31 de julio de 2015

San JUSTINO DE JACOBIS. (1800-1860).


Martirologio Romano: En el valle Alighede, en Etiopía, san Justino de Iacobis, obispo, de la Congregación de la Misión, manso y lleno de caridad, que se entregó al apostolado y a la formación del clero indígena, teniendo que sufrir pronto hambre, sed, tribulaciones y la cárcel.

Nació en San Fele (Potenza) y era hijo de una familia numerosa; fue célebre por su ferviente piedad; ingresó en la congregación de la Misión o de los padres paúles. Fue ordenado sacerdote en Brindisi en 1824. Lo destinaron a las misiones populares y en la epidemia de cólera de 1836 se distinguió por su caridad y asidua asistencia a los contagiados, sin miedo a las consecuencias. 
En 1838 se ofreció para las misiones. Junto con el padre Montuori partió para Abisinia. Los orígenes de la misión abisinia están unidos al padre Sapeto, C.M., y a los dos seglares D’Abbadie, que se le unieron en El Cairo en 1837 para una misión científica y les acompañaron. Puestos los tres en contacto con los sacerdotes de San Gabriel, éstos manifestaron deseos de una unión con Roma, y al saber la Congregación de Propaganda Fide la puerta abierta a la Iglesia de Abisinia fue cuando la Congregación de Propaganda Fide eligió como prefecto apostólico para Abisinia a Justino de Jacobis. Tenía jurisdicción sobre Etiopía y países limítrofes. 
En el 1838 marchó junto a otros compañeros al territorio de su misión; allí adoptó el estilo de vida del país y trabajó con gran celo a pesar de la persecución, la prisión y las torturas; fundó nuevas misiones, organizó el clero indígena convirtiendo a 200.000 personas entre ellos a san Ghebra Miguel, que después de un viaje juntos a Roma visitaron Tierra Santa, volviendo satisfechos y ungidos a Etiopía. En el 1849 fue obligado a aceptar el título de vicario apostólico y la ordenación episcopal. Fue consagrado obispo por el famoso misionero capuchino monseñor Massaia en 1849. Fue el gran apóstol de Abisinia y el verdadero fundador de esta misión. Trabajó en Tigré, Adua y Guala, fundó un seminario para el clero nativo. 
El abuna u obispo abisinio de Salama se llenó de indignación por esta consagración episcopal y logró que se le encarcelase junto con algunos sacerdotes católicos. Se produjo entonces el martirio del beato Ghebra Miguel. Pero el propio Salama rogó al rey que se respetase la vida del abuna Jacob, seguro de la santidad de su vida. Puesto en libertad, trabajó hasta su muerte por la fe católica en el país y con los demás misioneros paules estableció sólidamente el catolicismo en el país. Tras 20 años de intenso trabajo murió en el valle de Alighedé, siendo enterrado en Hebó. El 26 de octubre de 1975 fue solemnemente canonizado por SS Pablo VI.