24 de enero de 2015

San TIMOTEO GIACCARDO. (1896-1948).


(José Timoteo Giaccardo).
Que honra a Dios; coraje divino

Martirologio Romano: En Roma, san Timoteo (José) Giaccardo, presbítero, que instruyó a muchos discípulos en la Pía Sociedad de San Pablo, para anunciar el Evangelio por medio de los instrumentos de comunicación social.

Nació en Narzole (Cúneo), en el seno de una familia campesina, y fue bautizado con el nombre de José. Fue educado cristianamente desde su nacimiento. 
Vivía con su familia en Cuneo, cuando en 1908 tuvo un encuentro con el recién ordenado sacerdote: beato Santiago Alberione, quién le ayudó descubrir su vocación religiosa. Ingresó en el seminario de Alba. En el seminario formuló con toda seriedad su deseo de ser santo. Tuvo que hacer el servicio militar durante la I Guerra Mundial, terminada la cual regresó al seminario, sin que esta experiencia hubiera alterado ni su conducta, ni sus ideales.
Durante su última etapa en el seminario, tuvo una de las grandes pruebas de su fe. Cuando quiso seguir al beato don Alberione (que en aquella época había iniciado la fundación de la Pía Sociedad de San Pablo), el obispo le negó el permiso, y le dijo que si quería seguir a don Alberione tenía que renunciar al sacerdocio. Fue un momento dificilísimo, pero lo superó con la gracia de Dios. 
Fue ordenado sacerdote en 1919 en Alba, y poco después, en 1921, tomando el nombre de Timoteo, fue uno de los iniciadores de la familia paulina. Completó su formación teológica consiguiendo el título con el que se le conoció siempre, es decir, "Señor maestro". Pero antes de maestro fue discípulo fiel, colaborador de Alberione quien le condujo por el camino de la predicación mediante la buena prensa y le confió la responsabilidad de la dirección de las comunidades, entre ellas la primera fundación paulina de Roma (1926), del que fue superior, nombrándole también "vicario". También dirigió la redacción del semanario "Gazzeta de Alba", o la revista para el clero "Vida Pastoral", o "Cooperador Paulino". En 1930 fue reclamado en la ciudad de Alba para seguir la formación espiritual de la Pía Sociedad de las Hijas de San Pablo. Después fue enviado de nuevo a Roma como superior en 1932, y en 1936 volvió a Alba como superior de la casa madre, y aquí se encargo de la dirección espiritual de las Pías Discípulas del Divino Maestro, familia religiosa fundada por Alberione para una vida dedicada al apostolado eucarístico y litúrgico. 
Pasó 10 años en Alba, trabajando durísimamente en tiempos de la II Guerra Mundial. En 1946, Alberione lo llamó a Roma, como primer consejero y vicario general. Una leucemia acabó con la vida de Timoteo, que ofreció por la aprobación de las Pías Discípulas del Divino Maestro. Murió en Roma. Fue beatificado por Juan Pablo II el 22 de octubre de 1989.