14 de enero de 2015

Beato ODORICO MATTIUZZI DE PORDENONE. (c.1265 - 1331).


(Oderico)
Riqueza

Martirologio Romano: En la ciudad de Udine, en la región de Venecia (hoy Italia), beato Odorico Mattiuzzi de Pordenone, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que viajó por las regiones de los tártaros, de los indios y de los chinos hasta la principal ciudad de China llamada Kambalik. En todas esas regiones convirtió a muchos a la fe de Cristo con su predicación del Evangelio.

Odorico Mattiuzzi nació en Vilanova de Pordenone en el Friuli. Otros relatos dicen que Odorico fue un soldado bohemio de las tropas de Premysl Otakar II, rey de Bohemia, destacadas en defensa del ducado de Carintia de Carniola, al cual estaba unido el señorío de Pordenone. 
Ingresó en los franciscanos a la edad de 15 años, llevando una vida muy humilde, entre penurias y privaciones, con un “cilicio en la carne”. Durante algún tiempo obtuvo del provincial vivir como eremita en un bosquecillo próximo al convento. Fue ordenado sacerdote hacia el 1290, y nunca quiso aceptar en la Orden el cargo de superior. Sus primeras misiones fue la evangelización del  Friuli en el norte de Italia. Fue famoso por sus dones taumatúrgicos y sus luchas contra el diablo, pero todo esto pertenece a la leyenda.
A los 33 años (1296) pidió ir a la misión de China, no se sabe cuando volvió a Italia. En 1318 volvió a partir en compañía de Giacomo de Irlanda. Odorico pasó por Constantinopla, Trebisonda, Armenia y Persia, y luego marchó a la India, donde llegó hacia 1321. Después de haber recogido en Tana, cerca de Bombay, las reliquias de cuatro franciscanos masacrados por los musulmanes en 1321, prosiguió su viaje. Fue el primer europeo en llegar a Indonesia, después marchó a Indochina, desembarcando en Cantón y quizás llegó al Japón. Después de un intenso apostolado llegó a Zaitón, Kambalik y Pekín en 1325 donde estuvo tres años. Allí conoció a Juan de Montecorvino, arzobispo y Patriarca del Extremo Oriente, quién le pidió que regresase y le dijera al Papa que enviase más misioneros. Regresó, pero se enfermó y murió en su convento de Údine, sin poder hablar con el Pontífice. Su culto fue aprobado por Pío VI el 2 de julio de 1775.