11 de julio de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Pío I. Papa (c.140 - c.155). M. c. 155. 

Martirologio Romano: En Roma, conmemoración de san Pío I, papa, hermano de Hermas, autor éste de una obra cuyo título es El Pastor, denominación que bien mereció el santo Pontífice, pues durante quince años fue de verdad un buen pastor que guardó la Iglesia.
Nació en Aquilea y era hijo de un tal Rufino. Es posible que fuera hermano de san Hermás de Roma, el autor del Pastor; si fuera así habría nacido esclavo como su hermano. San Pío I sucedió a san Higinio en la cátedra de San Pedro. Durante su pontificado luchó contra el agnosticismo, y en particular contra Marción. San Pío se opuso enérgicamente a ellas, pero el verdadero paladín de la lucha fue san Justino, mártir, que se había convertido del judaísmo y se hallaba en Roma por aquella época.
Pío consagró a doce obispos y ordenó a dieciocho sacerdotes. Según se dice, transformó las Termas de Novato en iglesia, allí mismo hizo construir, y bendijo y consagró con sus manos, una fuente bautismal, donde «multos uenientes ad fidem baptizauit in nomine Trinitatis» (muchos que llegaron a la fe se bautizaron en nombre de la Trinidad), según lo afirma el “Liber Pontificalis”. Ningún documento antiguo hace mención de su martirio, aunque hasta la edición anterior del Martirologio, donde fue inscripto por el cardenal Baronio, se lo tuvo como tal y su vida se relacionó con la passio de santas Pudenciana y Práxedes. 

San Marciano de Iconío. M. 243.
Martirologio Romano: En Iconio, de Licaonia, san Marciano, mártir, que bajo el prefecto Perenio alcanzó la palma del martirio, pasando por muchos tormentos.
Joven martirizado en Iconío de Licaonia; es digno de mención el coraje que demostró en su confesión de fe delante del prefecto Parenio.

Santa Marciana. M. 303. 
Martirologio Romano: En Cesarea de Mauritania, santa Marciana, virgen, la cual, condenada a las fieras, alcanzó la palma del martirio.
Originaria de «Rusuccur» (actualmente Tigzirt, en Argelia), abandonó el mundo para ir a encerrarse en una celda en Cesarea de Mauritania, bajo la mirada de Dios. Sin embargo, ella creyó que era su deber declarar la guerra a la idolatría que entonces reinaba en África. Un día, al atravesar la plaza pública, no pudo soportar ver expuesta una estatua de Diana y le rompió la cabeza. La apresaron, la golpearon con varas, y, después, la condenaron a morir en el anfiteatro, desgarrada por los dientes de las fieras, al final la despedazó un leopardo. 
En el “Martirologio Jeronimiano”, en el calendario mozárabe y en los pasionarios españoles figuraba una santa Marciana, virgen y mártir, celebrada el «V idus iul», esto es, el 11 de julio, mientras que, según parece, los martirologios de Floro y Usuardo leyeron «V idus ian», es decir, el 9 de enero, que es la fecha con la que estaba inscripta en el Martirologio Romano anterior. Parece fuera de duda que se trata de la misma santa, y que la fecha correcta, es decir, la más antigua atestiguada, es la de julio. Sus reliquias se conservan en la catedral de Toledo y en el Oficio mozárabe hay un himno especial para ella.

Santos Savino y Cipriano. M. c. 304. 
Hermanos, mártires en Brescia, durante la persecución de Diocleciano. Según una novela hagiográfica del siglo XI, desprovista de todo fundamento histórico: los hermanos eran oriundos de Lyon y evangelizaron la región de Anphipolis en el 458, pero el proconsul Ladicio, les hizo torturar, y después de diversos milagros salieron indemnes. Liberados milagrosamente llegaron a la región de Poitou, donde fueron arrestados. Fueron decapitados juntos a orillas de Gartempe.  
catedral de Burdeos

San Leoncio de Burdeos. (c.510 - c.565/70). 
Martirologio Romano: En Burdeos, ciudad de Aquitania, san Leoncio, obispo, honor del pueblo y de la ciudad, que dignificó templos, restauró baptisterios y se distinguió por su generosidad hacia los pobres.
Era un soldado que sirvió en el ejército contra los visigodos; se casó con santa Placidina con la que residió en Burdeos donde fue obligado a aceptar el episcopado y el gobierno de la ciudad mientras su mujer se hacía religiosa. Fue honrado por el pueblo por su generosidad, restaurador del culto, instaurador de la disciplina bautismal, bienhechor de los ciudadanos. 

San DrostánM. c. 610.  
Martirologio Romano: En el estuario de Deer, en Escocia, san Drostán, abad, que después de haber gobernado varios monasterios abrazó la vida erémitica.
De él nos hablan dos fuentes discordantes: el "Breviarium Aberdonense" y el "Libro de Deer". Pertenecía a una noble familia escocesa y fue monje en Iona durante el abadiato de san Columba. Acompañó a san Columba cuando visitó Aberdour (Aberdeen) en Buchan. Pietish, príncipe de los pictos, le donó la tierra de Deer en Aberdennshire (Escocia), donde Columba estableció un monasterio; cuando el santo regresó a Iona, dejó a san Drostan como abad de la nueva fundación.
A la muerte del abad de Dalquhongale (Holywood), algunos años más tarde, san Drostan fue elegido para sucederle. Como abad fundó otros monasterios en la zona de Aberdeen, de la que fue su evangelizador. Luego de estos acontecimientos, atraído por el deseo de una vida de mayor reclusión, resignó su cargo de abad, se desplazó hacia el norte, y fue ermitaño en Glenesk. Su santidad atrajo a pobres y necesitados, y se le atribuyeron numerosos milagros, incluyendo la restitución de la vista a un sacerdote de nombre Symon. Aquí murió con fama de santidad. Se le venera como uno de los apóstoles de Escocia. El papa León XIII confirmó su culto, junto con el de otros santos escoceses, el 5 de julio de 1898.

Santos Plácido y Sigisberto. s. VII. 
Martirologio Romano: En Disentis, en la Recia Superior (hoy Suiza), santos Plácido, mártir, y Sigisberto, abad, este último compañero de san Columbano y fundador del monasterio de San Martín, en Disentis, donde fue el primero que coronó su vida monástica con el martirio.
Sigisberto fue abad fundador de la abadía benedictina de Dissentis (Suiza), y discípulo de san Columbano; este monasterio lo construyó en un terreno que le donó Plácido (un rico terrateniente que ingresó como monje en la abadía y luego fue asesinado porque defendía los derechos eclesiásticos de la abadía). Sigisberto le sobrevivió algunos años. 

San Hidulfo de Moyenmoutier. M. 707. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Moyenmoutier, en los Vosgos, san Hidulfo, que siendo corepíscopo de Tréveris, se retiró a la soledad, y habiendo acudido a él muchos discípulos, con ellos fundó un monasterio del que fue superior.
Natural de Ratisbona. Era un sacerdote que ingresó como monje benedictino en la abadía de San Máximo en Tréveris; más tarde fue elegido obispo de Tréveris (665-676), como tal bautizó a santa Otilia de Alsacia. 
Alrededor del 676, renunció al episcopado y se convirtió en ermitaño en el valle de Rabodeau, en los Vosgos, y al unirsele numerosos discípulos, fundó la abadía benedictina de Moyenmoutier (hoy Saint Hidulphe), que tuvo muchos seguidores y que en 1598 dio origen a la Congregación benedictina de Santos Vitón e Hidulfo. Cuando murió era abad de esta abadía y de la de Bonmoutier (hoy Saint-Dié). 

San Abundio de Córdoba. M. 854. 
Martirologio Romano: En Córdoba, ciudad de la provincia hispánica de Andalucía, san Abundio, presbítero, que durante la persecución llevada a cabo por los musulmanes, preguntado por el juez confesó intrépidamente la fe, lo que provocó la ira de éste, que sin más le dio muerte y después expuso su cuerpo para que fuera pasto de perros y de bestias salvajes.
Natural de Ananelos (hoy Hornachuelos, Córdoba), de donde era párroco. No tenía ningún deseo de martirio, pero imprevistamente se encontró envuelto en el conflicto religioso desencadenado en la Córdoba musulmana entre cristianos y mahometanos; unos musulmanes de su pueblo lo arrastraron ante el tribunal, confesó valerosamente su fe en Cristo y denostó la figura de Mahoma. Fue decapitado en Córdoba y su cuerpo arrojado a los perros. 

Tomás Hunt y Tomás Sprott. Beatos. M. 1600. 
Martirologio Romano: En Lincoln en Inglaterra, conmemoración de los beatos Tomás Hunt y Tomás Sprott, sacerdotes y mártires, ejecutados por su sacerdocio bajo la reina Isabel I en un día desconocido de este mes
En julio de 1600 fueron ejecutados como traidores, en Lincoln, Inglaterra, dos sacerdotes católicos, a los que no se les encontró otro motivo de traición que el haberse ordenado de sacerdotes en el extranjero y haber ido al reino inglés a ejercer su ministerio. Según el uso de esa persecusión, fueron ahorcados, destripados y descuartizados. 
Tomás Benstead o Tomás Hunt, como le llama la causa de beatificación, había nacido en Norfolk, y decidido por el sacerdocio había estudiado en el colegio de San Albano, de Valladolid, y en el colegio de San Gregorio de Sevilla, ciudad en la que se ordenó sacerdote en 1599. Habiendo regresado a Inglaterra para ejercer su ministerio fue enseguida arrestado en el hostal Saracens´Head. Logró escaparse, pero fue de nuevo capturado y llevado a la cárcel y al martirio.

Tomás Sprott nació en Skelsmergh, condado de Westmoreland, el año 1571 en el seno de una familia católica. Decidido a hacerse sacerdote marchó a Douai y se ordenó presbítero en 1596. Regresó a Inglaterra y trabaja apostólicamente hasta que a comienzos de julio de 1600 es apresado en Lincoln junto con el beato Tomás Benstead, y con él juzgado y martirizado. Fueron beatificados por el papa san Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1987.

Santas Ana An Xin, María An Guo, Ana An Jiao y María An Lihua. M. 1900. 

En rojo la provincia de Hebei
Martirologio Romano: En el pueblo de Liu-Koang-Yinhg, en Anping en la provincia de Hebei en China, santa An An Xin, María An Guo, Ana An Jiao y María An Lihua, vírgenes y mártires, que, durante la persecución de los boxers, no consiguieron que renegaran de su fe, fueron decapitadas
En el poblado chino de Tchai-Ben-Seu había una comunidad cristiana a la que pertenecían las cuatro mujeres cristianas cuyo martirio conmemoramos hoy. Eran Ana An Xin, María An Guo, Ana An Jiao, y María An Lihua, de 72, 26, 29 y 64 años de edad, respectivamente. Ellas, al saber que los boxers recorrían los pueblos buscando cristianos, se marcharon a un pueblo de paganos, Liugong-yin, donde sus parientes las acogieron humanitariamente. Llevaban consigo dos niños pequeños. Pero los boxers supieron por alguien a qué pueblo habían ido las cuatro cristianas y entonces se hicieron presentes en él y exigieron a los parientes que las entregaran.
Las cuatro, que junto otras madres de familia, estaban en oración, fueron invitadas a apostatar del cristianismo, pues de lo contrario serían degolladas. Las cuatro confesaron intrépidamente a Cristo y manifestaron que no pensaban renegar del evangelio. Entonces los boxers perdonaron a los niños y decapitaron a las cuatro. Fueron canonizadas el 1 de octubre de 2000 por san Juan Pablo II.