31 de julio de 2015

Beato JUAN COLOMBINI. (1304-1367).


Martirologio Romano: En Acquapendente, de la Toscana, tránsito del beato Juan Colombini, rico comerciante que, dejándolo todo, abrazó la pobreza. Con los que le siguieron fundó la Orden de los Jesuatos, a quienes quiso pobres de Cristo y desposados con la dama Pobreza.

Nació en Siena, en el seno de una acomodada familia de mercaderes. Él ejerció como mercader, y fue primer magistrado de la ciudad; estaba casado con Biaghia de Messer Giovanni di Niccoló con la que tuvo dos hijos. Se le describe como un hombre ambicioso, ávido y de mal carácter. Tenía 50 años, cuando un día, teniendo prisa para comer, tuvo que esperar que la comida se hiciera, entonces, la mujer le dejó un libro de santos para que lo leyera, pero él enfadado lo tiró, pero recapacitó y cogiéndolo de nuevo, lo leyó, y leyó la vida de santa Maria Egipciaca, esto le convirtió de tal manera que, en la ciudad de Siena, donde vivía, liquidó sus negocios (dejando gran parte de sus bienes a los pobres, primero se deshizo de los bienes ganados ilícitamente, y luego el resto lo distribuyó entre su familia, y entregó un gran patrimonio al hospital de la Scala de Siena y a la Compañía de María Virgen), y el resto a su familia, retirándose del mundo.
Junto con otro noble, Francisco Vicenti, fundó los "Pobres de Cristo" porque intentaban imitar a Jesús en su humildad y sufrimiento, se les conoceré como los Jesuati porque iniciaban y acaban sus sermones con “Viva Jesús, Alabado sea Jesús” y que hicieron penitencias públicas que pudieran parecer histriónicas, sobre todo en una comunidad de conversos, la mayoría noble, que quiso cambiar de vida. La presencia de mujeres en su primera fundación, y sus estrechas relaciones con las monjas de Santa Bonda, dieron ocasiones de envidias y críticas, que obligaron al exilio a Juan y a su grupo en 1363. Tuvo problemas con los franciscanos y con el clero secular que los confundían con los heréticos “fraticelli”. Era el momento del regreso del Papado de Aviñón, y después de ir a Roma y entrevistarse con el papa el beato Urbano V, y luego de duras investigaciones, fueron aprobados, pero sin regla. Durante este tiempo tuvo que sufrir el abandono de algunos de sus seguidores. Fundaron monasterios. Murió en Acquapendente cuando marchaba a Siena. Está enterrado en el convento de Santa Bonda de Siena, y la ciudad le dio todos los honores que no recibió en vida. 
 El culto del beato fue aprobado en 1583, y en 1606 se aprobó el ingreso de sacerdotes en la congregación, pero por abusos, fue suprimida por completo en 1668 y los religiosos que permanecieron se unieron a la Orden de los Jerónimos. La rama femenina subsistió hasta fines del siglo XIX.