24 de julio de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Santas Niceta y Aquilina. s. III. 
sta. Niceta
sta. Aquilina
Sus nombres originales eran Nicetas y Áquila, y se pensaba que estas dos santas eran soldados mártires en Licia; en las Actas apócrifas de san Cristóbal, da a los nombres una forma femenina y por ello algunos santorales las trasformaron en dos prostitutas.  
Parece que fueron enviadas a la prisión donde estaba detenido san Cristóbal para seducirlo y hacerle apostatar de la fe cristiana. Después de una serie de proezas -entre otras cosas dañaron con una estratagema el templo pagano- fueron decapitadas. Todo esto se habría producido en la persecución de Decio en una ciudad no identificada de Licia. 
Nota: La foto es de un autor desconocido. Las santas aparecen como acompañantes de san Cristóbal. Muro norte del altar mayor, Templo del Convento de Nuestra Señora del Carmen. Puebla, México.
Monumento a s. Victorino
en las catacumbas de
San Victorino

San Victorino de Amiterno. s. IV.
Martirologio Romano: En Amiterno en Sabina en la vía Salaria, san Victorino, mártir
Mártir en Amiterno, que ha dado lugar a la ciudad de San Victorino, en los Abruzzos. Parece que en realidad este mártir se ha desdoblado en el celebrado como obispo de Camerino y el perteneciente a la “Gesta de Nereo y Aquiles”, pero los restos se conservan en la ciudad de San Victorino de Amiterno.  

San Fantino "el Viejo". (293-336).
Martirologio Romano: En Tauriano, de Calabria, san Fantino el Viejo, de sobrenombre “Taumaturgo”.
Se le conoce también como “el Caballerizo”. Era un joven guardián de caballos de Taurena, junto a Palmi en Reggio Calabria, al servicio de un señor romano, Balsamio. Conoció la religión cristiana de los primeros tiempos y trabajaba de noche al servicio de los pobres. El patrón alertado por los maledicientes lo descubrió pero él hizo el milagro de pasar el río Metauro (actual Petrace) sin mojarse. A su muerte fue sepultado en la villa de Balsamio (actual Cripta) y en su tumba se produjeron milagros y curaciones. 
Es venerado en Taurena di Palmi con misa en rito greco-bizantino, precedida, el día antes por las Vísperas con los ortodoxos en la Cripta. Su fiesta ha sido reintroducida por el Movimiento cultural San Fantino en 1994, en colaboración con la parroquia local.

San Declano. s. V. 
Martirologio Romano: En Ardmore, en la provincia irlandesa de Momonia (hoy Waterford), san Declano, a quien esta Iglesia celebra con gran devoción como su primer obispo.
Primer obispo de Ardmore (o Arad) en Irlanda. Discípulo de san Colmán de Armagh, que lo bautizó. Predicó el evangelio en este país antes de la llegada de san Patricio, quien confirmó la sede de Ardmore en el sínodo de Cashel en el 448. Se le atribuyen muchos milagros y es venerado en el vizcondado de Dessee, llamado antiguamente de Nandesi. Está considerado como uno de los grandes santos irlandeses.

Santa Sigulena de Albí. M. 796. 
Martirologio Romano: En la región de Albi, de Aquitania, santa Sigulena, religiosa.
Hija de un noble de Aquitania, enviudó muy joven e ingresó en el convento benedictino de Troclar en Albí del que fue abadesa y que ella había fundado. Era hermana de san Sigebaldo, obispo de Metz. Se ocupó de atender a los leprosos. Sus restos se encuentran en la catedral de Albí.

San Balduino de Rieti. M. 1140. 
Martirologio Romano: En Rieti, ciudad de la Sabina, san Balduíno, abad, discípulo de san Bernardo en el monasterio de Claraval, que fue enviado por el mismo san Bernardo a esta ciudad para fundar y regir el monasterio de San Mateo sub Lacu.
Era hijo de Berardo, conde los Marsi. Ingresó en los cistercienses y fue un discípulo amado de san Bernardo de Claraval. Apenas ordenado sacerdote, fue elegido abad y fundador del monasterio cisterciense de San Mateo (hoy Santo Pastore(, junto a Rieti, por san Bernardo, a pesar de que Balduino le manifestara que era un inútil. Balduino no regresó a la abadía de Claraval, sino que se quedó en Rieti haciendo guardar el espíritu de su maestro. Todo el rico mundo interior d Balduino tenía la fuente milagrosa de la unión con Dios, de su oración continuada. El trabajo era para él oración.
Bernardo le escribió: “Como una madre ama a su único hijo, así yo te amaba a ti, mi insuperable y el gozo de mi corazón. Y te sigo amando ahora ausente, para que no parezca que buscaba mi consuelo en ti, en vez de amarte a ti. Me eras indispensable. Y ésa es la prueba más evidente de cuán sincero es mi amor. Si hubiera buscado mi interés, hoy no estaría alejado de ti”. Murió joven y está enterrado en la catedral de Rieti, Italia. Su memoria se rodeó de veneración, y el culto surgió desde el principio como testimonio de su vida santa, y de la riqueza de gracia y milagros con los que Dios lo glorificó. Conviene no confundirle con Balduino de Pisa, como hace Baronio.  

Traslación de los Tres Magos. 1164. 
Urna con las supuestas reliquias
de los Magos en la catedral de
Colonia
Martirologio Romano: En Colonia, de la Lotaringia, traslación de los tres magos, que, sabios procedentes de Oriente, fueron a Belén para ofrecer dones y contemplar en un niño el misterio insondable del Unigénito.
Según la leyenda, los restos de los magos reposan en la catedral de Colonia, en una capilla que constituye uno de los más bellos ejemplos del primor con que se trabajaba el metal en la Edad Media. No hay razón para dudar de que dichas reliquias sean las que fueron transladadas en 1164, de la basílica de San Eustorgio, en Milán, después de que Federico Barbarroja las regaló al arzobispo de Colonia. Pero la historia anterior de las reliquias es menos clara, por más que ya en el siglo IX, se las consideraba en Milán como las de los Reyes Magos. Se cuenta que habían sido transportadas de Constantinopla a Milán, probablemente en la época del emperador Zenón (474-491); pero ignoramos cómo se identificó a dichas reliquias con las de los magos y cómo fueron a dar a Constantinopla. Es indiscutible que en la Edad Media el culto de los magos era muy popular, sobre todo en Alemania. A su desarrollo contribuyeron las peregrinaciones a la catedral de Colonia y los «misterios» medievales, en donde los magos ocupaban un papel muy importante. Con frecuencia se les veneraba como los patronos de los viajeros.

Donato de Urbino. Beato. M. 1504. 
Nació en Urbino, era hijo de un abogado. El padre lo mandó a Padua a completar los estudios en la Universidad, donde consiguió el título de Doctor en Medicina. Aquí decidió ingresar en los Franciscanos de la Observancia, donde gracias a sus méritos morales y espirituales y a su cultura, fue nombrado durante cinco veces Ministro de la Provincia de Las Marcas. Después de una vida digna de veneración y de ejemplo para sus hermanos murió en el convento franciscano de San Bernardino de Urbino, donde sus reliquias reposan bajo el altar del Crucifijo. Es conmemorado en la Orden Franciscana como beato.

José Lambton.  Beato. (1568-1592). 
capilla del Colegio Inglés de Roma
Martirologio Romano: En Newcastle, junto al Tyne, Inglaterra, beato José Lambton, presbítero y mártir, que, no contando más que veinticuatro años, por ser sacerdote fue atrozmente descuartizado.
Nació en Maltón, en Yorkshire. Con 16 años siguió la vocación sacerdotal y se fue a Reims a estudiar en el Colegio Inglés. De ahí pasó a Roma en 1589 y en 1590, fue ordenado sacerdote. Ese mismo año volvió a Inglaterra y comenzó su trabajo apostólico en Westmoreland, pero su apostolado duró muy poco tiempo porque fue arrestado en Newcastle-upon-Tyne muy poco después de su llegada.
Creyeron que era extranjero y lo arrestaron bajo la sospecha de ser sacerdote. También fue arrestado el beato Eduardo Waterson, que había sido su compañero de viaje desde Roma, y ambos se encontraron en la cárcel. Los dos debieron comparecer en juicio y se les condenó por ser sacerdotes ordenados en el extranjero y llegados al reino inglés. Pero no fueron ejecutados juntamente. José fue llevado al suplicio en el mismo lugar de su arresto y allí le fue aplicado el tormento con gran crueldad, tardando mucho el mártir en morir. Tenía sólo 24 años. Fue beatificado el 22 de noviembre de 1987 por Juan Pablo II.

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