17 de abril de 2015

Beata MARÍA ANA DE JESÚS NAVARRO DE GUEVARA. (1565 - 1624).


Martirologio Romano: En Madrid, en España, beata María Ana de Jesús Navarro de Guevara, virgen, la cual, después de superar la oposición de su padre, recibió el hábito de la Orden de Nuestra Señora de la Merced y se dedicó a la vida de oración, penitencia y ayuda a pobres y afligidos.

La "azucena de Madrid". Mariana Navarro de Guevara nació en Madrid, en el seno de una familia acomodada. Su madre murió cuando ella tenía nueve años, y tuvo que cuidarse del cuidado de sus numerosos hermanos. Fue niña de la Corte, y como tal vestía con elegancia. Tuvo un novio cuando contaba cerca de 22 años, Pedro de Urbina, pero cortó las relaciones un año después, porque decidió  consagrarse a Dios para siempre. Como la Corte se trasladó a Valladolid, ella fijó allí su residencia. Al volver a su casa, ya separada de sus hermanos, vivió con una criada, Catalina de Cristo, que le hizo la vida imposible.
Se dirigió a los mercedario de Madrid, y vivió en la recoleta junto al convento de Santa Bárbara, que empezaba a construirse, en un "aposentillo" humilde durante cuatro años (1606-1610). Luego tuvo que abandonarlo y "pasó a vivir en un portalejo" como "mendiga del Señor". Desde 1612 logró, con limosnas que le construyeran una casita junto a los Recoletos, donde vivió hasta 1620. Pero en 1613, había tomado el hábito de la Merced como terciaria, y al año siguiente hizo su profesión, con el permiso de vestir el hábito, pero ella lo hizo sólo privadamente, porque fue consciente que su salud no le permitía ser monja.
Tuvo enfermedades desde los 33 años, y todas las soportó pacientemente. Tuvo dos amores: Jesús Sacramentado y la Virgen de la Merced. Por su casa pasaban enfermos y pobres, a los que ayudó con todo lo que tenía. Fue recibida en la corte de Felipe IV, e incluso fue madrina de bautismo del VII duque de Alba. Los ricos la ayudaban, y ella ayudaba a los pobres. Su humildad fue proverbial, y pedía limosna en una borriquilla por todo Madrid. Tuvo influencia en la canonización de san Isidro Labrador (1622). Murió en Madrid y su cuerpo permanece incorrupto en el convento mercedario de la calle de don Juan de Alarcón. Fue beatificada el 25 de mayo de 1784 por el papa Pío IV. Es copatrona de Madrid.