8 de febrero de 2015

Santa JOSEFINA BAKHITA. (c.1869 - 1947).


Martirologio Romano: Santa Josefina Bakhita, virgen, nacida en la región de Darfur, en Sudán, que siendo aún niña fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad, pero al obtener la libertad abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de la Hijas de la Caridad (Canosianas), pasando el resto de su vida en Schio, cerca de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio de los demás.


Nació en la región de Darfur (Sudán), en el seno de una familia animista perteneciente a una tribu nubia. Raptada por negreros, cuando todavía era una niña y vendida varias veces en los mercados africanos, conoció las atrocidades de la esclavitud que dejó en su cuerpo señales profundas de la crueldad humana; fue tatuada de forma atroz por la madre e hija de su último amo un general de la armada turca. Fue comprada y vendida cinco veces. Había intentando huir pero fue capturada.
Su apellido "Bakhita", se lo dieron los negreros que significa "afortunada". En 1882, llegó a Venecia, porque la compró el cónsul italiano en Jartum, Calixto Legnani, que la “regaló” a una familia amiga (los Micheli) de Mirano Veneto, y allí trabajó como niñera, pudo conocer el cristianismo y recibió el bautismo en 1890 y recibió el nombre de Josefina Margarita, tres años más tarde entró en las Religiosas del Instituto de las Hijas de la Caridad, llamadas Canosianas en Verona. Recibió la libertad en 1889. Vivió en su convento del norte de Italia en Schio (Vicenza) realizando trabajos humildes. Hizo su profesión religiosa en 1896. En la localidad muy pronto gozó ya fama de santidad. Durante un tiempo regresó a su tierra. Decía: "Sabéis qué alegría da conocer a Dios". 
Su vida sencilla y humilde estuvo marcada por pequeñas cosas que le ayudaron a construir el camino de la santidad. Fue pobre de espíritu, bondadosa. No hubo en ella orgullo ni soberbia sino que siempre vivió con una total disponibilidad a la voluntad de Dios. Durante dos años (1933-1935) prestó ayuda a las misioneras de su propio instituto recorriendo todas las casas de la Congregación de Italia contando su historia y animando a la vocación misionera. Durante este período vivió en el convento de Vimercarte (Milán), trabajando en la portería y en este oficio ofreció consuelo a todos. Murió en Schio (Vicenza) después de una dolorosa enfermedad que la dejó casi paralizada. Fue canonizada por SS Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000. MEMORIA FACULTATIVA.