25 de julio de 2015

Beato PEDRO CORRADINI DE MOGLIANO. (1442-1490).


Martirologio Romano: En Camerino, del Piceno, en Italia, beato Pedro de Mogliano Corradini, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que brilló por su evangélica predicación, el ejemplo de sus virtudes y la fama de sus milagros.

Pedro Corradini nació en Magliano, provincia de Macerata. De Magliano pasó a Perugia para estudiar en la universidad. A los veinticinco años se dejó convencer por un predicador franciscano, el Padre Domingo de Leonissa. No lo siguió inmediatamente, pero después de madura reflexión decidió abrazar también él la vida de pobreza y de apostolado propuesta por los franciscanos. Suspendió su carrera inicial de abogado, cuya láurea había obtenido en la universidad de Perugia. Pero conquistado por la predicación de fray Domingo de Leonisa, decidió hacerse franciscano, abandonó sus sueños de grandeza y se deshizo de todo lo que podía distraerlo en la nueva forma de vida y tomó el hábito de San Francisco en 1467 en el eremitorio de las Cárceles, de los Hermanos Menores.
 Terminado el noviciado y ordenado sacerdote se dedicó con particular empeño a la predicación, inicialmente como compañero de Santiago de la Marca por no menos de 20 años, en los cuales su palabra docta, clara y fervorosa resonó en las principales ciudades de la Italia central.
 El principal propósito de los franciscanos de la época era el de la predicación popular; precisamente con Santiago de la Marca, medio siglo mayor que él, fue jefe de un verdadero equipo de predicadores volantes, Pedro Corradino de Mogliano fue colaborador y discípulo, antes de llegar a ser predicador en propiedad y afectuoso director de almas. Con esta ocasión trabó amistad con el Señor de Camerino, Julio César Varano y con su hija la beata Camila Baptista de Varano, clarisa en el monasterio de la ciudad, a quien fray Pedro orientó con santos consejos. 
 Su palabra docta y persuasiva penetraba las mentes y tocaba los corazones más endurecidos, hasta inducirlos a la conversión. Predicador en la isla de Creta, tres veces ministro provincial de los franciscanos de las Marcas, una vez Ministro provincial en Roma, tuvo una vida rica de satisfacciones humanas, además del gozo espiritual. Un día estuvo a punto de morir sofocado en medio de una turba festiva que quería expresarle su simpatía.
 Murió murmurando los nombres de Jesús y de María sereno y feliz. La primera y más célebre biografía suya fue escrita por la beata Camila Baptista de Varano, la más preciosa gloria espiritual de Camerino. Ella subraya la serenidad del beato al acercarse la muerte, que se lo llevó después de una muy dolorosa enfermedad que él soportó con paciencia y alegría, tanto que un cohermano suyo presente exclamó: “¡Padre Pedro, tú te mueres riendo!”. El culto del beato Pedro de Mogliano fue confirmado en 1760 por el papa Clemente XIII.