14 de abril de 2015

San BERNARDO DE TIRÓN. (c.1046 - 1117).

(Bernardo de Abbeville, Baumado. fr.: Bernard de Thiron)
Oso fuerte.

Martirologio Romano: En el monasterio de Tiron, junto a Chartres, en Francia, san Bernardo, abad, que llevó vida eremítica en bosques y en la isla Chausey, siendo maestro insigne de los discípulos que acudían a él en gran número, a los que encaminaba hacia la perfección evangélica.

Nació en Ponthieu, Abbeville. Profesó la regla benedictina en el convento de Saint Cyprien en Poitiers, donde realizó brillantemente sus estudios; más tarde fue elegido prior de Saint-Savin-sur-Gartempe en el Poitou; después de haber ocupado este cargo durante 20 años se retiró como ermitaño a los bosques del Maine, porque no quiso aceptar ser abad de Saint-Savin. Aquí tuvo relación con san Roberto de Abrissel. Para huir de los monjes que lo querían como abad, se fue a la isla de Chausey en la Manche, pero también el abad Saint Cyprien lo quería como su sucesor y el en 1100 aceptó ser abad de Saint Cyprien. Asistió al concilio de Poitiers en compañía de san Roberto de Abrissel. La abadía de Cluny exhibió derechos sobre la abadía de Saint Cyprien, Bernardo resistió y fue excomulgado. Aprovechó esta ocasión para dejar el monasterio, y retirarse entre los eremitas del bosque del Maine y emprender amplias campañas de predicación contra la relajación de los clérigos. A petición de los monjes de Saint Cyprien, fue a Roma, y logró del papa Pascual II que reconociera los derechos del monasterio frente a Cluny, pero su rigor, hizo que los monjes no le aceptaran y tuvo que abandonar el monasterio para conseguir la paz.
 Se retiró al bosque de Tirón en Picardía, donde fundó la congregación de Tirón (1109) con la ayuda del arzobispo san Ivo de Chartres, cuya característica principal era el trabajo manual. La congregación tuvo su origen en la fundación del monasterio de la Santa Trinidad de Tirón (hoy Thiron, Eure-et-Loire). La congregación se difundió rápidamente por toda Francia, Inglaterra y Escocia. Según una leyenda, un lobo le habría devuelto una oveja extraviada. Cuando leía muy tarde por la noche, se durmió, y la lámpara cayó sobre el libro sin quemarle. No ha sido nunca canonizado formalmente, pero en el siglo XIX, se le concedió culto local.