20 de enero de 2015

San EUTIMIO "el Grande". (c.378 - 473).


Animoso


Martirologio Romano: En Palestina, san Eutimio, abad, que, nacido en Armenia y consagrado a Dios desde la infancia, fue a Jerusalén y, después muchos años pasados en la soledad, al final de su vida, fiel y esforzado en la humildad y en la caridad, murió dejando ejemplo de observancia y disciplina.

Nació en Melitene, provincia de Laconia, Armenia, y su madre, Dionisia, al serle anunciada que tendría un hijo, hizo la promesa de ofrecerlo a Dios desde el momento de su nacimiento. A los dos años fue ofrecido a Otreios, obispo de Melitene quien, tras bautizarlo, lo nombró lector; después estudió en su ciudad natal y, con 19 años fue ordenado presbítero y fue encargado de la vigilancia de todos los monasterios de la región. 
A los 20 años se hizo monje en Faran, en Palestina, allí estableció amistad con un vecino de celda, san Teoctisto, con el que cada año, en cuaresma, se retiraba al desierto de Koutila en oración. Tras cinco años de vida en Faran, eligió la soledad, estableciendose con san Teoctisto en una gruta, al oeste de Qumrán. Allí fueron descubiertos y se les unieron muchos monjes, de modo que fundaron un cenobio, cuya dirección fue confiada a Teoctisto, mientras que Eutimio vivía en una gruta cercana, y ejerció como consejero espiritual. Hacia el 420 curó al hijo de un jefe de una tribu de beduinos, que logró su conversión al cristianismo, y la noticia del milagro hizo que acudiese más gente a su retiro. Eutimio deseando mayor soledad se alejó a las regiones desérticas de Ruban y de Ziph, en el sur del Hebrón, donde fundó varias "lauras"; tuvo como discípulo a san Sabás. Junto a éste contribuyó a establecer la liturgia en una compilación titulada el "Typikon"
Combatió con igual coraje el nestorianismo y el eutiquianísmo y envió al Concilio de Calcedonia, en el 451, a dos de sus discípulos. Cuando la emperatriz Eudoxia, arrepentida por su inclinación a la herejía, pidió consejo de san Simón Estilita, éste le respondió: "No hace falta venir tan lejos por agua, teniendo un pozo mejor a la puerta; que acuda a Eutimio y siga su consejo". Fue famoso por haber conseguido la sumisión de Oriente a los decretos del Concilio de Calcedonia y por convencer a la emperatriz Eudoxia de abandonar la herejía de Eutiques.