4 de marzo de 2015

San JUAN ANTONIO FARINA. (1803-1888).



Martirologio Romano: En Vicenza, ciudad de Italia, san Juan Antonio Farina, obispo, cuyo trabajo en el campo de la pastoral fue intenso. Fundó el Instituto de Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, para la formación de las jóvenes pobres y de todas las personas afligidas por la marginación.

Nació en Gambellara, Vicenza (Italia). En 1827 recibió la ordenación sacerdotal y después obtuvo el diploma de maestro de primaria. Fue profesor del seminario durante 18 años, capellán en la parroquia de San Pedro en Vicenza, durante 10 años; participó en distintas instituciones culturales, espirituales y caritativas de la ciudad, entre las cuales fue director de la escuela pública primaria y superior. 
En 1836 fundó la Congregación de las Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones, dedicadas a la educación de niñas pobres, sordomudas, ciegas, también niñas de la alta sociedad, y luego extendió su labor en el cuidado de los enfermos en los hospitales, en los asilos y en sus domicilios. 
En 1851 fue nombrado obispo de Treviso en Italia. En esta diócesis desarrolló una auténtica labor pastoral, con la visita pastoral, la organización de las parroquias y ayuda a los pobres, de manera que se le conoció como “el obispo de los pobres”. Los diez años de su episcopado estuvieron marcados por el sufrimiento debido a cuestiones jurídicas con el Cabildo de la Catedral, que le impidió llevar a cabo el sínodo diocesano. 
En 1860 fue nombrado obispo de Vicenza, donde pusó en práctica un amplio programa de renovación y desarrollo de la formación espiritual y cultural de sus feligreses y del clero. Convocó el sínodo diocesano, que no había sido celebrado desde 1689. Realizó su visita pastoral, sin importarle las dificultades de los caminos. Instituyó numerosas confraternidades para socorrer a los pobres y a los sacerdotes ancianos. Promovió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, de María y la Eucaristía. Participó en el Concilio Vaticano I. Los últimos años de su vida estuvieron marcados ya por el reconocimiento público de su labor apostólica y de caridad, pero también con las calumnias, a las que siempre respondió con el silencio, la paz interior y el perdón. Murió de un ataque de apoplejía. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 4 de noviembre de 2001 y canonizado por SS Francisco el 23 de noviembre de 2014.