9 de mayo de 2015

San PACOMIO. (c.292/4 - 346).

Gordo. De espaldas robustas. Águila

Martirologio Romano: En Tebaida, san Pacomio, abad, que cuando aún era pagano se sintió impresionado por el testimonio de caridad cristiana para con los soldados detenidos en la cárcel común y, después de abrazar el cristianismo, recibió el hábito monástico de manos del anacoreta Palamón. Al cabo de siete años, por inspiración divina, fue abriendo numerosos monasterios con el fin de recibir a los monjes en régimen de vida común, escribiendo para ellos una célebre Regla.


Nació en Sneh, en Tebaida, Egipto, en el seno de una familia campesina y pagana. Fue reclutado en una leva para el ejército del emperador Maximiano y llevado a Tebas, donde fue encarcelado. Allí tuvo el primer contacto con los cristianos que le marcó para toda la vida, cuando le entregaron alimento sin preguntarle quién era, este hecho le impactó tanto que será punto de referencia para su interpretación de la vida cristiana y monástica. El gesto fraterno de los cristianos de amor a Dios y a los hombres será también el principio que inspirará su “koinonía” (comunión) monástica. 
Liberado, se dirigió a Seneset (hoy Kasr-el-Sayad) donde había una comunidad cristiana, y donde se bautizó en el 313. Allí se quedó sirviendo a los pobres, especialmente a los apestados y tres años más tarde decidió irse a vivir como anacoreta en la soledad del desierto, buscando una vida más entregada, más santa, según el ideal de la época, y buscando al famoso anacoreta san Palemón, tal como se lo había aconsejado el obispo san Alejandro de Alejandría. Aquí estuvo siete años viviendo la vida ascética y la oración continua, lectura y meditación de la Escritura.
En el 320, por una inspiración divina, construyó su primer monasterio en Tabenna en el Nilo, que fue el inicio de otros muchos monasterios fundados por él y sus discípulos. Su hermano Juan se unió a su fundación, aunque prefería la vida anacoreta, frente a la cenobítica preferida por Pacomio. Gobernó todos estos monasterios de la misma forma, parecida a la de un moderno Superior General. En el primer monasterio femenino que fundó puso como superiora a su hermana María. 
Escribió para ellos la primera regla cenobítica que se conoce, destacándose así del monacato que se vivía en aquellos tiempos. Determinó la organización del monasterio, con su hospedería, enfermería, talleres, refectorio, oratorio, todo bajo la autoridad del abad, quería que fueran sus monjes una auténtica comunidad a ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén. Se opuso al arrianismo y gozó de la visita de san Atanasio de Alejandría. Cuando murió de peste, regía a un gran número de monjes que vivían en nueve monasterios y dos conventos femeninos. Se le venera como una de las grandes figuras del monacato cenobítico. Murió de peste en su monasterio de Pabau, cerca de Tebas.