3 de junio de 2015

San CONO. M. 1200.

(Coni). 
Polvo, cenizaAlto

Martirologio Romano En el cenobio de Santa María de Cadossa, en Lucania, san Cono, monje, que mediante la práctica monástica y la inocencia de vida llegó en breve tiempo, con la ayuda de Dios, a la culminación de todas las virtudes.

Monje benedictino en Canossa (Lucania) o Cardosa (Campania). 
Según la leyenda nació en un pequeño pueblo de la provincia de Salerno, Italia, llamado Teggiano, después de una revelación milagrosa a sus padres. Tempranamente decidió solicitar el ingreso al monasterio benedictino de San Nicolás, pero el superior, conociendo los desvelos que los padres tenían por aquel único y tardío hijo, no lo aceptó. Sin embargo, Cono ardía de impaciencia por retirarse al monasterio. Tanto es así que se presenta en uno de una ciudad más alejada, de incógnito. Sus padres lo siguieron y lo reclamaron y él se escondió en el horno de pan del monasterio de Santa María de Canossa. Al salvarse por verdadero milagro de morir quemado, sus padres aceptaron su llamada vocacional. 
El joven benedictino fray Cono, no cesó de orar y trabajar en las labores más humildes: cocina, barrió, atendía la huerta. Un atardecer de verano aquel frágil monje que aún no contaba con 20 años recibió un misterioso mensaje: "Esta noche Dios te llamará". Así sucedió, en la madrugada Cono moría serenamente. 
San Cono llegó de mano de la inmigración suritaliana al Río de la Plata, donde se constituyó en especial protector de los juegos de azar, loterías, quinielas, etc... Su culto fue confirmado por el beato Pío IX el 22 de abril de 1871.