8 de mayo de 2015

Beata ULRICA NISCH. (1882 - 1913).

(Francisca Nisch, Udalrica, Uldarica, Ulrika).

Martirologio RomanoEn el lugar llamado Hegne, en la región de Baden, en Alemania, beata Ulrica (Francisca) Nisch, virgen, religiosa de la Congregación de Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz, quien, como infatigable sierva del Señor, vivió siempre entregada a los trabajos más humildes, principalmente en la labor de ayudante de cocina.


Nació en Oberdorf-Mittelbiberach, diócesis de Rottenburg-Stuttgart, (Alemania). Se llamaba Franciszka. Un año después de su nacimiento se casaron sus padres, y cuando tenía seis años, se la llevaron a vivir con ellos (mientras tanto ella había vivido con su abuela y una tía que la dieron una profunda formación religiosa, unido a sentimientos de bondad y cordialidad). La pobreza y su nacimiento ilegítimo marcaron su vida. Era la mayor de 11 hermanos y tuvo que ayudar en las tareas domésticas. 
Después de la escuela sirvió en varias casas, sea en Alemania como en Suiza. En 1903 cayó enferma de una forma de erisipela y fue hospitalizada en Rorschach donde conoció a las Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz de Ingenbohl, descubriendo así su vocación religiosa. En 1904, ingresó en la casa provincial en Hegne, cerca de Constanza, y tomó el nombre de Ulrika. En 1907, emitió su profesión religiosa. Fue enviada como ayudante de cocina al hospital de Bühl en Mittelbaden,  y luego como segunda cocinera a la casa de San Vicente de Baden-Baden donde estará cuatro años hasta 1912. Su trabajo escondido en la cocina estaba acompañado de un amor extraordinario al Crucifijo, al Sagrario y a sus hermanas de comunidad; se dedicó a los servicios más escondidos y desagradables. Cristo le concedió gracias particulares místicas. Además su trabajo duro le mermaron las fuerzas y enfermó de tuberculosis en 1912 que fue hospitalizada en el hospital del Santa Isabel cerca de la casa de Hegne, a la edad de 31 años, donde murió.
Su gran abnegación hacia los otros hizo que muriera sola, porque en aquellos últimos momentos de lucidez había renunciado a la asistencia de una hermana, a favor de otra religiosa. Se calcula que unas 100.000 personas se acercan anualmente a rezar sobre su tumba. Fue beatificada por san Juan Pablo II el 1 de noviembre de 1987.