10 de julio de 2015

Beato MANUEL RUIZ y compañeros. M. 1860.


Martirologio Romano: En Damasco, en Siria, muerte de los mártires beatos Manuel Ruiz, presbítero, y compañeros, de los cuales siete eran de la Orden de los Hermanos Menores y los otros tres, que eran hermanos carnales, pertenecían a la Iglesia maronita. Entregados fraudulentamente por un traidor, sufrieron toda clase de vejaciones a causa de su fe, consiguiendo la palma del martirio con una muerte gloriosa


Manuel era natural de San Martín de Ollas, Burgos. Superior y director de los franciscanos en Damasco. Fue llamado por los turcos con el nombre de "Padre Paciencia". A este convento de San Francisco eran enviados los religiosos para aprender árabe y griego antes de iniciar su misión como custodios de los Santos Lugares en Palestina.
La comunidad de Damasco se hallaba compuesta por los padres: Manuel Ruiz, Carmelo Bolta, párroco y profesor de árabe; Engelberto Kolland, coadjutor parroquial, Nicanor Ascanio, Juan Jacobo Fernández, hermano franciscano, y Francisco Pinazo, también hermano franciscano. En 1859 llegaron los nuevos moradores: Nicolás María Alberca y Pedro Soler, religiosos jóvenes procedentes del colegio de Misioneros de Priego (Cuenca); habían sido enviados para aprender las lenguas árabe y griega para su futura misión en Tierra Santa.
Nicanor Ascanio
La Paz de París, firmada en 1856, después de la guerra de Crimea, constituyó el germen de la revolución de 1860, y que provocó la persecución y martirio de los religiosos y de los cristianos árabes y de la quema del colegio-convento franciscano y los barrios anejos. El padre Manuel Ruiz ya había advertido a sus superiores de su situación pero no por ello abandonaron el convento.
Familia Massabeki
Los drusos hicieron una incursión en Damasco, y asaltaron el convento de los franciscanos. Gracias al trabajo misionero de los hijos de san Francisco, esta zona se había convertido en el barrio cristiano más próspero y fue la causa de la codicia de los kurdos que les hicieron optar entre la muerte o la conversión al Islam. El guardián, Manuel Ruiz respondió "nosotros no tenemos que un alma. Perdida, se ha perdido todo. Somos cristianos y queremos morir cristianos". En el convento se habían refugiado tres cristianos maronitas, que fueron martirizados junto con ocho franciscanos. Eran los tres hermanos Francisco, Mooti y Rafael Massabeki, con su familia. Mooti era maestro parroquial, después de exhortar a sus alumnos a morir antes que apostatar, los puso a salvo.
El asalto del barrio cristiano de Damasco, donde estaba el convento, vivían muchos cristianos, de los cuales en aquella masacre murieron muchísimos, decapitados, mujeres violadas. Muchos religiosos pudieron ponerse a salvo gracias a la ayuda del emir Abd-el-Kader, pero los franciscanos no quisieron. En el convento habían muchos cristianos, los primeros en caer por las cimitarras de los drusos turcos fueron los hermanos maronitas. En total murieron ciento veinte personas.
Entre los religiosos, el primero fue Manuel Ruiz, que murió en el altar de la iglesia, le siguió Carmelo Bolta, que fue asesinado a golpe de maza; Engelberto Kolland, huyó saltando por una azotea y fue descubierto y lo mataron a golpes de cimitarra, también murió así Nicanor Ascanio. Nicolás María Alberca murió en el convento de un disparo en la cabeza. Los hermanos legos Juan Jacobo Fernández y Francisco Pinazo les rompieron la espina dorsal con una maza y después los atravesaron con un arma punzante. Todos los religiosos fueron conminados a abandonar su fe y al negarse los mataron.
El último en morir fue el lorquino Pedro Soler, que se había refugiado en la escuela, y salvó a los niños José Massabeki y a Antonio Taclagi. Se negó a abjurar de su fe y dulcemente puso la cabeza para que lo decapitaran. Fueron beatificados en 1926.