6 de junio de 2015

Beato BERTRANDO DE AQUILEIA. (c.1260 - 1350).

Cuervo brillante

Martirologio RomanoEn Udine, en el territorio de Venecia, beato Bertrando, obispo de Aquilea y mártir, que trabajó en la formación del clero, alimentó con sus bienes a los pobres en tiempo de escasez, defendió con tesón los derechos de la Iglesia y, ya nonagenario, fue víctima de unos sicarios.

Nació en Saint Geniès en Quercy (Aquitania, Francia), otros autores dicen que nació en la región de Venecia. Estudió Derecho civil y canónico en la universidad de Toulouse, y en el 1316 fue nombrado "utriusque iuris professor". En el 1316, fue nombrado por el papa Juan XXIII, canónigo de Angulema y en el 1318, canónigo cantor de San Félix en Toulouse; después archidiácono de Noyón y capellán papal. 
Desde Aviñón, donde residía la corte pontificia, fue enviado tres veces a Italia, la última fue a Roma, más larga y compleja, para dirimir los litigios entre los Colonna y los Orsini, decidiendo confiar el gobierno de la ciudad a dos senadores uno por familia; al mismo tiempo trató los problemas con Roberto de Anjou, rey de Nápoles.
En 1334, regresó a Aviñón y pocos días después fue nombrado patriarca de Aquileia por el papa Juan XXII, cuya sede estaba vacante desde hacía dos años; Bertrando tenía 74 años. Como obispo trabajó por el bien de su clero, provisor de los pobres con sus propios bienes, defensor de los derechos de la Iglesia. Trabajó para la canonización de santo Tomas de Aquino, y de una forma menos evangélica por la guerra contra Venzone y otros enemigos de su vasta diócesis. Convocó el primer concilio de obispos de su provincia eclesiástica contra la usura en el 1335; en el 1339 el segundo concilio de Aquileia y dos sínodos diocesanos en Cividale en Aquileia. Favoreció la expansión de los dominicos, franciscanos, benedictinos y celestinos. Organizó el clero. 
En 1346, con 86 años tuvo que viajar a Hungría con la misión de pacificar la relación entre Luis el Grande, rey de Hungría y la corte de Anjou de Nápoles. Durante su ausencia los condes de Gorizia intentaron su independencia del patriarcado, pero no lo consiguieron.  En 1348, los señores feudales intentaron una nueva revuelta, y mientras Beltrán se encontraba en Udine, fue sorprendido y asesinado por los hombres de Enrico de Spilimberg a los 90 años. Sus restos reposan en la catedral de Udine.
Tenido por mártir, recibió culto popular, que aunque no ha sido confirmado por la Santa Sede, pero sí recibió el permiso de Clemente XIII, en 1760, que se rezase en las diócesis de Udine y Gorizia su oficio como de confesor pontífice, con título de beato, o la inclusión en la última edición del Martirologio Romano.