19 de junio de 2015

Beatos SEBASTIÁN NEWDIGATE, HUMFREDO MIDDLEMORE y GUILLERMO EXMEW. M. 1535.


Martirologio Romano: En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Sebastián Newdigate, Humfredo Middlemore y Guillermo Exmew, presbíteros de la Cartuja de esta ciudad, los cuales, reinando Enrique VIII, por su probada fidelidad a la Iglesia católica fueron encarcelados y mantenidos de pie durante diecisiete días, amarrados con cadenas a unas columnas, hasta que consumaron su martirio ahorcados en Tyburn.

Sebastián Newdigate había nacido en Harefield y se había educado en Cambridge. Contrajo matrimonio y en 1524, perdió a su esposa. Tenía mucha amistad y predicamento con el rey, pero advertido por su hermana de las inmoralidades del monarca, decidió abandonar la corte e ingresó en la Cartuja, donde profesó y se ordenó sacerdote. 
Guillermo Exmew estudió en el Christ's College, en Cambridge, y se convirtió en un erudito clásico de primer orden. Al ingresar a London Charterhouse, pronto fue promovido al cargo de Vicario (sub- prior); en 1534 fue designado procurador. Chauncy afirma que su virtud y conocimientos no tenían parangón en toda la provincia inglesa de la orden. Dos días después de que hubiera sido muerto el Prior de Charterhouse, san John Houghton, W. Exmew y el vicario, Humphrey Middlemore, fueron denunciados ante Thomas Cromwell por Thomas Bedyll, uno de los comisionados reales, por estar "obstinadamente determinados a sufrir todos los extremos en vez de modificar su manera de pensar" con respecto a la primacía del Papa.
Tres semanas después, ellos y otro monje de Charterhouse, Sebastian Newdigate, fueron arrestados y arrojados en Marshalsea, donde los obligaron a permanecer de pie, encadenados, atados a postes, y dejados en esa posición durante trece días. Después de eso los llevaron a la Torre. Incluidos en la misma acusación que san Juan Fisher, fueron llevados a juicio en Westminster, el 11 de Junio siguiente, y se declararon inocentes de los cargos de alta traición, pero reafirmaron su adhesión incondicional a lo que la Iglesia enseñaba respecto al tema de la supremacía espiritual y negaron que el Rey Enrique VIII tuviera derecho alguno al título de Líder de la Iglesia de Inglaterra. Por consiguiente, se les condenó a muerte por traidores, siendo ahorcados, arrastrados y descuartizados. León XIII confirmó su culto el 29 de diciembre de 1886.