16 de febrero de 2015

Beato MARIANO ARCIERO. (1707-1788).

El que da culto a María.

Martirologio Romano: En Nápoles, beato Mariano Arciero, presbítero de la arquidiócesis de Nápoles.

Nació en Contursi (Salerno, Italia), en el seno de una familia muy pobre. A los 22 años se trasladó a Napoles, frecuentó la Congregación Eucarística y gracias al favor de la familia Parisi pudo ordenarse sacerdote en 1731. En poco tiempo fue un modelo para el clero napolitano, por su inclinación a la caridad y su apostolado desarrollado en cualquier lugar donde tuviera necesidad.
Gennaro Fortunato, obispo de Cassano sullo Ionio, lo llamó a su diócesis, dándole misiones en plena libertad, sea para las misiones, sea para la constante reforma del clero y de los Institutos religiosos femeninos. Dedicaba hasta seis horas al día a la instrucción de los niños y a la predicación, obteniendo estrepitosas conversiones, la fama de su trabajo superó los límites de la diócesis de Cassano, y por esto fue invitado a desarrollar su misión también en las diócesis cercanas; por esto fue llamado “Apóstol de Calabria”.
El obispo Fortunato lo nombró primero párroco de Altomonte y después de la iglesia de la Annunziata en construcción en Maratea, y que llevase la dirección espiritual de las congregaciones de eclesiásticos y de laicos. Particular atención tuvo por las clarisas de Castrovillari para las que construyó un nuevo convento y en la misma ciudad fundó el “Retiro de las arrepentidas”, a las que asistió siempre con ayudas, incluso cuando dejó la diócesis de Cassano, a la muerte del obispo en el 1751, que regresó a Nápoles.
Vuelto a Nápoles se le confió la dirección del convictorio sacerdotal y de la conferencia del clero, sobre el que ejerció una notable y benéfica influencia. En 1768 fue nombrado padre espiritual de la citada Congregación de la Conferencia, y en este trabajo, con la ayuda de amigos y admiradores, construyó una iglesia llamada de la Asunción, más adecuada para acoger a los inscritos siempre más numerosos. En esta iglesia quiso ser sepultado. La fama de santidad y milagros le acompañó durante toda su vida. Murió en Nápoles. Santa María Francisca de las Cinco Llagas, la mística terciaria alcantarina, vio su alma llevada al Cielo por ángeles. Fue beatificado el 24 de julio de 2012 por Benedicto XVI.