Mostrando las entradas para la consulta toribio ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta toribio ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

16 de abril de 2015

Santo TORIBIO DE ASTORGA. M. 460.

Tumultuoso. 

Martirologio RomanoEn la sede de Astorga, durante el reinado de los suevos en Hispania, santo Toribio, obispo, que, bajo el mandato del papa san León Magno, se enfrentó decididamente a la secta priscilianista, que allí estaba difundiéndose.

Nació en Astorga. Peregrinó a Tierra Santa, conociendo grandes santuarios. En Jerusalén fue ordenado sacerdote y nombrado custodio de los santos lugares de la ciudad. Ante la amenaza que pudiera sufrir preciadas reliquias, recogió algunas de importancia como el brazo izquierdo de la cruz de Cristo y marchó a Roma y después volvió a su ciudad natal de Astorga. 
Hacia el 444 fue elegido obispo de Astorga. No le faltaron detractores; el arcediano Rogato le calumnió y Toribio demostró su inocencia poniendo sobre el encaje de su roquete y en sus manos las brasas encendidas de un incensario y así demostró su inocencia. Luchó contra el priscilianismo que decía que el alma es una porción de la sustancia divina, y que el cuerpo es hijo del caos y de las tinieblas; la vida del hombre está marcada inexorablemente por el curso de los astros; el matrimonio es malo, y la procreación, peor. Contra todo esto arremetió Toribio en una campaña seria y constante. De esta lucha se conservan algunos restos: una carta suya dirigida a dos obispos de la región; y una respuesta del papa san León I Magno (447) que nos ayudan a comprender el ambiente de lucha de aquellos años de invasiones y confusión. Presidió dos concilios uno en Braga y otro en Toledo. 
En el 456 los godos destruyeron Astorga y lo llevaron preso a las Galias, al regresar de la cautividad reconstruyó la ciudad, y una vez pacificada, se retiró a un monasterio. A instancias de sus conciudadanos bendijo la ciudad desde su retiro y permaneció con ellos hasta su muerte. Toribio fue una lumbrera de su azarosa época. Sus restos fueron trasladados al monasterio de Santo Toribio de Liébana. 

25 de febrero de 2015

Santo TORIBIO ROMO GONZÁLEZ. (1900-1928).

Tumultuoso



Martirologio Romano: En la aldea de Tequila, en el territorio de Guadalajara, en México, santo Toribio Romo González, presbítero y mártir, que a causa de su condición sacerdotal fue asesinado durante la persecución religiosa.

Nació en Santa Ana de Guadalupe (Jalisco-Méjico), en el seno de una familia muy religiosa. Ingresó a los 13 años en el seminario auxiliar de San Juan de los Lagos, donde fue un seminarista ejemplar. Inscrito en la Acción Católica, promovió obras de apostolado y sociales. En 1922 ingresó en el seminario de Guadalajara. Fue ordenado sacerdote en 1922.
Fue vicario cooperador sucesivamente en las parroquias de Sayula, Tuxpan, Yahualia y Cuquio, donde fue coadjutor de san Justino Arona, y luego fue vicario con funciones de párroco en Tequila, sabiendo que arriesgaba la vida. Era un gran devoto de la Eucaristía, y fundó la Cruzada Eucarística, e igualmente era un gran devoto de María. Socorrió cuanto pudo a su familia porque eran muy pobres, pero eso no le impidió que se dedicará en cuerpo y alma a su ministerio. Su desprendimiento llegó a ser heroico.
En Tequila, población muy poco religiosa, Toribio estableció un centro en una antigua fábrica abandonada, allí daba catequesis y pláticas para sostener la fe de los fieles, administraba con el mayor sigilo los sacramentos. Cuando se enteraba de la llegada de las tropas, se internaba en la barranca donde estaba el centro, pero sin descuidar su ministerio. Estuvo acompañado de su hermano Román, sacerdote, y de su hermana María.
En 1927, mientras celebraba una primera comunión de 20 niños, se ofreció a Dios por la paz de la Iglesia en Méjico. Envió a su hermano a Guadalajara, con una carta que no debía abrir hasta que llegara. Luego puso en orden todos sus asuntos y mientras dormía con su hermana María, un delator llevó a los federales donde estaban los dos hermanos. Él dijo quién era y pidió que no dispararan, pero dispararon contra él. Se dirigió a la puerta y se echó en brazos de su hermana María, ella le consoló diciéndole: “Valor, padre Toribio, Jesús misericordioso, recíbelo. Viva Cristo Rey”. Toribio murió mirando a su hermana. 
Los federales tomaron el cadáver y lo arrojaron delante de la presidencia municipal de Tequila. Su hermana María, fue arrestada. La familia Plasencia recogió el cadáver y lo veló, acto al que acudieron muchos fieles. Fue enterrado. Su hermano Román abrió la carta en la que se le recomendaba que cuidara de sus ancianos padres y hermana y que cumpliera algunas misas que debía. Años más tarde su cadáver fue llevado a su pueblo natal. Fue canonizado por san Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000.

23 de marzo de 2015

Santo TORIBIO DE MOGROVEJO. (1538-1606).

Tumultuoso.

Martirologio Romano: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, en Perú. Laico de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América, donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía a la Iglesia y catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente, en la población de Saña, descansó en el Señor.


Toribio Alfonso nació en Mayorga de Campos (León), en el seno de una familia de hidalgos. Estudió Artes y Derecho en Valladolid, de ahí a Salamanca. En 1568, se fue a vivir a  Coimbra con un tío canónigo, y después regresó a Salamanca. Peregrinó a pie a Santiago de Compostela. Consiguió una beca de colegial en San Salvador de Oviedo y allí estuvo, simple tonsurado. En 1574, a sus 36 años, el rey le nombró Inquisidor mayor de Granada, donde fue tenido como un padre y consejero, durante cinco años. No le importó que los rigoristas le llamasen encubridor. En 1577, le nombraron presidente del Santo Oficio.
Pizarro hacía poco que había conquistado el Perú, y Felipe II decidió nombrar un obispo para aquella tierras y pensó en Toribio, pues su prestigio llegó a tanto que, todavía seglar, fue considerado como la persona más apta para ser arzobispo de Lima. Durante un trimestre, vencidas las dudas, aceptó el sacerdocio como una misión (1578). Fue recibiendo, una a una, las ordenes menores y el subdiaconado. En 1579, le llegó el nombramiento consistorial. Fue ordenado diácono y sacerdote. Visitó su pueblo natal. En 1580, fue consagrado obispo en Sevilla; y marchó a Perú. Lima tenía jurisdicción en los países que se extendían entre Panamá y Río de la Plata. Su diócesis ocupaba 520 kms. en la costa del Pacífico. A su gobierno fue asociada una provincia eclesiástica que, desde Nicaragua, llegaba hasta Paraguay. 
Desde 1581, será, como arzobispo de Lima, el organizador de la Iglesia en América, y fiel ejecutor de las decisiones del concilio de Trento. Recorrió 40.000 kms. a pie o en cabalgadura; administraba por su propia mano miles de bautismos y confirmaciones, aprendió varias lenguas indígenas. Celebró 10 concilios diocesanos y tres provinciales; con una legislación adaptada que unida a la de Méjico, creó la base disciplinar eclesiástica de América hispana en el III Concilio provincial de Lima en el que se instaba a los párrocos a “ser pastores y no matarifes” y cuidaran de forma especial, amorosa y cristiana a los indios. Apoyó a sus misioneros, promocionó a sus diocesanos, sin discriminación alguna y los forma solidamente en espíritu y ciencia. Publicó un catecismo en castellano, quechua y aimará, y en dos niveles (mayor y menor). Serviría durante siglos para la catequesis parroquial.
Fundó numerosas iglesias, hospitales, seminarios, pero nunca consintió que su propio nombre fuera recordado en ninguna de sus fundaciones. Realizó tres visitas apostólicas a su diócesis, la primera duró 7 años, en la segunda, empleó cuatro y en la tercera fue más corta. Aprendió varios idiomas nativos con tal de hablarles a los indios en su lengua respectiva. Durante el IV concilio provincial (1591-1593) fundó el seminario diocesano, que fue el primero de toda América. Había dicho: “El tiempo no es nuestro. Tendremos que dar cuenta de él”. Murió en pleno trabajo en la comunidad indígena de Santiago de Miraflores, en el valle de Pascamayo, cerca del río Saña, cuando realizaba su tercera visita diocesana, a pesar de las denuncias que recibió por no estar mucho tiempo en su sede. 
Apóstol del Perú. Fue beatificado en 1679 por Inocencio XI y canonizado en 1726 por Benedicto XIII. En 1983 Juan Pablo II lo proclamó Patrono del Episcopado latinoamericano. Patrón de Perú y de Lima. MEMORIA FACULTATIVA. 

11 de noviembre de 2014

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Verano de Vence. M. 480. 
Martirologio Romano: En Vence, de la Provenza, en la Galia, conmemoración de san Verano, obispo, que siendo hijo de san Euquerio, obispo de Lión, fue educado en el monasterio de Lérins y escribió al papa san León Magno agradeciéndole su profesión de fe en la encarnación del Verbo, contenida en la carta a Flaviano.
Obispo de Vence en Francia. Era hijo de san Euquerio, obispo de Lyon, y tenía un hermano llamado san Salonio, que fue obispo en Ginebra. Fue educado en el monasterio de Lerins. Fue un claro defensor de la doctrina católica frente a los herejes franceses; escribió cartas al papa san León Magno, agradeciéndole la defensa de fe en el Verbo Encarnado que hizo en su “Carta a Flaviano”

Santo Toribio de Liébana. M. c. 520. 
El anterior Martirologio Romano decía: En la región de Cantabria, memoria de san Toribio, monje. Originario de Palencia, la tradición le atribuye la fundación del monasterio de san Martín de Turieno.
Probablemente era obispo y es el mismo santo Toribio de Astorga, que sobre su tumba se edificó el monasterio de Liébana; fundó y gobernó la gran abadía de Liébana en Asturias. 

San Menas de Samnio. M. 579. 
Martirologio Romano: En la provincia de Samnio, en Italia, memoria de san Menas, solitario, de cuyas virtudes hace mención el papa san Gregorio I Magno.
Era un griego que se hizo ermitaño entre los samnitas, probablemente en Santomenna (Benevento). San Gregorio Magno lo elogia en sus “Diálogos”.

San Bertuino. M. 698. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Malonne, en Brabante, san Bertuino, venerado como obispo y abad.
Monje anglosajón de la pequeña abadía de Othelle; fue ordenado obispo misionero y marchó para Roma, donde pasó dos años, para luego ser abad fundador de la abadía de Malinas cerca de Namur, Bélgica, que desde entonces fue el centro de su obra misionera.  

San Bartolomé de Grottaferrata. M. 1055. 
Martirologio Romano: En el monasterio de Grottaferrata, en la región de Frascati, próximo a Roma, san Bartolomé, abad, que, nacido en Calabria, fue al encuentro de san Nilo, cuya vida y costumbres dejó por escrito, estuvo al lado suyo al final de su vida, en el cenobio tusculano que había fundado bajo la disciplina ascética de los orientales, y continuó su obra convirtiéndolo en una escuela de ciencias y de arte.
Nació en Rossano en Calabria, en el seno de una ilustre familia oriunda de Constantinopla. Fue confiado por sus padres a los monjes del monasterio de San Juan Calibita en Orito, cerca de Rossano. Mostró gran interés cultural y excelentes cualidades ascéticas y morales. Siguió a san Nilo de Rossano, cuando contaba 12 años, en el monasterio de Vallelucio, cerca de Montecasino, y después en el monasterio de Serperi, junto a Gaeta, y en la fundación de Grottaferrata en Frascati de un monasterio de rito griego, que seguía la regla de san Basilio; Bartolomé está considerado como su segundo fundador. 
Escribió la vida de su maestro san Nilo, y le sucedió como hegúmeno (1014) en Grottaferrata, después de Pablo y Cirilo, a la que fortaleció durante su mandato y donde fundó una escuela de ciencia y arte. Fue un excelente compositor de himnos griegos; fue quién convenció al papa Benedicto IX para que corrigiera su vida e hiciera penitencia en su monasterio. Tuvo grandes dotes diplomáticas, logró poner paz en la contienda entre el duque Adenolfo y el príncipe de Salerno. En 1044 asistió al Concilio Lateranense. Fue conocido por su caridad hacia los pobres.   

Santa Marina de Ômura. M. 1634. 
Martirologio Romano: En Nagasaki, del Japón, santa Marina de Omura, virgen y mártir, que encarcelada y llevada a la fuerza a una casa pública para escarnio de su castidad, fue finalmente quemada viva.
Nacida en Ômura, brilló por sus virtudes y devoción y en la ayuda de los misioneros perseguidos. Tuvo como director espiritual a san Luis Bertrán que la inscribió en la Tercera Orden de Santo Domingo. Los biógrafos la describen como "ejemplo para todos los cristianos de Ômura". Su casa era refugio de misioneros y cristianos y lugar donde se celebraba la Eucaristía y se administraban los sacramentos. En palabras del padre Jordán "era la más valerosa y santa mujer que ha tenido Japón". 
Hacia el 1625, emitió voto de virginidad. Las autoridades seguían sus pasos y en 1634, fue arrestada. Confesó su fe y que su casa era lugar de alojamiento de misioneros y cristianos. La sometieron a diversos tormentos: la pasearon desnuda por todos los pueblos del pueblo de Ômura; luego fue trasladada a Nagasaki y condenada a morir en la hoguera, junto con los padres los santos Jordán Ansalone de San Esteban y Tomás Hyoji de San Jacinto y otos 68 cristianos. Murió perdonando a sus verdugos y sus cenizas fueron arrojadas al mar. 

27 de enero de 2015

OTROS SANTOS DEL DÍA:



San Julián de Sora. M. c. 150. 
(it.: Giuliano di Sora). 
Deseo del cielo.
Martirologio Romano: En la ciudad de Sora, en el Lacio (hoy Italia), conmemoración de san Julián, mártir, quien, según la tradición, padeció el sacrificio en tiempo del emperador Antonino.
De origen délmata, fue arrestado en Agnani por ser cristiano, durante el imperio de Antonino Pío, torturado y decapitado en Sora, Frosinone. 
Según la leyenda fue conducido a Atina, fue allí sometido por Flaviano, prefecto de la provincia de Campania, a diversos tormentos. Mientras sufría la pena del potro se desplomó el templo de Serapis, y cayó en pedazos la estatua del dios. Acusado entonces de magia fue decapitado entre las ruinas del mismo templo.
En el Martirologio de la Basílica Vaticana, se considera que la sede del martirio fue Sora, y añade que en esta ciudad se conservan manuscritos de las Actas del mártir. Las reliquias del mártir fueron encontradas en el mismo lugar donde se celebraba su memoria, en una antigua iglesia dedicada al santo en Sora, como lo demuestra el proceso autentificado de su hallazgo (1609-32), transmitida a la Congregación de Ritos el 15 de abril de 1614; las reliquias actualmente se encuentran en la catedral de Sora, donde son hasta ahora veneradas bajo el altar dedicado al santo.

San Julián de Le Mans. M. c. 250.
(fr.: Julien du Mans, Julien du Pré). 
Deseo del cielo.
Martirologio Romano: En Cenomanum, en la Galia Lugdunense, san Julián, que es considerado como el primer obispo de esta ciudad.
Se le venera como el primer obispo de Le Mans. Apóstol de la región de Manceaux. El papa san Clemente lo envió como misionero al país del Maine, junto con los diáconos santos Toribio y Pavacio, “para predicar la fe de Jesucristo a la pagana gente”. Julián obró muchos milagros que hizo posible la conversión del gobernador de Le Mans y de toda su familia. Se ocupó en exterminar el druidismo de la región. Designó al diácono Toribio como su sucesor en el episcopado. Administró la iglesia de Le Mans durante 47 años. 
La leyenda le identificó con Simón el Leproso, que tuvo a Jesús comiendo en su mesa en Betania. Su vida está llena de leyendas. Muchos de sus milagros están copiados de los de san Furseo. Sus restos reposan en la iglesia de Notre Dame du Pré y en la diócesis de Mans, se data la fecha de su nombramiento como obispo hacia el 340. 

San Marino de Orleans. M. c. 555.
fuente de S. Marino en Bodón
(Mauro, Mario, May. fr.: Maur, Maire). 
Del mar, marinero.
Martirologio Romano: En el monasterio de Bodón, en la región de Sisteron, en la Galia, san Marino, abad
Se dice que nació en Orléans (Francia). Entró de monje en un monasterio y más tarde, por su fama de hombre cabal y devoto, el rey Gundobado, lo nombró primer abad de la abadía de llamada de Bodon (en algunos manuscritos mal transcripta como Bobaco), en la antigua diócesis de Sisterón de Dróme, corría el año el 506. 
Muy enfermo hizo una peregrinación a la tumba de san Dionisio, en los alrededores de París, donde fue milagrosamente curado. Asceta austero y pobrísimo, fue siempre un pastor celoso y caritativo, siempre dispuesto a escuchar a quién le pedía consejo. También se nos informa que acostumbraba pasar la cuaresma en un retiro del bosque y que ahí tuvo una visión sobre la desolación que las invasiones de los bárbaros iban a causar en Italia, así como de la destrucción de su propio monasterio. Murió en su monasterio. Pero los documentos que nos dan estos datos son poco de fiar. Sus reliquias se conservan en la catedral de Notre-Dame-du-Bourguet.

Beato Manfredo Settala. M. 1217. 
Hombre pacífico
Martirologio Romano: En Riva San Vitale cercana a Como, beato Manfredo Settala, sacerdote y eremita
Pertenecía a la antigua familia de los Settala de Milán. Era párroco de Cuasso, que entonces comprendía las actuales parroquias de Cuasso al Piano, Cuasso al Monte, Brusimpiano, Porto Ceresio y Besano, en la diócesis de Milán, junto a la rivera sud-occidental del lago de Lugano. 
Fue llamado a la vida ermitaña y se retiró en las alturas del monte San Giorgio, para vivir la divina contemplación. La población de las zonas de los alrededores fueron atraidas por su fama de santidad y le imploraban su consejo e intercesión. En 1207 los habitantes de Olgiate Comasco, afectados de una epidemia contagiosa, le pidieron su ayuda, él les dijo que se fueran en peregrinación a la tumba de san Gerardo Tintori, que hacía poco había muerto en Monza. Cumplida la peregrinación, el mal se fue y el pueblo, en unanimidad, decidió construir una iglesia en honor a san Gerardo.
Según parece, en el momento de su muerte, las campanas de los pueblos vecinos sonaron. Su cuerpo está enterrado en la iglesia de la población de Riva de San Vitale. Tiene culto local.

Beato Miguel Pini. (1445-1522). 
¡Quién como Dios!
Florentino que gozó del favor de la corte de Lorenzo de Médicis. No sabemos nada de su juventud. Se retiró al eremitorio de Camaldoli y después de recibir la ordenación se emparedó en su celda donde permaneció hasta su muerte. Tommaso Giustiniani decía de él: "Tiene una larga barba blanca, y parece un segundo san Jerónimo. Es un poco pálido, pero no demasiado delgado. Parece de natural  dulce, y lleno de santa humildad. A juzgar por las pocas palabras que me ha dicho cuando he ido de visita, me ha parecido lleno de prudencia y muy espiritual". Cuando murió le dijo a su discípulo: "Para mi, a estas alturas, la fe ha llegado a ser un conocimiento verdadero y certísimo".

Beata Rosalía du Verdier de la Sorinière. (1745-1794). 
Relativo a las rosas
Martirologio Romano: En Angers, en Francia, beata Rosalía du Verdier de la Sorinière, virgen del monasterio del Calvario de la misma ciudad y mártir, que fue guillotinada durante la Revolución Francesa por odio a la religión cristiana.
Nació en Chemillé, Francia. Era de origen noble. Ingresó en las benedictinas de Nuestra Señora del Calvario de Angers y tomó el nombre de sor Celeste. Posiblemente fuera hermana de las beatas Catalina y María Luisa du Verdier de la Soriniere y era hermana de la beata María de la Dive. 
Madre Celeste por la dispersión de comunidades según las leyes revolucionarias, estaba temporalmente viviendo en cada de su hermana Marie; fue prendida junto con ella y sus hijas, guillotinada en Angers el 27 de enero de 1793., y beatificada con el conjunto de los 99 mártires de Angers, en 1984.

21 de mayo de 2015

San CRISTÓBAL MAGALLANES JARA y 24 compañeros. M. 1915 a 1937.


Martirologio RomanoSantos Cristóbal Magallanes, presbítero, y compañeros, mártires, que, perseguidos en diversas regiones de México en odio al nombre cristiano y a la Iglesia católica, por haber confesado fielmente a Cristo Rey alcanzaron la corona del martirio


La persecución religiosa de Méjico se extendió, en diferentes oleadas a lo largo de casi tres decenios del siglo XX. En 1911, apenas vencieron las fuerzas revolucionarias de Madero, sobre las de Porfirio Díaz, comenzó para los católicos un periodo de dos años en los que gozaron de igualdades jurídicas y políticas. En 1913, fue asesinado el presidente Madero, y fueron acusados los católicos y su jerarquía de se causantes o apoyar el asesinato, con lo cual fueron víctimas de una cruel persecución por las fuerzas revolucionarias. Venció el ejército de Carranza en 1914, que redactó la Constitucion anticlerical de 1917, donde se exiliaron a los obispos y la mayoría de los religiosos y el clero; se destruyeron iglesias y se prohibió el culto. En 1920, con la llegada del general Obregón se pusieron las bases para la paz religiosa, ablandando la censura, permitiendo el regreso de los obispos y el clero. En 1925, el presidente Calles, originó el cisma y volvió a la persecución religiosa, que originó un levantamiento del pueblo mejicano, llamados "cristeros" que reivindicaba la catolicidad del pueblo de Méjico, una parte del clero rural tuvo que ver en este levantamiento, y todo ello originó una fuerte persecución. Los obispos, la mayoría en el exilio, estuvieron divididos, y una parte no fue partidaria de la lucha armada. La Santa Sede a pesar de condenar la "Constitución de 1917", no apoyó a los "cristeros". El 1929, la Santa Sede consiguió y firmó con el gobierno mejicano "un modus vivendi" que comprometió al gobierno a firmar una amnistía a los clérigos y fieles y a deponer las armas a los cristeros. Hasta 1992, hubo en Méjico un estado laico, anticlerical, pero se "toleraba" a la Iglesia, hasta que se establecieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Víctimas de la persecución religiosa, de 1915 a 1937, dieron su vida por Cristo 22 presbíteros y 3 laicos, cuyas memorias y biografías se encuentran a lo largo del año. Los encabeza Cristóbal Magallanes. Fueron beatificados por Juan Pablo II el 22 de noviembre de 1992, y canonizados, por el mismo Pontífice, el 21 de mayo de 2000. 
Los martires fueron: David Galván Bermúdez (1915). Luis Batís Sáinz, Manuel Morales, Salvador Lara Puente, David Roldán Lara (1926). Cristóbal Magallanes Jara, Agustín Caloca Cortés, José María Robles Hurtado, Román Adame Rosales, Julio Álvarez Mendoza, Pedro Esqueda Ramírez, Rodrigo Aguilar Alemán, Jenaro Sánchez Delgadillo, José Isabel Flores Valera, Sabás Reyes Salazar, Mateo Correa Magallanes, David Uribe Velasco, Margarito Flores García, Miguel de la Mora y el beato Miguel Agustín Pro Juárez (1927). Justino Arona Madrigal, Atiliano Cruz Alvarado, Tranquilino Ubiarco Robles, Toribio Romo González, Jesús Méndez Montoya (1928). Pedro Maldonado Lucero (1937). MEMORIA FACULTATIVA.

14 de julio de 2015

San FRANCISCO SOLANO. (1549-1610).


Martirologio Romano: En Lima, capital del Perú, san Francisco Solano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que para salvar almas recorrió en todas las direcciones América Meridional, enseñando con palabras y con milagros a los indios y a los mismos colonizadores españoles la novedad de la vida cristiana.

Nació en Montilla (Córdoba), en el seno de una familia hidalga. Estudió en el colegio de jesuitas de Córdoba, y a los 20 años (1570) ingresó como franciscano en el convento de San Laurencio de Montilla con el deseo de ser misionero (era un pequeña comunidad perteneciente al movimiento llamado de los “Hermanos del Santo Evangelio”); después pasó para continuar con sus estudios al convento de Nuestra Señora de Valverde de Sevilla. Se distinguió por su espíritu de sacrificio y por su devoción a la Eucaristía. Fue ordenado sacerdote en 1576. Fue muy aficionado a la música. Vivió con gran austeridad y mucha oración. En 1580, el padre provincial, le ordenó regresar a Montilla, porque su padre había muerto y no debía estar lejos de su madre, aquí se dedicó a la predicación, a la atención de los enfermos, especialmente a los apestados, a la confesión y a la catequesis. Pasó por el convento de San Francisco de Arrizafa de Córdoba, como maestro de novicios donde contrajo la peste atendiendo a los enfermos. En 1583 fue trasladado al convento de San Francisco del Monte, con los encargos de maestro de novicios, vicario conventual y predicador. Luego fue nombrado guardián de la casa. En 1587 fue destinado al convento granadino de San Luis del Real de Zubia. 
En 1589, en una pequeña flota que conducía el virrey del Perú, Hurtado de Mendoza, se embarcó con un grupo de compañeros que pasaban a América para ser misioneros. Llegaron a Cartagena de Indias y de allí a Panamá. Luego en una frágil nave, cargada de negros, se dirigieron hacia El Callao (Perú). La nave zozobró junto a la isla de Gorgona, frente a Colombia. En grupo fueron llevados a tierra. Solano se quedó el último para auxiliar a todos los esclavos para bautizarlos. Llegaron por fin a las costas del Perú en 1590, y desde allí por tierra a Lima. Se dedicó a obras de apostolado y caridad en hospitales y cárceles. Era a la sazón obispo de Lima, santo Toribio de Mogrovejo.
De allí partieron por malos caminos, a través de los Andes, hacia Tucumán, el Cuzco y la actual Bolivia. Jornadas heroicas y agotadoras. Sólo llevaba algunos libros y un violín. Once años vivió en Tucumán. Realizó una actividad misionera extraordinaria. Aprendió las lenguas indígenas. Los indios le querían como a su rey: Tupá, le llamaba postrándose ante él. Algunos le llamaron “loco”; otros “engañador de indios”. Recorrió las regiones de Rioja, Córdoba, Paraguay, Uruguay, Santiago del Estero y, según algunos, hasta el Gran Chaco. Consiguió muchas conversiones, y dejó testimonio claro de su santidad. Obediente a la voz de Dios, recorrió de nuevo el largo camino que le llevó a Lima. Por humildad no aceptó el cargo de guardián. Lo enviaron a Trujillo y allí se vio obligado a aceptar el cargo.
Otra vez en Lima en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles, donde fue guardián, salía por calles y plazas, con un crucifijo en la mano, exhortando a la conversión. Por la noche tuvo que dejar abierta la iglesia, por los muchos que acudían a confesarse. Santa Rosa de Lima le ayudó con sus penitencias. El virrey le pidió moderación. En Lima sus superiores y el virrey tuvieron que amonestarle porque sus palabras conmovían de tal manera al gentío que se suscitaron tumultos. Francisco se retiró a la oración y la contemplación en el convento de San Francisco de Lima, hasta que consumido más por los trabajos que por la edad falleció. Su canonización tuvo lugar en 1726.

23 de agosto de 2015

Santa ROSA DE LIMA. (1586-1617).


Martirologio Romano: Santa Rosa, virgen, que, insigne desde la infancia por su ausera sobriedad de vida, vistió en Lima en Perú el hábito de las Hermanas de la Tercera Orden regular de los Predicadores. Dedicada a la penitencia y a la oración y ardiente de celo por la salvación de los pecadores y de las poblaciones indígenas, aspiraba a donar su vida por ellos, alcanzando a imponerse grandes sacrificios, para obtener la salvación de la fe en Cristo. Su muerte sucedió el día siguiente a éste.




Se llamaba Isabel Flores Oliva y nació en Lima en el seno de una familia de españoles. El sobrenombre de "Rosa" se lo dio una criada india (Mariana) cuando vio su rostro (parecido a una rosa). Fue considerada la rosa de Lima, por eso quiso llamarse "Rosa de Santa María". Recibió la confirmación de manos de santo Toribio de Mogrovejo que le cambió su nombre por el de Rosa. Tuvo una educación esmerada, muy superior a las de las mujeres de su tiempo. Hizo voto de virginidad y lo observó con discreción y penitencia, y para huir de las cosas mundanas le pidió permiso a su padre de vestir el hábito franciscano, y lo vistió hasta los 22 años. Un día le hablaron de sus trenzas como riesgo; y las cortó sin vacilar. Otro día le ponderaron la suavidad de sus manos; y prefirió desfigurarlas entre la cal y el mortero de albañilería. En la casa paterna, donde pasó su vida, reprodujo en su cuerpo los sufrimientos de la Pasión. Ella quiso todos los sufrimientos sólo por amor de Cristo, que le dijo: "Oh Rosa de mi corazón, tú eres mi esposa". Su madre no entendió lo que la pasaba y la corrigió duramente mientras vivió.
Deseó ingresar en un convento de clarisas, pero la Virgen María se lo impidió, y la hizo volver a su casa. "Lo que daría yo por anunciar el Evangelio. Iría a través de las ciudades, predicando la penitencia, con los pies descalzos, el crucifijo en la mano y el cuerpo cubierto de un cilicio espantoso. Caminaría durante la noche gritando: abandonad vuestras iniquidades. ¿Hasta cuando seréis como rebaños atolondrados?. Huid de los eternos castigos: pensad que sólo hay un instante entre la vida y el infierno". Recluida en su casa, hizo levantar una choza-ermita en el jardín de su casa, donde pasó grandes horas de oración y soledad.
Allí tendrá que sufrir la penitencia y la paciencia de ver todos los días a un amigo de su hermano, enamorado de ella, que la pretendía en matrimonio con el consentimiento de sus padres. Para vencer la tentación se colocó una corona de espinas debajo de la toca y dormía sobre un lecho de vidrios molidos. En 1610, a sus 24 años, vistió el hábito blanco y negro de las terciarias de santo Domingo ya que no había un convento en Lima de la segunda Orden. Escandalizó a las gentes de su época por sus duras penitencias, y se la tuvo por loca; uno de sus confesores le mitigó las penitencias. Se dedicó a cuidar y atender a los más pobres de Lima e hizo varios milagros; también gozó del don de profecía y tuvo muchas visiones que fueron catalogadas por sus confesores como místicas. Inspiró la fundación de un convento de dominicas en Lima y muchas jóvenes ingresaron por su mediación. Mantuvo coloquios espirituales con san Martín de Porres y con Vicente Bernedo. Los últimos años de su vida sufrió la “noche oscura del alma” pero ella se mantuvo unida a Cristo y a María, para pasar este proceso purificativo.
En su última enfermedad repetía: "Auméntame el dolor: pero, Dios mío, dadme paciencia". Su esposo Jesús la había advertido una noche: "Prepárate, se acercan los esponsales". Expiró repitiendo: "Jesús, Jesús, quédate conmigo", después de una larga y dolorosa enfermedad. Está enterrada en la iglesia de Santo Domingo de Lima. 
El Papa Clemente X la canonizó en 1671. La celebración litúrgica se realiza aun hoy el 30 de agosto en Perú, y es la fecha más tradicional, aunque en el calendario universal se ha trasladado al 23 del mismo mes. Es la primera santa de América. Patrona del Perú, de Lima, de América del Sur y de Filipinas. MEMORIA FACULTATIVA.  

3 de noviembre de 2014

San MARTÍN DE PORRES. (1579-1639).


Martirologio Romano: San Martín de Porres, religioso de la Orden de Predicadores: hijo de un español y de una mujer negra, desde su niñez, ya sea por las dificultades derivadas de su condición de hijo ilegítimo y de mestizo, tomó la profesión de médico, que una vez, siendo religioso, ejerció con abnegación en Lima en Perú entre los pobres y, dedicado a los ayunos, a la penitencia y a la oración, llevó una existencia de simplicidad y humildad, irradiada del amor

Nació en Lima, hijo de un caballero burgalés, llamado don Juan de Porres y de una esclava mulata panameña, llamada Ana Velázquez. Con su padre, que había sido nombrado gobernador de Panamá, marchó de niño a Guayaquil donde hizo los estudios primarios (1587-1590) y tuvo el reconocimiento de paternidad de su progenitor. Vuelto a Lima, recibió la confirmación de manos del obispo de Lima, santo Toribio de Mogrovejo, en 1591; aprendió peluquería y especialmente el oficio de enfermero y barbero (los barberos de la época eran también cirujanos, médicos y farmacéuticos). Con 21 años ingresó en el convento de dominico de Nuestra Señora del Rosario en Lima (1594) y se entregó a la oración y a la caridad, a la pobreza y a la humildad. Desempeñó los oficios de la limpieza del claustro, y otros menesteres domésticos.
El ejemplo de humildad fue sobresaliente en este lego, que, aun sintiendo correr sangre noble española por sus venas y consciente de sus conocimientos y capacidades profesionales, aceptó la humillación de ser un simple hermano lego donado, pues, como mulato, ocupaba el último puesto en la jerarquía de la sociedad de su tiempo (dentro de los dominicos, ser mulato, significaba ir detrás de los españoles; indios y negros eran considerados como verdaderos servidores y no pertenecían a título pleno a la Orden).
Sus superiores aceptaron su profesión como hermano coadjutor en 1603, y le encomendaron el cuidado de la enfermería. Renunció a ser hermano coadjutor o sacerdote. Martín prefirió las tareas más humildes, protegió a los esclavos y transformó su enfermería en un verdadero centro de caridad. Con su tez morena, su escoba y su lanceta de enfermero, pronto le aureolan relatos taumatúrgicos. Decían que cuando la ciencia no bastaba, fray Martín buscaba el remedio con inefable naturalidad en la oración y en el milagro."¡Si estuviera aquí fray Martín!, exclamaban lo mismo el enfermo que sus familiares. Y fray Martín se presentaba inesperadamente -¿cómo lo ha hecho? preguntaba el enfermo. - no te metas a bachiller, da gracias a Dios y descansa". Intercambió pobres y enfermos con san Juan Macías, fraile dominico del convento limeño de Santa María Magdalena.
La portería del convento se llenó de gente que buscaba el milagro o ver el milagro. El superior le llamó: "fray Martín bajo santa obediencia le prohíbo que haga cosas así, sin mi permiso". Y Martín obedeció. Pronto yendo por la calle, resbaló del andamio un albañil, que grita en el aire: "sálvame, fray Martín.  - espere un poco que voy a pedir permiso". Y este afán de caridad de Martín para con todos los hombres, era secundado por sus delicadezas con los animales. Instituyó un hospital donde no se hacía ninguna distinción de razas o clases, mientras que en los hospitales públicos de la capital se reservaba un ala del edificio para cada clase social. Además logró crear el primer colegio exclusivamente para niños pobres, una mesa para pobres en el convento y otras obras caritativas en toda la ciudad. El mismo virrey del Perú le ayudó, visitándolo en su celda. Murió consumido por la penitencia, atacado por el tifus. Inmediatamente fue venerado por todos como un santo. 
Fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII, quien profesaba gran devoción por el santo.Patrón de la justicia social del Perú. MEMORIA FACULTATIVA.

1 de julio de 2015

Santos JUSTINO ORONA MADRIGAL y ATILIANO CRUZ ALVARADO. M. 1928.

Justino: Justísimo.
Atiliano:  Padre, noble.

Martirologio RomanoEn el Rancho de las Cruces, aldea de Guadalajara, en México, santos Justino Orona Madrigal y Atilano Cruz Alvarado, presbíteros y mártires, que, durante la persecución desencadenada en ese país, por el Reino de Cristo recibieron juntos la muerte.

Justino Arona Madrigal (1877 - 1928). Nació en Atoyac (Jalisco, Méjico), en el seno de una familia muy pobre. Sintió la vocación sacerdotal, pero tuvo muchos problemas porque su familia contaba con sus ingresos económicos. Ingresó, por fin en el seminario de Guadalajara a los 17 años. Fue ordenado sacerdote en 1904. Fue vicario de Lagos Moreno y San Pedro Analco, pasando luego como auxiliar en la Curia episcopal. Párroco de Poncitlán (1912), Encarnación y Cuquío (Jalisco) (1916). Fue sacerdote durante 12 años, en los que dio ejemplo y donde ejerció su apostolado en un medio muy difícil por el anticlericalismo reinante, sobre todo por el gobierno y la indiferencia religiosa. 
Colaboró como cofundador de la Congregación de las Hermanas Clarisas del Sagrado Corazón. Su vida estuvo marcada con la cruz, pero siempre se conservó amable y generoso. En cierta ocasión escribió: "Los que siguen el camino del dolor con fidelidad, pueden subir al cielo con seguridad". Cuando arreció la persecución permaneció entre sus fieles, aunque le aconsejaran que huyera, pero él les respondía “Yo, entre los míos, vivo o muerto”. 
El día 28 de junio de 1928, llegó al rancho “Las Cruces” de la familia Jiménez Loza, acompañado de su hermano Jose María y Toribio Ayala (que fue ahorcado por proteger a sus párrocos). El padre Atiliano Cruz, su coadjutor, llegó el día 29. Allí estuvieron planificando la pastoral parroquial, durante dos días. En la madrugada del día 1 de Julio, cuando estaban acostados se presentó en el rancho un pelotón de soldados que acribillaron a balazos al padre Justino, junto con su hermano Jose María. El padre Atiliano al ver tanta sangre y asustado, se puso de rodillas y dispararon contra él. Su cuerpo estaba agonizante, lo tiraron a un patio, junto al padre Justino y su hermano, después de mofarse y burlarse de los cadáveres, que fueron llevados a Cuquío y arrojados a la plaza principal. El padre Atiliano, tenía el cráneo desecho por las balas expansivas. 


Atiliano Cruz Alvarado (1901 - 1928). Nació en Ahuetiche de Abajo, Jalisco (Méjico), en una familia de ascendencia indígena, de la que recibió una buena educación cristiana. Cuando tuvo la edad suficiente le encargaron que cuidara el ganado. Más tarde lo llevaron sus padres a Teocaltiche para que aprendiera a leer y a escribir. A los 17 años ingresó en el seminario auxiliar de Teocaltiche. Después de dos años fue trasladado a Guadalajara. En toda su carrera obtuvo, por su gran inteligencia, magnificas calificaciones y varios premios. A la mitad de su carrera tuvo que interrumpir sus estudios, porque el gobernador de Jalisco, desalojó del seminario a todos los seminaristas, en 1924. Fue ordenado sacerdote cuando serlo era el mayor crimen que podía cometer un mejicano, y por ello lo hizo en la clandestinidad en 1927. El obispo lo destinó a la parroquia de Cuquío como vicario, del padre Justino Arona. En muy poco tiempo de su ministerio sacerdotal, un año, trabajó en la pastoral con gran celo y entusiasmo. Es el presbítero más joven de los 22 mártires mejicanos que fueron canonizados por san Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000.