13 de agosto de 2015

Beato MARCO DE AVIANO CRISTÓFORI. (1631-1699).


Martirologio Romano: En Viena en Austria, beato Marco de Aviano (Carlos Domenico) Cristófori, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que, sabio predicador de la palabra de Dios, en cada lugar trabajó admirablemente por los pobres y los enfermos, solicitando sobre todo a los poderosos del mundo que antepusieran la fe y la paz a cualquier otra empresa o interés

Se llamaba Carlo Domenico Cristófori. Nació en Aviano (Friuli), en el seno de una familia acomodada. Se formó en el colegio de los jesuitas de Gorizia. El clima épico de guerra que se libró entonces entre la República de Venecia y el Imperio tuco, influyó en la vida de Marco, que deseó dar su vida por la fe, y por ello se marchó de Gorizia y se dirigió a Capodistria. Allí agobiado por el hambre y las fatigas del viaje, llamó al convento de los capuchinos. El superior, además de darle comida, le aconsejó que volviera a casa de sus padres, pero no lo hizo, sino que ingresó en el noviciado de los capuchinos de Conegliano y en 1649 emitió la profesión religiosa con el nombre de Marco de Aviano. Después de estudiar Filosofía y Teología, fue ordenado sacerdote en 1655 en Chioggia.
Destacó por su vida de oración y por su fidelidad a la vida común en la humildad y el ocultamiento. En 1664 fue nombrado predicador y se dedicó al apostolado de la palabra por toda Italia. En 1672 fue elegido superior del convento de Belluno, y en 1674 fue nombrado director de la fraternidad de Oderzo. En 1676, fue enviado a predicar al monasterio de San Prosdócimo, en Padua, donde destacó por sus dones taumatúrgicos. También en Venecia fueron testigos de sus milagros. Sin turbarse por ello siguió con suma sencillez su apostolado de la palabra. La fama de taumaturgo hizo que fuera requerida su presencia, especialmente por reyes y soberanos.
En los últimos 20 años de su vida, tuvo que viajar por toda Europa. Mantuvo una relación especial con el emperador Leopoldo I de Austria. Participó en la cruzada anti turca en calidad de legado pontificio y de misionero apostólico. Contribuyó de manera especial en la liberación de Viena del asedio turco en 1683. De 1683 a 1689 tomó parte en las campañas militares de la defensa y liberación de Buda y de Belgrado, asistiendo espiritualmente a los soldados. En los años siguientes realizó una gran actividad para restablecer la paz en Europa, sobre todo entre Francia y el Imperio. En 1699 emprendió su último viaje hacia la capital del Imperio. Su salud se resintió y murió en Viena, rodeado del Emperador Leopoldo y su mujer y de recibir la bendición apostólica del papa Inocencio XII. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 27 de abril de 2003.