6 de abril de 2015

Beato CEFERINO AGOSTINI. (1813-1896).

(it.: Zefirino Agostini). 
Como el céfiro, viento.

Martirologio Romano: En Verona, en Italia, beato Ceferino Agostini, presbítero, que se dedicó al ministerio de la predicación, catequesis e instrucción cristiana, y trabajó para ayudar a la juventud, a los pobres y a los enfermos, instituyendo la Congregación de Ursulinas Hijas de María Inmaculada.


Nació en Verona. Era hijo de un médico que murió muy pronto y tuvo su madre que cuidarse de él y su formación. Ingresó en el seminario diocesano; fue ordenado sacerdote en 1837, en la parroquia de los Santos Nazario y Celso, donde había sido bautizado y donde permaneció toda su vida, primero como coadjutor y luego como párroco. 
Dio a sus fieles un gran ejemplo de espiritualidad y vida cristiana. Estuvo siempre atento a todas las necesidades de sus fieles, especialmente los más desfavorecidos. Convirtió su casa en un hospital durante la guerra italiana. 
Atento a las necesidades de la juventud femenina, funda en 1856 una escuela para niñas del pueblo, y ese mismo año fundó la que con el tiempo se llamaría Congregación de Religiosas Ursulinas de María Inmaculada, y la atención de las jóvenes más pobres y necesitadas. Grabando en si mismo la imagen del Buen Pastor, dirigió su empeño hacia las personas más pobres y descuidadas, en particular hacia la juventud de su Parroquia, ayudado en esto por sus dos primeras colaboradoras, nombradas luego por él, en el año 1869, Ursulinas Hijas de María Inmaculada, les indicó a sus hijas como madre y modelo de santa educadora a santa Ángela Merici; las quiso atentas y fieles herederas de su espíritu acerca de la educación humana y cristiana de la juventud. 
La misión de fundador no disminuyó su figura de párroco celoso, pero le trajo una serie de problemas económicos, y mayores empeños. Continuó dedicándose al ministerio parroquial, especialmente en al catequesis, la asistencia caritativa y de formación para la vida cristiana. Innumerables fueron sus instrucciones y exhortaciones, documentadas en sus manuscritos, que testimonian el celo por la Palabra de Dios, y por la orientación en al vida espiritual de todos, sobre todo de los seminaristas y sacerdotes que recurrían a él en los ejercicios espirituales. Rico de virtudes murió a la edad de 83 años. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 25 de octubre de 1998.