4 de agosto de 2015

Beato FEDERICO JANSSOONE. (1838-1916).


Martirologio Romano: En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, beato Federico Janssoone, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, para el fomento de la fe, promovió las peregrinaciones a Tierra Santa.

Nació en Ghyvelde (Lille) en el seno de una familia modesta campesina. Entró en el seminario para hacerse sacerdote, pero por dificultades familiares tuvo que salir. Desde niño quiso ser ordenado sacerdote, sin embargo debido a las dificultades económicas ocurridas tras la muerte de su padre, en 1848, tuvo que ponerse a trabajar como vendedor ambulante. Fue la muerte de su madre -que se ofreció como víctima a Dios por el sacerdocio de su hijo- la que le liberó de la obligación de mantener a la familia. A los 26 años ingresó en los franciscanos en Amiens en 1864. 
Fue ordenado sacerdote en 1870. A causa de la guerra entre Francia y Alemania, partió como capellán militar; luego, fue nombrado maestro de novicios. En 1873 fue destinado a Burdeos donde fundó un convento franciscano. En 1875 marchó a Egipto y luego fue enviado a París para ocupar se de la obra de Tierra Santa, y a partir de ahora, su misión será extender la devoción y conservación de los Santos Lugares. Fue vicario de la custodia franciscana en Palestina, donde se ganó el afecto de los habitantes del país, tanto cristianos como musulmanes. Se entregó a todos, fundando nuevas iglesias, escuelas, orfanatos y hospederías para peregrinos y distribuyendo entre los miembros de todas las comunidades religiosas, ante la sequía y carestía de aquellos años, lo recaudado en las colectas que organizó, especialmente en dos viajes a Francia y Canadá. 
En 1888 fue nombrado Comisario de Tierra Santa para Canadá, con sede en Trois-Riviéres, con el encargo de ocuparse de socorrer las necesidades económicas de la Custodia de Oriente. Permaneció en Canadá hasta su muerte, desempeñando con eficacia su cargo: escribió varios libros de espiritualidad y de catequesis, fundó y dirigió revistas religiosas, reorganizó, según los principios de la nueva regla leonina el Tercer Orden franciscano canadiense, así como toda la presencia de los franciscanos en aquellas tierras, y se destacó como predicador. Luego desarrolló su misión propagando las peregrinaciones a Tierra Santa en Marianópolis, Canadá. Murió en Montreal. El papa san Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988.