18 de marzo de 2015

San ALEJANDRO DE JERUSALÉN. M. 251.

Favorecedor de los hombres. El que rechaza al hombre, el adversario

Martirologio Romano: Conmemoración de san Alejandro, obispo y mártir, que, yendo de Capadocia a Jerusalén, recibió el encargo pastoral de la Ciudad Santa, donde fundó una preciosa biblioteca y abrió una escuela, y cuando destacaba por la venerable y longeva edad, fue conducido a Cesarea durante la persecución bajo Decio, completando con un glorioso martirio su confesión de Cristo


Discípulo de los santos Panteno y Clemente Alejandrino en la escuela catequética de Alejandría y compañero de estudios de Orígenes, al que defendió toda su vida y ordenó sacerdote lo que le provocará no pocos sinsabores con el obispo de Alejandría, san Demetrio. San Alejandro tuvo un conflicto con el obispo Demetrio de Alejandría, quien le censuró por haber tomado parte en la ordenación de Orígenes y por haberlo alentado a predicar en las iglesias, cuando era aún seglar. Por testimonio de Orígenes sabemos que Alejandro de Jerusalén sobresalía entre todos los prelados por su mansedumbre, dulzura y discernimiento. 
Fue elegido obispo de su ciudad natal en Capadocia. Encarcelado por la fe durante la persecución de Septimio Severo. Después de ser liberado marchó a Jerusalén, donde fue nombrado coadjutor de san Narciso, obispo de Jerusalén (es el primer ejemplo que se conoce de traslado episcopal y de oficio de obispo coadjutor). En Jerusalén, acogió a Orígenes, entonces exiliado, y fundó para él una biblioteca de autores eclesiásticos y una escuela; la biblioteca fue la primera en su género y que luego servirá a Eusebio. Cuando el edicto del 202, de Septimio Severo, prohibiendo la propaganda cristiana, se marchó a Capadocia junto con su maestro san Clemente Alejandrino. 
Las Actas de Orígenes dicen de él: "En Palestina, Alejandro, obispo de Jerusalén, después de pasar nuevamente ante el tribunal del gobernador en Cesarea y dar segundo e ilustre testimonio de la fe, tuvo que sufrir la prueba de la cárcel, en avanzada edad y coronado de venerables canas. Después de dar brillante testimonio de la fe ante el tribunal del gobernador, Alejandro murió en la cárcel, sucediéndole en el episcopado de Jerusalén, Mazabanes". Algunos autores dicen que murió bajo la persecución de Decio.