28 de enero de 2015

San JOSÉ FREINADEMETZ. (1852-1908).


El acrecentará. Añadido. Crecimiento

Martirologio Romano: En la ciudad de Daijiazhuang, en la provincia de Shandong, al sur de China, san José Freinademetz, presbítero de la Sociedad del Verbo Divino, que trabajó incansablemente en la evangelización de aquella región.

Nació en Oies (Austria) (otros santorales dicen que nació en Badía, Italia) en el seno de una familia de campesinos. A los 23 años fue ordenado sacerdote en Bressanones en 1875; fue destinado a la capellanía de San Martín. 
Dos años más tarde ingresó en la congregación del Verbo Divino, recién fundada por san Arnoldo Janssen. Escribió esta carta para solicitar su ingreso en la congregación: “Tengo 25 años. He estado en la cura de almas en San Martino de Badía, en la diócesis de Bressanone. Además de alemán, domino también el italiano, del cual proviene mi lengua materna. Entiendo un poco de francés escrito. Constatando mi deseo de hacerme misionero, ruego a vuestra reverencia acoja esta mi insistente misiva”.
A los 27 años es uno de los dos primeros misioneros que el Verbo Divino envió a China. Y allí trabajó de forma heroica durante los 29 años que le restan de vida. Trabajo agotador que a sus 56 años le hacen aparecer un anciano. Su obispo de China nos dice: "No recibió jamás un reconocimiento de parte de los chinos, ninguna orden, ningún signo de distinción, ni condecoraciones. No quiso salirse del rol de simple soldado raso: es decir, cumplir su deber con modestia y fidelidad". Le fue encomendada la provincia de Shantung, con 12 millones de habitantes y sólo 158 bautizados. Debió enfrentarse a todo tipo de adversidades y a punto estuvo de muchas veces de perder la vida. 
En esos primeros años de misión, escribió: “Amo a China, y a los chinos, y desearía morir mil veces por ellos. Ahora no tengo tantas dificultades con el idioma y que conozco a la gente y sus costumbres, considero a China como mi patria, como mi campo de batalla, donde desearía morir”. Cuando estallo la guerra de los boxers contra los europeos, no quiso marcharse, y se quedó con sus cristianos que eran cerca de 45 mil bautizados. Murió en Taikiachwang de una epidemia de tifus. 
Fue beatificado por SS Pablo VI en 1975 junto a san Arnoldo Janssen, y canonizado por SS Juan Pablo II el 5 de octubre de 2003, también junto al santo fundador.