25 de marzo de 2015

San PROCOPIO DE BOHEMIA. (c.980-1053).

(chk.: Prokop).
El que progresa

Martirologio Romano: En Sázava, en Bohemia, san Procopio, que, dejando mujer e hijo, abrazó la vida eremítica y después presidió el monasterio fundado allí por él mismo, celebrando las divinas alabanzas en rito griego y en lengua eslava.

Procopio nació en el castillo de Kourim cerca de Chotoun y recibe su instrucción en las letras eslavas en Vysehrad, Bohemia. En esta época, Bohemia pertenecía, eclesiásticamente hablando, a la diócesis de rito latino de Ratisbona y que en aquel año fue erigida la nueva diócesis latina de Praga; pero pese a estos eventos los duques bohemios opinaban firmemente que debía usarse la liturgia eslava.
Se dice que llegó a ser rey de Bohemia, que renunció a la corona, y a su matrimonio, y en Praga fue ordenado sacerdote y fue recibido entre los canónigos de Vysehard cercanos a la iglesia de San Clemente y, "que no buscaba su propia comodidad" según dice un biógrafo. 
Siguiendo las costumbres locales, y tal como otros sacerdotes, Procopio era casado y tuvo a un hijo llamado Jimram (Emeramo) quien también llegará a ser monje en el monasterio de su padre, quien, como a menudo sucedía en aquella época, influenciado por el gran movimiento benedictino, fue atraído por el ascetismo de los benedictinos y se hizo monje, casi con certeza en el monasterio de Brevnov, uno de los dos existentes en aquella época en Bohemia.
Pero después de un breve tiempo, Procopio averiguó a sus superiores la posibilidad de asumir una vida aún más austera, y con el permiso de ellos, se apartó en soledad en una gruta cerca del río Sázava a unos dos millas del nativo castillo de Kourim. Por el año 1009 construyó una capilla y la dedicó a la Virgen y a San Juan Bautista; dedicado a la oración y a la meditación, no descuidó la regla benedictina “Ora y labora" dedicándose a desbrozar el agreste terreno para preparar un área arable; lo que dio inicio a una pequeña aldea de ermitaños.
Según la leyenda, el monasterio de Sázava fue donado por el príncipe Ulrico, después de un milagro de conversión de agua en vino, naciendo entre ellos una profunda amistad. Después de la muerte del duque Oldrich, el título lo heredó su hijo Bretislav duque de Moravia, el que luego de una visita al monasterio quedó tan complacido con la vida de Procopio, que decidió hacerlo elegir abad, cargo que él no había querido.
El nuevo y primero abad de Sázava, quiso que la Comunidad siguiera la Regla de San Benito, la liturgia del ritual occidental romano, la lengua litúrgica eslava. Bajo su guía, los monjes además de los trabajos normales, se dedicaron a obras literarias y artísticas, ampliando cada vez más las relaciones con el mundo eslavo. Fue paternal con sus monjes más allá de lo que se pueda contar, exigiéndoles con el ejemplo y también con amonestaciones; durante su gobierno, no les faltó nunca nada.
En todo caso, Procopio tomó parte de la vida eclesiástica de Bohemia en sus tiempos, estuvo en buenas relaciones con el duque Bretislav y con Sebér (Severo) el obispo de Praga, quien presidió el entierro del santo abad de Sázava, cuando murió.
Fue canonizado por el papa Inocencio III el 4 de julio de 1204. La fiesta religiosa por san Procopio de Sázava se celebra el 4 de julio. Sus reliquias, excluido un brazo devuelto en 1669 a Sázava, fue trasladado al 1588 al monasterio en Praga, dónde ahora se veneran en la Iglesia Ognissanti del castillo real. El Martirologio Romano lo recuerda el 25 de marzo. Patrón de Bohemia.