6 de abril de 2015

Santa GALA DE ROMA. M. c. 550.

(Galla)
Blanco como la leche

Martirologio Romano: En Roma, santa Gala, hija del cónsul Símaco, la cual, al fallecer su cónyuge, vivió cerca de la iglesia de San Pedro durante muchos años, entregada a la oración, limosnas, ayunos y otras obras santas, y cuyo felicísimo tránsito fue descrito por el papa san Gregorio Magno.

Su vida y su muerte fueron narradas por san Gregorio Magno. Matrona romana, hija de Quinto Aurelio Memmio Símmaco el Joven, miembro del Senado y cuñada del beato Severino Boecio; durante muchos años, su marido fue consejero del rey Teodorico, que, sin embargo lo mandó matar en Ravenna (525) por sospechas infundadas de traición. Gala fue entregada como esposa a un joven patricio del que no se conoce el nombre. Al año del casamiento enviudó, y pese a que querían casarla nuevamente, prefirió consagrarse a Dios, primero en el ejercicio de las obras de misericordia y más tarde retirándose a un monasterio cerca de la basílica vaticana. 
Afirma san Gregorio que vivió muchos años "en la simplicidad del corazón, dedicada a la oración, distribuyendo grandes limosnas a los pobres". La decisión de la joven viuda causó gran impresión en Roma, y sus ecos llegaron lejos. Desde Cerdeña, en donde por segunda vez se encontraba en el exilio, san Fulgencio de Ruspe (que a su paso por Roma había tenido ocasión de conocer a la familia de la santa), le escribió una bellísima carta, casi un pequeño tratado de veintiún capítulos en los que la confirma en la decisión tomada y le imparte consejos ascéticos.
Antes de morir la santa tuvo una visión del Apóstol san Pedro invitándola al cielo. Por esta razón san Gregorio en sus "Diálogos", en el libro IV, dice que puede demostrarse la inmortalidad del alma, a través de las apariciones y visiones que tuvieron algunas almas selectas. Según la tradición, mientras la santa llevaba a cabo una de sus obras de caridad se le apareció la Virgen. 
Según la leyenda mientras en el 524 cenaba con su marido, dos querubines le trajeron un zafiro sobre el cual estaba grabada la imagen de la Virgen con el Niño Jesús. Gala cayó de rodillas y de inmediato las campanas de Roma se pusieron a repicar. El zafiro milagroso fue depositado en la iglesia de Santa María in Pórtico. Murió de cáncer de pecho, llena de méritos.