22 de enero de 2015

Beata LAURA VICUÑA. (1891-1904).


Laura o coronada de laurel. Victoriosa.

Martirologio Romano: En el pueblo de Junín de los Andes en Argentina, beata Laura Vicuña, virgen, que, nacida en Santiago de Chile, alumna del Instituto de María Auxiliadora, a la edad de trece años ofreció su vida a Dios por la conversión de su madre

Se llamaba Laura del Carmen Vicuña. Nació en Santiago de Chile, su padre tuvo que marchar al exilio por motivos políticos. Huérfana de padre a los tres años, abandonó Chile junto a su madre y hermana y se trasladaron a la aldea de Quilquihué, en Neuquen (Argentina), donde su madre trabajó en casa de un rico estanciero, Manuel Mora, con el que vivió como su amante. 
Encontró a las Hijas de María Auxiliadora en Junín de los Andes, donde su madre la había enviado para que estudiase y con ellas fue descubriendo el mensaje de amor evangélico: maduró en el sufrimiento, tomando conciencia de la situación irregular en la que vivía su madre. Hizo un programa de vida de tres punto a modo de santo Domingo Savio, de quién había oído hablar: " a) Dios mío, quiero amaros y serviros toda mi vida; por ello os entrego mi alma, mi corazón, todo mi ser; b) quiero morir antes que ofenderos con el pecado; por ello me mortificaré en todo lo que me aleje de Vos; c) prometo hacer cuanto sé y puedo para que Vos seáis conocido y amado, y para reparar las ofensas que recibís cada día de los hombres, especialmente de las personas de mi familia". Pidió ingresar en la Congregación, pero le fue negada por su corta edad. Hizo en privado los votos correspondientes del Instituto, esperando el momento de su entrada.
Fue consciente de lo que significaba ser Hija de María Auxiliadora; ofreció su vida a Cristo, porque era lo más valioso que poseía, porque amaba a su madre, y quería que fuera feliz. Otuvo de su confesor el permiso para llevar un cilicio para defender su inocencia. Un día fue agredida y golpeada por el amante de su madre. A pesar de todo, consumida ya por diversas enfermedades, se iba apagando rápidamente, confortada con la Eucaristía y por la esperanza de la conversión de su madre. Dios aceptó su ofrenda y murió con 13 años, consiguiendo la conversión de su madre. Por sus virtudes, el Papa Juan Pablo II la declara beata el 3 de septiembre de 1988. Patrona de Chile y Argentina.