3 de mayo de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:


Inscripción con el nombre de los tres
mártires en la vía Nomentana
Santos Evencio, Alejandro y Teódulo. M. 120.
Martirologio RomanoEn la vía Nomentana, a siete miliarios de la ciudad de Roma, santos Evencio, Alejandro y Teódulo.
Son tres mártires romanos enterrados en la vía Nomentana. El Martirologio Romano anterior a 1970, identifica erróneamente este mártir con el papa san Alejandro I. 
Según estas supuestas Actas: Alejandro era Papa, y Evencio y Teódulo, sacerdotes. Alejandro, después de haber soportado las cadenas, la prisión, el potro, los garfios de acero y la tortura del fuego, bajo el emperador Adriano y el juez Aureliano, murió atravesado en todos sus miembros por agudos punzones. Evencio y Teódulo, al cabo de una larga prisión, sufrieron la tortura del fuego, fueron decapitados y enterrados en la Via Nomentana. Su culto se ha limitado a los calendarios locales desde 1969.

Santa Violeta. s. II. 
(Iole, Viola, Violante). 
Flor de violeta
Joven, mártir en Verona. Se sabe muy poco de esta santa, se piensa que fue una joven virgen, mártir en Verona. Faltan otros datos, por lo cual se duda de su existencia. Sabemos que a lo largo de los siglos, las reliquias de los santos mártires fueron trasladas de un lugar a otro, por todos los centros religiosos de toda Europa; allí donde llegaron se inició pronto un culto local más o menos intenso, la mayoría de las veces fueron proclamados patrones de la ciudad y comenzaron las leyendas y las supuestas biografías en las que aparecían como mártires naturales de la zona.
Nada elimina el valor de su martirio, aunque su Vita no sea para nada fiable. El actual Martirologio Romano no recoge su celebración, que es festejada anualmente en la provincia de Verona en la “Fiera de santa Viola” (Feria de santa Violeta) y en algunas iglesias que le están dedicadas.

Santos Timoteo y Maura. M. 286/98. 
Timoteo: Que honra a Dios; coraje divino.
Maura: Oscura.
Martirologio Romano: En Antinoe, en la región de Tebaida, en Egipto, santos Timoteo y Maura, mártires.
Esposos mártires en Antinoe en Egipto; fueron clavados a una pared donde agonizaron nueve días, consolándose mutuamente. Se habían casado hacía sólo tres semanas. Timoteo era lector, había sido condenado a muerte por negarse a entregar los libros sagrados. 

San Juvenal de Narni. M. 376. 
Joven.
Martirologio Romano: En Narni, de la Umbría, san Juvenal, venerado como el primer obispo de la diócesis.
Había nacido en África. Se cree que ejerció la medicina antes de ser consagrado obispo de Narni y que salvó a esta población de la invasión de los sármatas haciendo bajar fuego del cielo sobre ellos.
 Fue ordenado presbítero en Roma por el papa san Dámaso, y luego obispo de Narni, Umbría, en el 369. Fue sepultado en la puerta superior de la ciudad, bajo la vía Flaminia. 
Sus biógrafos le han confundido con otros santos del mismo nombre de manera que no sabemos nada concreto de él. San Gregorio el Grande habla varias veces de san Juvenal y le presenta como mártir; pero parece que le confunde con otro san Juvenal que fue martirizado en Benevento. Fossano, diócesis perteneciente a la provincia de Cuneo, venera a san Juvenal como su protector, pretendiendo que sus reliquias se conservan allí, pero pueden ser las de otro santo del mismo nombre, y por el que habría tomado el nombre el beato Juvenal Ancina. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios locales.  

San Conleto de Kildare. M. c. 519. 
(Conleth, Conlaedo). 
Martirologio Romano: En Kildare, en Irlanda, san Conleto, obispo, quien compartió con santa Brígida la asistencia espiritual del monasterio que ella dirigía, así como de otros dependientes de él, y debido a su autoridad tuvo un gran ascendiente sobre los prelados de su país.
Irlandés que vivió como recluso en Old Connel; santa Brígida de Kildare, después de conocerlo, le nombró director espiritual de las monjas de Kildare y abad del monasterio masculino por ella fundado; fue el primer obispo de esta ciudad pero conservó el gobierno de la abadía; la propia santa irlandesa fue quién lo propuso para obispo y le anmó para que creara la diócesis de Kildare. El prestigio de la abadía de Kildare fue tan grande, que la influencia del obispo se extendió por todo el país, fuera de los límites de su jurisdicción formal. 
Sabía trabajar los metales y fue muy hábil como copista y miniaturista. Se cuenta que como obispo hizo una peregrinación a Roma, y volvió con ornamentos para su iglesia de Kildare, donde murió el 3 de mayo del 519. Santa Brígida mandó encender un fuego en su homenaje, para uso de peregrinos y viajeros; esa llama memorial se mantuvo encendida hasta la total supresión de los conventos en la Reforma. Tiene culto local.

San Pedro de Argos. M. c. 922. 
Piedra firme. Roca.
Martirologio Romano: En Argos, en Grecia, san Pedro, obispo, que mostró una inmensa caridad hacia los pobres y trabajó incansable para poner paz en los litigios para bien de las almas.
Natural de Constantinopla; aprendió de sus padres el amor a las cosas divinas y la caridad para con los más necesitados. Igual que sus hermanos tuvo una buena educación y, como ellos, se hizo monje y vivió la ascesis. Cuando uno de sus hermanos fue elegido obispo de Corintio, lo siguió a su sede y allí se construyó una ermita.
Con el tiempo san Pedro fue elegido obispo de Argos y su santidad, caridad, hospitalidad y paciencia le hicieron famoso. Entregó aperos de labranza a los agricultores pobres. Redimió a los esclavos de los piratas berberiscos de la isla de Creta. Entregó los necesarios subsidios a los jóvenes que querían estudiar. En medio de todas estas preocupaciones, mantuvo su amor por la soledad. Tiene culto local.

San Ansfrido de Utrecht. M. c. 1008. 
(al.: Ansfried von Utrecht). 
Paz de Dios. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Fohorst, en Flandes, tránsito de san Ansfrido, obispo de Utrecht, el cual, al quedar afectado por la ceguera, se retiró a este lugar.
Conde Brabante y de Huy y caballero al servicio de los emperadores Otón III y san Enrique II. Se distinguió en la lucha contra los bandoleros y los piratas. Fue persona muy estimada por su honestidad y sabiduría. En el 992, construyó el convento de Thorn para su hija y su mujer, santa Hilsindis; también él deseaba hacerse monje, pero en el 994, al quedarse vacante la sede de Utrecht fue nombrado obispo de Utrech (Holanda), a pesar de que se opuso con todas sus fuerzas. Como tal fundó la abadía de Hohorst (Heiligenberg) y cuando se quedó ciego se retiró a esta abadía para realizar su deseo de hacerse monje. Allí mismo murió.
Cierto número de habitantes de Utrecht asistieron a los funerales; aprovechando un momento en que todo el pueblo se hallaba apagando un incendio, tal vez provocado por ellos, los visitantes se apoderaron de los restos de san Ansfrido y los llevaron a Utrecht. Cuando los monjes de Heiligen cayeron en la cuenta, se dispusieron a perseguir violentamente a los autores del robo; pero la abadesa de Thorn consiguió, con sus oraciones, evitar el derramamiento de sangre. San Ansfrido fue sepultado en la catedral de Utrecht. Tiene culto local.

Beato Adán de Cantalupo en Sabina. s. XI. 
Primer hombre o hecho de tierra.
Fue uno de tantos monjes que llevó una vida solitaria, dedicada a la oración y al trabajo, preocupándose también por la restauración de los edificios de culto destruidos o abandonados por causa de la ocupación sarracena en Cantalupo. De la disponibilidad de su corazón hacia el prójimo, el eremita Adán alcanzó la fama de santo; reputación que no perderá con el pasar de los siglos. 
Según una tradición popular dice que un día Adán, viendo una carreta en dificultad en el camino que conducía a Cantalupo, quiso ayudar. Mientras empujaba el carro, el mulo le coceó en la frente. La inmediata reacción del carretero fue cortarle la pata al mulo, pero cuando Adán se recuperó del golpe, le restituyó la pata milagrósamente. También se le atribuye la conversión de agua en vino. 
La población de Cantalupo en Sabina (Rímini) le tiene una especial devoción. Tiene una iglesia dedicada. Fue beatificado por Urbano VIII en 1634. 

San Estanislao Soltys. (1433 - 1489). 
(Estanislao Kazimiercyk, “el Casimiritano”. pol.: Stanisław Sołtys)
Gloria militar. 
Martirologio Romano: En Kazimierz, en Polonia, san Estanislao, presbítero y canónigo regular, el cual, impulsado por su caridad pastoral, fue ministro diligente de la palabra de Dios, maestro de la vida espiritual y confesor muy solicitado.
Louis Soltys nació en Kazimierz, Polonia, en el seno de una familia de profundas raíces cristianas. Desde su infancia recibió una buena formación cristiana, estudió en la universidad Jagellonica de Cracovia, donde se doctoró en Filosofía y Teología. 
Ingresó a la Orden de los Canónigos Regulares Lateranenses en 1456, dedicando su vida a la Eucaristía y al cuidado de los enfermos y los pobres, tomando el nombre Estanislao Kazimierczyk. 
Como sacerdote fue reconocido como un gran predicador y confesor. Prior y maestro de novicios en su monasterio. Profesor de filosofía y teología. Fue muy caritativo con los pobres y marginados. Amigo de san Juan de Kety. Tuvo fama de santidad y murió en su pueblo natal. Recibió culto popular, que fue confirmado por Juan Pablo II el 18 de abril 1993. El 17 de octubre de 2010 el papa Benedicto XVI lo canonizó.