4 de febrero de 2015

San JUAN DE BRITO. (1647-1693).

(por.: Joao de Brito).
Dios es misericordioso. El que está en gracia de Dios. Admirable

Martirologio Romano: En la localidad de Oriur en el reino de Maravá en India, san Juan Brito, sacerdote de la Compañía de Jesús y mártir, que, después de convertir a muchos a la fe imitando la vida y la conducta de los ascetas de aquella región, coronó su vida con un glorioso martirio



Nació en Lisboa. Perdió pronto a su padre, gobernador del Brasil. Se formó en la corte real portuguesa, como paje del infante don Pedro. Al enfermar gravemente, su madre prometió a san Francisco Javier que su hijo llevaría durante un año en la corte la sotana de jesuita. Juan no sólo sanó, sino que decidió entrar en los jesuitas y ser como Javier, pero su frágil salud no daba para tanto; sufría vómitos de sangre y era manifiesto que no podía sujetarse a un régimen de vida muy riguroso.  
Su primer destino fue ir a la India, y allí fue destinado a Ambalakatt, donde aprendió el tamil, y con otros compañeros imprimieron el primer diccionario en esta lengua. Adoptó su nombre de pila al tamil: Arulanandam  Arulanandaswami o simplemente Swami, Padre. Después fue destinado junto al padre Freyre a Kolei, donde fue a pie descalzo, se quitaron las sotanas y se pusieron el vestido de los pandarasaswami (túnica de color azafrán, un cordón a la cintura, un chal ligero sobre los hombros, turbante). En su nuevo destino la parroquia se dividió en dos, y el fue destinado a Tattuvancherry, que era un territorio extensísimo, que recorrió a pie atendiendo a todos, y contando con la aprobación del jefe del lugar, a pesar de la prohibición de los brahamanes. Construyó una iglesia y convirtió a 2.350 indígenas. Luego fue trasladado a Kuttur, donde a pesar que había una floreciente comunidad cristiana, tuvo la fuerte oposición de los gobernadores, que intentaron matarle varias veces. Era tan extensa la misión, que pidió ayuda, porque no podía atender a todos, pero ni Propaganda Fide, ni los propios jesuitas, le hicieron caso, y le nombraron rector de Ambalakatt, cargo que no llegó a tomar posesión. 
Comenzó la persecución contra los cristianos, donde Brito sufrió cárcel, y fue liberado, aunque luego se uniría a un grupo de cristianos que se opusieron con una huelga a esta persecución, y el rey tuvo que volverse atrás en la orden de persecución. A pesar de todo fue nombrado superior de la misión de Madura (India); tuvo a su cargo cinco extensos territorios con 80.000 cristianos, 12 puestos de misión y sólo 9 misioneros. Su evangelización fructifica millares y millares de almas. Se hizo hindú con los hindúes, vistiendo sus mismos trajes y haciendo su vida como si más que un jesuita fuera un santos hindú  -ingresó en la casta de los brahamanes para así evangelizar mejor-. 
Sufrió pronto un primer martirio; dos veces ofrece su cuello a la espada en la cárcel; por fin fue dejado en libertad. Y pasó a Marava en cuyas selvas trabajó incansablemente. Allí volvió a ser martirizado (sumergida su cabeza en agua largamente, una y otra vez); pero no se confirmó su sentencia de muerte, aunque se le amenazó con ella si continuaba predicando. Fue llamado por sus superiores a Portugal, donde desembarcó en 1686. Fue recibido con gran clamor del publico, le quisieron retener en Portugal, pero volvió a la India en 1690. Su fruto todavía será mayor. Convirtió al príncipe Thadaya Thevar pero una de sus esposas, el propio rey y un influyente brahaman, por despecho, consiguieron que fuera decapitado, aunque antes le habían ordenado que dejara el país pero, Juan lo rechazó. Cuando llegó la noticia a Lisboa su madre se vistió con su mejor traje y sólo recibió felicitaciones porque era la madre de un mártir. Fue canonizado el 22 de junio de 1947 por Pío XII.