12 de junio de 2015

San ONOFRE. M. c. 400.

(Onofrio, Humphrey)
Que da la paz. Que abre lo bueno.

Martirologio Romano: En Egipto, san Onofre, anacoreta, que en el vasto desierto llevó vida religiosa por espacio de sesenta años.

Vivió solitario en el desierto de Tebas durante 40 años. El abad san Pafnucio, en visita a los solitarios, lo descubrió para el mundo, a este hombre que vivía en autentica penitencia. La llegada de san Pafnucio con la Eucaristía fue su viático, murió al día siguiente. Si no es por Pafnucio nunca hubiéramos sabido nada de él. 
La leyenda dice que fue hijo de un rey egipcio o abisinio y que vivió en el siglo IV. El demonio instigó a su padre para que lo pasase por el fuego como prueba de si era hijo bastardo. Onofre salió ileso. Fue criado en un convento de la tebaida egipcia (monjes que vivían en el desierto). Al crecer se apartaron de él y vivió como ermitaño. La leyenda cuenta que una columna de fuego lo acompañó hasta la ermita. Se alimentaba con dátiles y agua. Se vistió con sus propios cabellos. Un ángel le llevaba pan y los domingos la Eucaristía. Vivió de esta forma por 60 años. La leyenda agrega que al morir los ángeles le rindieron honores.
Según otra leyenda local, Onofre fue una mujer joven y muy guapa. Cuando falleció su marido, los jóvenes del pueblo empezaron a molestarla con la intención de estar con ella. Pero ella era muy religiosa y suplicaba al Dios cada día para que le salvara de aquellos jóvenes. Al final, un día, cuando se despertó, ya tenía el problema resuelto con un bigote y barba en la cara. Patrón del Principado de Mónaco y de Munich.