28 de junio de 2015

San PABLO I. Papa (757-767). M. 767.

(Paulo I).
Pequeño, débil. El que descansa

Martirologio RomanoEn Roma, san Pablo I, papa, quien, afable y misericordioso, de noche visitaba en silencio las viviendas de los enfermos pobres y les prestaba ayuda. Defensor de la fe ortodoxa, escribió a los emperadores Constantino y León para que restituyeran el culto a las sagradas imágenes. Muy devoto de los santos, trasladó entre himnos y cánticos los cuerpos de los mártires desde los cementerios en ruinas a los diversos títulos y monasterios del interior de la ciudad, y promovió su culto.

Nació en Roma, en el seno de una noble familia romana. Hermano de su predecesor Esteban II a quién sucedió en el solio pontificio. Como su hermano, pidió la ayuda de Pipino el Breve, para que frenara la presencia de los lombardos en Italia, y la herejía iconoclasta. Tuvo un gran importancia política al establecer el equilibrio de fuerzas entre francos, bizantinos y lombardos. Fue sobre todo un hombre bueno y generoso, que visitaba en silencio por la noche las habitaciones de los enfermos y moribundos ofreciéndoles ayuda y limosnas. Trasladó los cuerpos de los mártires de los cementerios abandonados a las diversas basílicas y monasterios de Roma, el traslado más famoso fue el de santa Petronila. Y con él se sentaron las bases del "Patrimonium Petri".
El Papa era ya soberano temporal de un estado, y este hecho conllevó dificultades políticas y administrativas. Su pontificado se caracterizó por una enorme actividad política, orientada a reforzar los derechos soberanos sobre los territorios del futuro Estado pontificio, amenazados por el rey de los lombardos: Desiderio, que acudió al emperador bizantino pidiéndole ayuda. Pablo I buscó la ayuda de Pipino, que de este modo se desarrolló una estrecha relación entre el Papado y la casa real franca. Acogió a los monjes que huyeron de las regiones orientales, ante la política iconoclasta del emperador Constantino V, y les concedió el monasterio de los Santos Esteban y Silvestre para que celebrasen sus ritos, con su liturgia y su lengua. Pipino rechazó las pretensiones del emperador Constantino V para que se uniera en su lucha en favor de la iconoclastia, Pipino lo rechazó y convocó un un sínodo en el 767 en Gentilly que condenó la herejía iconoclasta. Murió en el monasterio de San Pablo Extramuros, donde había acudido por el excesivo calor. Sus restos fueron trasladados a la basílica de San Pedro del Vaticano.