18 de agosto de 2015

Beato MARTÍN MARTÍNEZ PASCUAL. (1910-1936).


Martirologio Romano: En Alcañiz, en Teruel, España, beato Martín Martínez Pascual, presbítero y mártir. Miembro de la Sociedad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, recibió en la misma persecución y en el mismo día la corona de la gloria.

Nació en Valdealgorfa (Teruel) diócesis de Zaragoza. Influido por un buen apóstol de vocaciones, que lo acompañó hasta el martirio, ingresó en el seminario menor de Belchite, continuando luego en el mayor de Zaragoza. Terminando el cuarto curso de Teología, en 1934, ingresa en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, con deseos de encontrar cauce a su vocación misionera. En Tortosa realizó su último curso de Teología. Ordenado sacerdote en 1935, fue prefecto en el colegio vocacional de San José de Murcia y profesor en el seminario de San Fulgencio de esta ciudad, en el único curso de sacerdocio. Hizo los ejercicios espirituales en Tortosa en los últimos días de junio y primeros de julio, junto con el beato Pedro Ruiz de los Paños y 22 de los 30 sacerdotes operarios inmolados aquel verano. Llevando consigo la Eucaristía a su pueblo, permaneció unos 20 días huyendo de casa en casa y escondido en una cueva del campo. Muchos testigos declararon: "El juicio que de él tenían todos era de un hombre santo. Hubiera llegado a santo aun sin el martirio".
Un día prendieron a su padre y a cinco sacerdotes y varios seglares más. Su padre le mandó un recado pidiéndole que huyera, pero él cuando lo supo, y llevando consigo el Santísimo, salió corriendo al pueblo para que su padre no padeciera por él. Llegado el comité, un miliciano para salvarlo dijo que era estudiante, pero él confesó que era sacerdote y dijo que quería morir con sus compañeros. Cuando llegó a la prisión, donde se encontraban otros sacerdotes, les dio a todos la comunión. Fue martirizado cerca del cementerio de su pueblo, con 25 años de edad y 14 meses de sacerdote. Se acercó al martirio animado y risueño. Murió animoso y animando a los demás, gritando "Viva Cristo Rey" y abrazándose al sacerdote Manuel Fuster, ordenado el mes anterior.