20 de enero de 2015

Beato BASILIO ANTONIO MARÍA MOREAU. (1799-1873).


(fr.: Basile Antoine Marie Moreau).
Rey.

Martirologio Romano: En Le Mans, Francia, beato Basilio Antonio María Moreau, presbítero, fundador de la Congregación de la Santa Cruz.


Nació en Laigné-en-Bélin (Le Mans, Francia) en el seno de una familia piadosa. En 1821 recibió la ordenación sacerdotal. En su corazón ardía el deseo de ir de misiones, pero su obispo, que le quería como profesor, le envió a estudiar a los seminarios de San Sulpicio de París, y después en la “Solitude D’Issy”. Al volver a Le Mans, enseñó Filosofía, Teología dogmática y Sagrada Escritura. 
En 1833 participó en la fundación del Buen Pastor de Le Mans, institución destinada a la reeducación de delicuentes juveniles. En 1835 su obispo, le encargó la dirección espiritual de la Congregación de los Hermanos de San José, constituida pr laicos fervorosos que tenían como misión instruir a la gente del campo de Le Mans. En este mismo año fundo la sociedad de Sacerdotes Auxiliares, con la finalidad de ayudar a los párrocos mediante retiros espirituales, predicaciones de misiones populares y cursillos. En 1937 unió los Sacerdotes Auxiliares con los Hermanos de San José en una única comunidad, que tomó el nombre de Congregación de la Santa Cruz.
Completó su obra en 1841, fundando la rama femenina de las Marianias de la Santa Cruz. De este modo, realizó su ideal de una única congregación religiosa con tres secciones, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia: a los sacerdotes les dio el nombre de Salvatoristas; a los hermanos, el de Josefinos; y a las religiosas, el de Marianitas.
La finalidad de la Congregación era: la educación, la predicación, sobre todo en las zonas rurales y en las misiones extranjeras, el ministerio parroquial, la difusión de la buena presa, así como la dirección de casas destinadas a la acogida de delincuentes jóvenes o de personas abandonas.
La vida del P. Basilio estuvo marcada por el sufrimiento y la incomprensión, pero él se sintió siempre instrumento en manos de Dios. Dio como lema a su comunidad el verso de un himno litúrgico: “Salve, oh cruz, nuestra única esperanza”. Murió lleno de méritos en Le Mans. Fue beatificado el 15 de septiembre de 2007 por SS. Benedicto XVI.