13 de marzo de 2015

San ELDRADO DE NOVALESA. M. 840.

(Herald, Heldrad, Heldrado, Heraldo). 
Consejo del guerrero

Martirologio Romano: En el monasterio de Novalesa, a los pies del Montecenisio, en el valle de Susa, san Eldrado, abad, que, apasionado del culto divino, revisó el salterio y promovió la construcción de nuevas iglesias.

Natural de Lambesc en Provenza, era de buena familia y gastó su patrimonio en buenas obras; marchó en peregrinación a Roma y Santiago de Compostela. Por otros peregrinos oyó hablar de la abadía benedictina de Novalesa, Piamonte, donde ingresó (c. 810) y fue abad durante 30 años. Cuidó la biblioteca; fue un estudioso del culto divino, enriqueciendo el salterio y fue un gran constructor: erigió un hospicio en Moncenisio. El emperador Lotario le donó el monasterio de Pagno, en Cúneo. 
Fue celoso en el culto al Señor, se distinguió como constructor de nuevas iglesias, entre las cuales está la de San Pedro en su nativa Lambesc, como las cuatro en Monestier-les-Bains y el grandioso campanario de la abadía de Novalesa; además fue revisor del “Salterio” (recogió, del texto hebreo, los salmos en 6 libros); le preocupaba las imprecisiones y los errores que encontró en el libro de los “Salmos” copiados por copistas ignorantes, que generaban más ignorancia. Decidió ofrecer a los celebrantes y a los fieles los textos bíblicos en su total pureza en versión latina y para este trabajo se lo encomendó a Floro, un doctísimo diácono de origen español, que vivía y enseñaba en Lyon. Así Herald y Novalesa, ofrecieron a los cristianos de toda Europa un “Salterio” revisado “según la regla de la verdad”. Vehículos importantes de esta difusión fueron los peregrinos que llegaban a la abadía, participando de la vida litúrgica: y que difundieron en sus países la versión correcta de los “Salmos”. Entre sus méritos está su capacidad para tutelar los derechos de la abadía, en aquel tiempo en su máximo explendor y de construir un nuevo monasterio en Monestier, en Francia.
Su presencia está documentada, como abad de una de las 16 abadías más importantes de la época, esto es Novalesa, posiblemente entre los años 820-825 y 840-845. Pero el testimonio más claro de su santidad, es la existencia en el interior de la abadía, de una iglesia que lleva su nombre. Murió en Novalesa y sus reliquias están en la iglesia parroquial de este pueblo. San Pío X confirmó su culto el 9 de diciembre de 1903.