10 de enero de 2015

San GREGORIO DE NISA. (335/40 - c.395). Padre de la Iglesia.


Vigilante, guardián, que vela.

Martirologio Romano: En la ciudad de Nisa, en la región de Capadocia (hoy Turquía), san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio el Grande, admirable por su vida y doctrina, que, por haber confesado la recta fe, fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente.


Hermano menor de san Basilio y de santa Macrina, sobre la que escribió "Vida de Macrina". Nació en Sebaste en Capadocia y se le puso el nombre de Gregorio en honor de san Gregorio “el Taumaturgo”; su madre santa Emelia y su abuela santa Macrina “la Vieja” lo educaron en la fe cristiana. Se bautizó en su adolescencia, y antes de tener sus crisis típicas de la edad, se sintió atraído hacia la vida eclesiástica. Se dedicó al estudio de los textos literarios de los clásicos, gracias a la educación que le proporcionó su padre, san Basilio “el Viejo”. Aunque su hermano fue su maestro, él fue, sobre todo, un autodidacta. Su vasta cultura se muestra en su escrito "Sobre la virginidad".
Se casó con Teosebia (aunque no es seguro que se llamase así), y atraído por la literatura clásica, ejerció el cargo de rector, rechazando los libros cristianos, pero después lo abandonó para hacerse sacerdote, al quedarse viudo, gracias al influjo de su familia. En el 372, su hermano san Basilio le nombró obispo de Nisa, una ciudad de la pequeña Armenia; fue una elección no muy feliz, ya que no era hombre de acción y en aquella diócesis predominaban los arrianos; además le faltaba tacto diplomático, para solucionar los conflictos de la época. 
Combatió a los arrianos y por esta causa fue expulsado en el 396, por el emperador arriano Valente: se le acuso de que su ordenación episcopal no había sido legal, y que derrochaba mucho. Regresó a Nisa en el 377, donde fue acogido con gran alegría por parte de sus fieles. Después de la muerte de su hermano fue el sostén de la ortodoxia en toda la Capadocia. Se considera el heredero de su hermano en todos los campos, particularmente en el eclesiástico, el teológico y el monástico, y fue consciente con la conciencia de responsabilidad que eso suponía para él. 
De los tres grandes Padres Capadocios fue el más culto y el más profundo teólogo escribió "Sobre la creación del hombre", "Contra Eunomio". Asistió a los Concilios de Antioquía y II Constantinopla del 381, donde pronunció el discurso de apertura. Marchó a una delicada misión a Arabia, para solucionar conflictos eclesiásticos y teológicos, pasó por Jerusalén, que le decepcionó profundamente. En el 381 regresó a Nisa y escribió "Contra Apolinar". "Antirrético" y "Demostración de la encarnación de Dios en la imagen del hombre". Al final de su vida escribió su gran obra dogmática: "Gran catequesis"
Su festividad quedó fijada en los sinaxarios bizantinos más antiguos, el 10 de Enero, aunque en los calendarios occidentales aparece ya sea el 9 de Marzo como el 3 de Agosto.