30 de mayo de 2015

San JOSÉ MARELLO. (1844 - 1895).

(it.: Giuseppe Marello).
El acrecentará. Añadido. Crecimiento

Martirologio RomanoEn Savona, en Italia, tránsito de san José Marello, obispo de Acqui, en la región del Piamonte, que fundó la Congregación de Oblatos de San José, dedicada a la formación moral y cristiana de la juventud.


Nació en Turín, pero como a los 8 años se murió su madre, se fue a vivir con sus abuelos al pueblo de San Martino Alfieri. Su devoción a la Virgen María fue determinante en su opción y fidelidad a la vocación.
Entró en el seminario de Asti y se trasformó en el animador de sus compañeros en los propósitos de bien y de santidad. Con algunos de ellos se unió con un vínculo de profunda amistad, llevándolos a establecer una regla de vida muy exigente y a vivirla juntos, como preparación para la ordenación y para el ministerio presbiteral.
Ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1868, José Marello ejerció su servicio sacerdotal en la diócesis de Asti, primero como secretario del Obispo y luego atendiendo las actividades de la Curia. Se dedicó con celo a las confesiones, a la dirección espiritual y a la catequesis. Asumió con especial interés la formación moral y religiosa de la juventud; para los jóvenes obreros organizó cursos vespertinos de catecismo. Siempre estaba dispuesto a ayudar al clero de la diócesis en su ministerio pastoral. Se manifestó sensible hacia los ancianos, haciéndose cargo una Casa de reposo, que no tenía medios para asistir a los internados.
Acompañando a su obispo, monseñor Carlos Savio, asistió al Concilio Vaticano I, fijando ya desde entonces su tres amores: la Iglesia y el Papa, la Inmaculada y San José. De 1880 a 1882 será director espiritual del seminario y en 1881 fue nombrado canciller de la Curia. Desde 1860 será canónigo de la catedral, ocupando varios cargos.
Trabajó en comprometer al laicado a través de varias iniciativas católicas que iban surgiendo para sostener la persona y la acción del Papa en momentos difíciles para la Iglesia.
En 1883, con otros canónigos compró el edificio de Santa Clara, destinado a la construcción de un Hospital de Caridad. En 1885 decidió irse a vivir el mismo al hospital, al que dedicó todos sus ingresos, dando ejemplo de caridad, humildad y propagando la devoción a Nuestra Señora Reina de los Corazones, según la doctrina de san Luis María Griñon de Montfort, y la devoción a san José. 
Al mismo tiempo, sentía un profundo deseo de dedicarse totalmente a Dios en la Trapa. Su obispo, Mons. Savio, lo disuadió diciéndole que el Señor esperaba otra cosa de él. Quiso trasmitir esta aspiración de dedicarse totalmente al Señor proyectando una nueva Familia religiosa, que hiciera revivir en la ciudad de Asti la vida religiosa masculina, sofocada por las leyes subversivas de aquel tiempo.
En 1878 fundó la Congregación de los Oblatos de San José de Asti ("los josefinos de Asti"), en un principio fue laical y luego clerical y que en 1909 alcanzó la aprobación pontificia; proponiéndoles como modelo a San José en su relación íntima con el Hijo de Dios y en el cuidar los designios de Jesús. A sus Oblatos, Sacerdotes y Hermanos, encomendó de modo particular la difusión del culto a San José, la formación de la juventud y la ayuda ministerial a las Iglesias locales.
En 1889, el papa León XIII le nombró obispo de Acque Tibilitane, donde, a pesar de su escasa salud, realizó un gran labor apostólica, que le mereció que el mismo Papa le nombrara "lumbrera del episcopado". El nuevo Obispo José Marello se hizo presente en todas las parroquias con las visitas pastorales. Se mostró cercano a todos, preocupándose en unir los corazones entre el clero y los fieles.
Procuró la unidad de las fuerzas católicas y el fortalecimiento de todas las instituciones diocesanas, todo con mucha amabilidad y caridad. En su actividad pastoral promovió el catecismo, la educación cristiana de la juventud, las misiones, el testimonio cristiano.
Murió en Savona, mientras realizaba una visita pastoral, donde había ido, no obstante sus precarias condiciones de salud, para tomar parte en las celebraciones del tercer centenario de San Felipe Neri. Fue canonizado por SS Juan Pablo II el 25 de noviembre de 2001.