12 de marzo de 2015

San INOCENCIO I. Papa. (401-417). M. 417.

Que no tiene culpa. Puro

Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Ponciano, sepultura de san Inocencio I, papa, que defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín.

Nació en Albano (Italia), y según san Jerónimo era hijo y sucesor de san Anastasio I papa. Se hizo monje basilio.  Defendió siempre la paz y la unidad cuando se produjo el desastre del saqueo de Roma en el 410 por Alarico. Defendió la primacía de la Iglesia de Roma y su obispo, por encima de todas las demás iglesias: "Por todo debe guardarse lo que por el príncipe de los apóstoles, Pedro, fue entregado a la Iglesia Romana y hasta ahora se ha custodiado". Los sínodos provinciales proponen siempre "sin prejuzgar a la Iglesia Romana, a la que en todas las causas se debe guardar reverencia". Recurrió al instrumento de las decretales, con las que reafirmó la autoridad de los decretos papales y las decisiones sinodales. 
Su mano firme y el heroísmo de san Almaquio, contribuyeron a terminar con el combate de gladiadores. Defendió a san Juan Crisóstomo, condenando a sus perseguidores entre ellos el emperador Arcadio. Hizo frente a la mayor herejía de su tiempo: el pelagianismo, que negaba la necesidad de la gracia, atendiendo así las peticiones que le había hecho san Agustín de Hipona. También luchó contra el priscilianismo que se había extendido por España. La caída de Roma hizo que la unidad de las iglesias con la urbe fuera más estrecha, lo que podría haber aparecido como una derrota fue la victoria. Está enterrado en la basílica romana de Santos Martín y Silvestre. Su culto universal fue suprimido en 1969.