21 de mayo de 2015

San HEMMING DE ABO. (c. 1200 - 1366).


Martirologio RomanoEn Abo (hoy Turku), en Finlandia, san Hemming, obispo, que, inflamado por el celo pastoral, restauró la disciplina en esta Iglesia con el inicio de un sínodo, favoreció los estudios de los clérigos, dio mayor decoro al culto divino y promovió la paz entre los pueblos.

Nació en Bälinge, al norte de Uppsala, Suecia. Visto sus actitudes a la vida sacerdotal, fue enviado a estudiar Teología en Uppsala, en la escuela depediente de la catedral; después de ser ordenado presbítero, prosiguió sus estudios en la Universidad de París donde conoció, entro otros insignes maestros a Pietro Ruggero de Rosière, que será después el papa Clemente VI. 
En 1329 fue nombrado canónigo de la catedral de Abo (hoy Turku), en aquella parte del reino sueco de nombre Osterland (hoy Filandia). Echó las bases de la primera biblioteca pública de la ciudad de Abo; fue la admiración del clero local, y parecía natural que a la muerte del obispo Bengt, en el 1338, fuese elegido, por unanimidad, por los canónigos reunidos y que contrariamente al reglamento no votasen y escribieran palabras de elogio y aprecio por su persona, en la carta que comunicaba su decisión al obispo de Uppsala, de la que dependía la diócesis de Abo. 
Inflamado por el celo pastoral, embelleció el culto divino, dio gran importancia e incremento a las escuelas para sacerdotes anejas a la catedral (precursoras de los seminarios diocesanos), incrementó el tesoro de la catedral y regaló a la diócesis su rica biblioteca de libros de Teología y Derecho canónico; dispuso que los alumnos más aptos entre los aspirantes al sacerdocio pudieran ir a París a estudiar.
La organización de la diócesis desde la más pequeña parroquia, la liturgia, las festividades, la administración de los bienes, el descanso festivo, etc. fueron discutidos y reglamentados en los sínodos convocados por él.  Si se lee los artículos y los argumentos que se propusieron, parece que se hable de una diócesis de nuestros días y no del lejano 1352. 
Viajó mucho en una época que esto no era fácil; hacía el 1347, marchó a Francia, por encargo de santa Brígida de Suecia a quien le unía una gran amistad, donde visitó al papa Clemente VI, que estaba en Aviñón para persuadirlo a retornar a Roma, además animado de un deseo de paz, quiso apaciguar, sin conseguirlo, al rey de Francia con el de Inglaterra que estaban en guerra. 
Murió después de 29 años de episcopado, y enseguida fue considerado santo. No está reconocido oficialmente como santo, porque se ha perdido las Actas que sobre su vida se recopilaron, aunque tiene culto litúrgico. En 1514 el papa León X confirmó su culto.