en la devoción eucarística y el amor a María. En 1925 murió su padre y poco tiempo despué, su madre sufrió un accidente que la dejó inválida. En 1927, estando en Monistrol de Calders, hizo voto de castidad. Se estableció definitivamente en Barcelona. Promovió la fundación del sanatorio de Nuestra Señora de la Merced, junto con el doctor Gerardo Manresa, para ayuda a enfermos tuberculosos, y por su apostolado y bondad se granjeó gran fama en Barcelona. 
Al estallar la guerra civil, en 1936, se encontraba en el monasterio de Montserrat, consiguió que la Generalitat tutelase la integridad del monasterio del ataque de los anarquistas. Se refugió en Barcelona, llevando la comunión a escondidas a los perseguidos por los milicianos rojos y logró escapar de la persecución. En 1938 fue obligado a enrolarse en el ejército republicano como médico. Gracias a su entrega con los soldados consiguió el grado de capitán. Terminada la guerra fue ayudante de cátedra en Universidad de Barcelona. 
Al término de la guerra fue ordenado sacerdote en 1942. Asumío el siguiente compromiso: “Un solo propósito, Señor: sacerdote santo, cueste lo que cueste”. En 1943, estudió en la universidad pontificia de Salamanca, donde se licenció en Teología. A su retorno a Barcelona fue nombrado en varios cargos pastorales con los jóvenes de Acción Católica y capellán de la comunidad y colegio de las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón.
En las distintas obras apostólicas que le encargaron no le faltaron dificultades que le hicieron sufrir, pero él supo responder con actitudes evangélicas de caridad, prudencia y fortaleza sembrando desde la cruz la tierra de su apostolado. Su labor fue en la Acción Católica, profesor de Moral y confesor en el seminario y en varias comunidades religiosas; en todas dejó una estela de caridad, prudencia y fortaleza evangélicas. En 1950 le realizaron una biopsia cuyo diagnótico fue linfosarcoma linfobiástico. Tarrés vivió su enfermedad con un total abandono en Dios y ofreciendo su vida por la santificación de los sacerdotes. Murió en la clínica que había fundado en Barcelona. Sus restos reposan en la iglesia parroquial de San Vicente de Sarriá. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 5 de septiembre de 2004.